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27 julio 2016

Situación del PCE-EPK durante la Guerra Civil.



En el Norte y al comienzo de la guerra los comunistas trabajaron de manera independiente en Vizcaya, Santander y Asturias. Posteriormente, el 26 de junio de 1937 fue organizado el Buró del Norte, que funcionó como una suerte de Comité Central para toda la zona.17
Los orígenes del PC en el País Vasco se remontaban a marzo de 1934, cuando se planteó la transformación de la Federación Vasco-Navarra del PCE en el PC de Euskadi. El congreso constituyente se celebró en Bilbao a principios de junio de 1935.18 Tenía entonces 800 miembros. El 18 de julio contaba con 4.000; en octubre su número ascendió a 7.500-8.000; y en febrero de 1937 alcanzó los 12.000.1Su órgano de expresión era el periódico Euskadi Roja, que en marzo de 1937 tiraba entre 45.000 y 48.000 ejemplares diarios. El secretario general del partido, Astigarrabía, desempeñaba la cartera de Obras Públicas en el gobierno vasco.
Partidarios y adversarios de los comunistas vascos creyeron apreciar en su línea política tendencias autóctonas y concomitancias con los nacionalistas vascos, con los que, según algunos, estaban entrando en competencia por atraerse prosélitos entre los campesinos y obreros del PNV. La creencia en esa tendencia y la búsqueda de responsabilidades por la caída del Norte llevó a un proceso de depuración del PC de Euskadi que se llevó a cabo en dos fases. La primera vez fue ante el Buró Político en Valencia el 19 de julio de 1937. Allí, Astigarrabía y Jesús Larrañaga hicieron autocrítica según el modelo estaliniano. Sobre Astigarrabía pesaba negativamente su enfrentamiento con Codovilla y Goriev. Koltsov le retrató como un dictador, falto de talento, que dirigía el partido de forma personalista y desacertada. Por fin, en el Pleno del Comité Central del PCE celebrado en Valencia en noviembre de 1937, se acusó a Astigarrabía de no hacer una política independiente del gobierno vasco y del PNV. Siguiendo los argumentos expuestos por Ángel Álvarez, «Angelín», miembro del Comité Central, se criticó con dureza la actuación del partido en todo el norte, su sectarismo, su incapacidad para superar el aislamiento y el alineamiento, en el caso de Euskadi, con el gobierno autónomo y su «defensa de los intereses de los capitalistas vascos». Se acusó a Astigarrabía, sin fundamento, de «nacionalista». Al final le cayeron encima todas la imputaciones del manual del momento (fraccionalismo, lucha contra la IC y la URSS y trotskismo) y se acordó su expulsión.

Después de la pérdida de sus bases naturales, la actividad política del PC de Euskadi quedó reducida a la convocatoria esporádica de conferencias de activistas en Barcelona. La primera de ellas se reunió los días 12 y 13 de diciembre de 1937 para hacer balance sobre las causas de la derrota y aprobar por unanimidad la expulsión de Astigarrabía. En una deriva que les iba a enfrentar con el resto de las fuerzas republicanas, los comunistas vascos, y en particular Larrañaga, cometieron el error de imputar a sus aliados errores gravísimos. Larrañaga intervino en un mitin en Villaverde Trucíos (Santander), en el que criticó duramente tanto al gobierno vasco como a las autoridades de Santander y Asturias. Gonzalo Nárdiz, consejero de Agricultura del gobierno vasco por ANV, afirmó que «Larrañaga responsabilizó al gobierno vasco de abandonar Bilbao y de haber dejado en pie las industrias de guerra, acusaciones que en aquellos momentos suponían casi incitar a la vindicta a cualquier fanático». En represalia por esas críticas se prohibió la difusión de Euskadi Roja en Santander y Larrañaga fue destituido por Prieto de su puesto de comisario del XIV Cuerpo de Ejército. 

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