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02 junio 2016

ANV: NACIONALISMO VASCO LIBERAL DE1930 II

3ª Comité Pro-Resurgimiento Vasco: Este organismo —ignorado hasta ahora por los historiadores— lanzó en el verano del 30, en Bayona, un manifiesto titulado «El nacionalismo vasco y el resurgimiento nacional», en el cual se abogaba por la libertad de conciencia y la alianza con catalanistas, galleguistas y el Bloque antidinástico para traer a España la República federal y a Euskadi una «Autonomía amplísima».Los autores de esta llamada « Hoja Pro-Resurgimiento», aun sin tener representación en el Comité Provisional, fueron dirigentes importantes de Acción, dotándole de ideas más radicales que se impusieron en 1936. Eran Luis Areitioaurtena (considerado «comunistoide»), Tomás Echave y Telesforo Uribe-Echevarría (este procedente de Juventud Vasca de Bilbao y Aberri).
4. Nacionalistas independientes: Entre los fundadores de A.N .V., destacan varias personalidades independientes, sin militancia hasta entonces en los grupos nacionalistas existentes, como los doctores Justo Gárate y Julián Guimón o el periodista José Olivares Larrondo («Tellagórri»), o que los habían abandonado años antes, como es el caso importante de Shanti Meabe —hermano del fundador de las Juventudes Socialistas, Tomás—, fundador de Juventud Vasca de Bilbao (1904) y defensor desde la segunda década del siglo de la formación de un partido nacionalista izquierdista. Estas personalidades aportaron al nuevo partido cierta base intelectual (sobre todo, Gárate, euskerólogo notable y miembro de la Agrupación al Servicio de la República) e ideas sociales avanzadas («Tellagorri», Meabe).

Además, entre los fundadores de Acción se hallaban jóvenes estudiantes vascos en Madrid (Luis Mª de Elizalde, Pelo Mª de Irujo. ..), que dirigieron un manifiesto a la Asamblea de Vergara pidiendo la desaparición de la confesionalidad del lema jelista y la colaboración con otros partidos que reconociesen «la soberanía nacional vasca»; algún dirigente sindical de Solidaridad (Marcos Ayo, del Comité Provisional) y gente procedente de Juventud Vasca de Bilbao y de Aberri (aparte de los ya citados, el guipuzcoano Uria). Consideramos que este último grupo proporcionó varios dirigentes a A.N.V. y cierta base social en algunos lugares (como Pasajes), pero no le aportó principios doctrinales, puesto que la pureza sabiniana y la intransigencia política de los aberrianos de Gallastegui eran antagónicos con el liberalismo y el pragmatismo que caracterizaron a los hombres de Acción durante la República.

En conclusión, todos estos disidentes del P.N.V. reunificado en Vergara se aglutinaron pocos días después en Acción Vasca, teniendo como rasgos comunes fundamentales: su nacionalismo no jelkide, en materia doctrinal; la aconfesionalidad, en materia religiosa, y la alianza con las fuerzas españolas en pro de la República y la Autonomía, en política.

PROGRAMA FUNDACIONAL DE A.N.V. MANIFIESTO DE SAN ANDRES

El día de San Andrés (30-XI- 1930), el nuevo partido nacía oficialmente a la vida política con la publicación de su declaración de principios, que ha pasado a la Historia con el nombre de «Manifiesto de San Andrés».
A nuestro entender, las principales aportaciones históricas del programa fundacional aeneuvista fueron las siguientes:

1ª La sustitución del lema tradicional J.E.L., como base ideológica fundamental del nacionalismo vasco, por la afirmación de la personalidad nacional de Euskadi, cuya concreción política era el Estatuto de Autonomía y el ejercicio del derecho de autodeterminación.
2ª La adopción de una política de alianzas abierta a la colaboración con todas las fuerzas que, cualquiera que fuese su ideología y ámbito territorial, reconociesen los derechos de Euskadi y luchasen por la República (identificada con democracia y autonomía).
3ª La unión de dos ideologías que hasta entonces habían estado separadas y aun enfrentadas en Euskal Herria: el nacionalism vasco y la democracia liberal.

El Manifiesto de San Andrés (programa de A.N.V. de 1930 a 1936) era muy moderado políticamente, no de izquierdas, homologable con los catalanistas de ambas Acció y los republicanos del Estado, y se inspiró en estas fuentes ideológicas:

1ª La ponencia mayoritaria en el Comité de los veinte surgido del plebiscito de «Euzkadi», texto-base del núcleo central del Manifiesto, bajo el epígrafe de «Nuestro Programa», con pequeñas variaciones.
2ª Los manifiestos de Acció Catalana y Acció Republicana de Catalunya, de marzo del 30, en cuanto a sus principios programáticos  y sus criterios de actuación política, ya indicados.
3ª La citada «Hoja Pro-Resurgimiento», al unir los objetivos politicos de República española y Autonomía vasca.
4ª Las ideas políticas de sus dos mayores promotores, J. I. Arana L. Urrengoechea, coincidentes en fundamentar la nacionalidad vasca en su personalidad nacional y en resaltar la necesidad que el nacionalismo saliese de su aislamiento político en la coyuntura de 1930.


La primera labor de los fundadores de Aóción Vasca fue la difusión de las ideas contenidas en el Manifiesto de 30 de noviembre. Para ello conto hasta el advenimiento de la República con varios medios periodísticos de  Bilbao:
el vespertino «La Tarde», portavoz oficioso gracias al dominio  que en él ejercía Anacleto de Ortueta; el semanario «Nacionalista» y el diario «Acción Vasca».
Al igual que había sucedido treinta años antes con el P.N.V., Acción Nacionalista se extendió primero, a fines del 30, por Bilbao y ambas margenes de la ría, para poco después, en los primeros meses del 31, propagarse por otras zonas de Vizcaya, San Sebastián y sus alrededores, Vitoria y Pamplona; pero en esta última ciudad fracasó por la defección de varios dirigentes, por lo que la constitución oficial de A.N.V. en Navarra se retrasó hasta febrero de 1933.
Su implantación fue fundamentalmente urbana (el medio rural vasco en los años treinta seguía bajo la fuerte influencia de la Iglesia y de ideojogías clericales como la jelkide y la tradicionalista), entre las capas intelectuales y progresistas de la pequeña burguesía (sobre todo, las profesiones liberales,—médicos, abogados— de Bilbao y Donosti), aunque contó también con núcleos obreros e inmigrantes en las zonas industriales circundantes a esas dos capitales, destacando su fuerza en Baracaldo —continuadora de la pujante Juventud Vasca—, donde alcanzó cifras de 1.300 militantes y abrió cuatro «Eusko-Etxeas» durante la República.
Para facilitar su arraigo social por el País Vasco, A.N.V. creó unas sociedades o centros - de reunión, recreo y cultura (las «Eusko-Etxeas»), abiertos a los afiliados y simpatizantes de sus respectivos pueblos. En enero del 31, se constituyó «Eusko-Etxea» de Bilbao bajo la presidencia de J. M.ª Belausteguigoitia, En San Sebastián se llamó «Eusko Indarra» pues con el nombre de «Eusko-Etxea» ya existía un centro social del P.N.V. 

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