06 mayo 2016

Clarificando el Congreso de Pueblos del Este.

Congreso de Pueblos del Este, convocado por la Internacional, que se celebró en Bakú a primeros de septiembre de 1920 con una asistencia impresionante de delegados, 1890 en total, en su mayor parte provenientes de pueblos musulmanes (Según E.H. Carr, hubo 235 turcos, 192 persas, 8 chinos, 8 kurdos, 3 árabes, 157 armenios, 100 georgianos ,y el resto de otros pueblos caucasianos y del Asia Central). Si bien tuvo un carácter sobre todo propagandístico (Roy lo tachó en sus memorias como «el circo de Zinoviev») y resultó escasamente operativo por el número tan amplio de delegados y la multiplicidad de lenguas de los asistentes, ese congreso dió un impulso a la atención posterior de las cuestiones orientales, y permitió expresar las preocupaciones de algunos delegados por las particúlaridades sociológicas, religiosas, económicas, sociales y culturales del mundo oriental.

Así lo hizo, por ejemplo, el comunista turquestanés Narbutabekov, quien no se olvidó del problema religioso al referirse a la necesidad de adaptar el comunismo a la realidad musulmana y formuló una dura acusación sobre su erróneo tratamiento («los musulmanes nos informan que nuestras creencias son pisoteadas, que se nos prohibe orar, que se nos impide enterrar a nuestros muertos de acuerdo con los ritos de nuestra religión. Esto se llama sembrar la contrarrevolución entre las masas trabajadoras...»). Narbutebekov vapuleó a los dirigentes de la Internacional  por su desconocimiento del mundo oriental y ataco con el manido retrato del carácter chovinista ruso que habían adoptado las instituciones soviéticas y el propio partido bolchevique en el Turquestán, entre cuyos representantes había «contrarrevolucionarios», «provocadores y demagogos», «sembradores de la discordia nacional», «colonizadores que trabajan bajo el disfraz del comunismo»,

Entre las conclusiones del Congreso de los Pueblos del Este, dejando de lado los diversos manifiestos y otras resoluciones propagandísticas, destaca la formación de un Consejo de propaganda y acción para los países orientales y la edición de una revista. Pero ambas iniciativas tuvieron muy corta vida.
De la revista, titulada «Los pueblos del Este», sólo llegó a publicarse su primer número, mientras que ese Consejo quedó congelado y desapareció a lo largo de 1921. Más duradero resultó, en cambio, el interés por la investigación de las cuestiones orientales debido a la creación de algunas instituciones científicas y políticas, como la Escuela de propagandistas de Tashkent, el Instituto de Estudios orientales, la Universidad  Comunista para los trabajadores del Este, la Sociedad de
orientalistas rusos (editora además de una revista científica),todas las cuales funcionaron eficazmente durante los años posteriores. La Universidad comunista, por ejemplo, que fue fundada en abril de 1921, contaba ya a finales de año con más de 700 estudiantes de 55 nacionalidades diferentes, según E.H.Carr.

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