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23 julio 2016

40 años de Pertur

En septiembre de 2012, después de cuarenta años de incógnitas, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu tuvo que archivar la causa en la que se investigaba lo que sucedió con Moreno Bergareche. La última persona que le vio con vida fue Francisco Mujika Garmendia, alias Pakito, pero la justicia nunca le ha podido procesar por falta de pruebas.
Pertur desapareció a las nueve de la mañana del 23 de julio de 1976. Salió del apartamento clandestino que ocupaba en la localidad francesa de San Juan de Luz y se dirigió a una cita que había organizado una hora después. Tampoco nunca se ha sabido quién era la persona que le esperaba para celebrar esa cita en Iparralde (en euskera el norte del País Vasco francés). A mitad de camino,  tuvo un encuentro con Miguel Ángel Apalategi, Apala, y con Pakito. Ambos elegían desde la cúpula militar de la organización los objetivos  de la organización. En las antípodas de esos pensamientos, Pertur quería convertir ETA en un partido político al estilo marxista-leninista. Moreno Bergareche era consciente de que su estrategia comenzaba a ser incómoda para sus compañeros. Y lo confirmó días antes de su desaparición, cuando otros miembros de la organización terrorista le retuvieron durante horas en una vivienda para evitar que asistiese a una asamblea de cuadros en la que se iba a debatir el futuro de ETA. Ante el juez Andreu, Pakito reconoció que Pertur les pidió que le llevasen en coche al lugar de la cita. Se subió en el asiento de atrás del vehículo y nadie volvió a saber nunca más de él.
Fue la novia de Moreno Bergareche, Lourdes Auzmendi, quien declaró ante el juez que un exmiembro de ETA que había coincidido con Apala en Nicaragua le contó que fueron ellos «los que le habían secuestrado, le habían matado y le habían tirado al mar». Diferentes medios de comunicación han publicado en varias ocasiones la carta que Pertur envió a su novia días antes de desaparecer:

 Estos bestias han creado un clima tal en la organización que ETA no es un colectivo revolucionario, sino un estado-policía donde cada uno sospecha del vecino y este del otro. Este clima influye no a todos por igual (existen auténticos histéricos que no ven sino conspiraciones por todos los lados). En este sentido te digo que no estoy bien, en el sentido de zafarme de esa dinámica infernal de las conspiraciones, del infundio, de la mentira. De esa dinámica que tiende a eliminar rivales políticos no por medio del debate político, sino a través de sucias maniobras en nombre de la disciplina y la seguridad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

puede ser...eta es lucha de contestacion...no idiotas