30 septiembre 2016

El nacionalismo ucraniano

El nacionalismo en los antiguos países socialistas, están reproduciéndose entre los jóvenes. Tergiversando los hechos y documentos, el gobierno y los grandes mafiosos capitalistas ucranianos están machacando a la población, su nacionalismo es muy similar a la ideología "nazi". Como bien consigna Josafat, en su blog:

"Pienso que la mayoría de esos niñatos no habían nacido hace 22 años. Durante ese tiempo, han estado respirando rusofobia por todos los medios, la tele, etc. Y sí, por supuesto hay un alto riesgo de que Ucrania deje de existir como el Estado que actualmente conocemos. El partido poco puede hacer.No creo que se les pueda achacar la culpa del auge fascista. Demasiado mérito tiene con seguir existiendo en esas condiciones, sobretodo en las regiones occidentales. No tenemos periódicos ni radio ni televisiones a nuestros servicio que puedan enfrentar su guerra ideológica de dos décadas, ni tampoco nos van a llegar millones desde Washington ni Moscú para financiarnos. 
En las condiciones actuales no espero ningún crecimiento en votos para el 2015 (las presidenciales). Por cierto que el PCU dice que Ucrania debe dejar de ser una república presidencialista, para convertirse en parlamentaria.
Mi pronóstico es que el voto a los ultranacionalistas seguirá creciendo en el oeste del país y en la zona centro."



Artículo:

El lema “Slava Ukraine, Geroiam slava” (Gloria a Ucrania, gloria a los héroes) con el que en su día se saludaban entre ellos los miembros de las tristemente famosas organizaciones nacionalistas ucranianas “OUN” y “UPA”, vuelve a estar de moda en Ucrania. Pero si hace unos años, algo así solo se podía oír en el occidente del país, donde los colaboracionistas fascistas Stepan Bandera y Román Shujévich, hace tiempo que se convirtieron en “héroes” (en honor de los cuales incluso se han erigido monumentos), ahora ese lema se puede escuchar día y noche en Kiev, en lo que se ha venido en llamar “Euromaidán”. Mientras, cada manifestante nos intenta demostrar que Bandera no es ningún criminal, sino todo un “héroe de Ucrania”. ¿Pero quién fue en realidad Stepan Bandera, cuyos partidarios celebraron su natalicio el 1 de enero, con una marcha de antorchas, y por qué los partidarios de estos criminales fascistas ucranianos son cada vez más en Ucrania?

Comparte con nosotros sus impresiones el director del Fondo “Memoria histórica”, Alexánder Diukov.

Los “banderistas” de hoy día en Maidán gustan repetir que Bandera y sus “colegas” lucharon por la independencia de Ucrania, combatiendo por igual tanto a las tropas soviéticas como a las alemanas. ¿Realmente fue así?

Si nos centramos en la figura de Bandera, lo cierto es que él personalmente, no combatió nunca contra nadie. Dudo de que tuviese en sus manos alguna vez un arma, y aunque así fuere, desde luego nunca tomó parte en las acciones partisanas. La biografía de Bandera consta de distintos periodos. El primero está relacionado con la actividad contra las autoridades polacas, ya que como es sabido, en el periodo de entreguerras Ucrania occidental formaba parte de Polonia. Esta actividad era de tipo terrorista, por la que Bandera acabó en la cárcel polaca con todo merecimiento.

El segundo periodo arranca en 1939, cuando es liberado de la cárcel y como dirigente de la “OUN” colabora activamente con los nazis, en la preparación de levantamientos armados en Ucrania occidental (entonces ya soviética), y en las actividades clandestinas (pero no como combatiente, sino como dirigente). Durante ese periodo, bajo su dirección es precisamente cuando se formulan los principios que debían guiar las intervenciones armadas de los nacionalistas de Ucrania occidental en territorio soviético. Los planes de la “OUN” no solo preveían planes contra el poder soviético, sino que también incluían la persecución de los elementos que les parecían poco leales: polacos, judíos, rusos: Eso incluía planes perfectamente detallados, que contemplaban la habilitación de campos de concentración para todos estos “desleales”, su exterminio y persecución por su pertenencia étnica. Tras el ataque de Alemania contra la Unión Soviética, la “OUN” puso en práctica esos planes. Ya en el verano de 1941 en toda Ucrania occidental se sucedieron los pogromos y asesinatos de judíos y polacos. Actuaban siguiendo escrupulosamente los planes dictados por Bandera. Al mismo tiempo, la “OUN” intentaba proclamar la creación de una Ucrania independiente, que debía ser un Estado del tipo del croata, bajo protectorado alemán, pero que externamente mantendría la apariencia de independencia, con un gobierno propio.


Sin embargo en los planes de los nazis no entraba el conceder a Ucrania nada parecido siquiera a esa versión recortada de independencia. Y después de que los partidarios de Bandera intentaran proclamar ese estado en Lvov, Bandera fue recluido temporalmente bajo arresto domiciliario, aunque luego a la “Abwehr” le tocase desplegar una estrecha colaboración con la “OUN”.

Hasta mediados del 42 los miembros de la “OUN” no se enfrentaron a los alemanes, limitándose a la propaganda. Sin embargo hay que tener aquí en cuenta, que las directrices de la “OUN” no satisfacían a las estructuras de base. Estas últimas estaban compuestas en su mayoría por campesinos, que estaban viendo las tropelías que cometían los nazis en Ucrania y querían luchar contra ellos. Si los dirigentes de la “OUN” no hubiesen reaccionado a tiempo hubiesen perdido cualquier tipo de influencia sobre Ucrania occidental. Por eso tuvieron que crear, a finales del 42, comienzos del 43, las agrupaciones armadas que posteriormente pasarían a denominarse Ejército Insurgente Ucraniano” (UPA).

¿Pueden los bonitos lemas por la independencia justificar los asesinatos en masa? ¿Combatió la UPA a los nazis?

Por desgracia no. Nada más crearla, no los dirigieron a la lucha no contra los ocupantes,  sino para ejecutar las limpiezas étnicas, en correspondencia con sus planes prebélicos. Principalmente contra los polacos que vivían en Volinia y Galitzia. Es esta una página terrible que entró en la historia como la “masacre de Volinia”, cuando pueblos enteros, con todos sus habitantes, fueron borrados de la faz de la tierra.

¿Pero los banderistas de hoy en día, los que están concentrados en el centro de Kiev en Maidán, están convencidos de que esos pueblos arrasados y el exterminio de judíos y polacos, fue obra de agentes del NKVD, disfrazados de banderistas…?

Está fuera de toda duda, que los asesinatos de judíos en el 41 y de polacos en el 43, fueron obra de los miembros dela “OUN”. Es ridículo imaginar que en un territorio ocupado por los nazis, grupos del NKVD, con uniformes banderistas, se dedicasen a exterminar aldeas enteras de mayoría polaca.

Algunas “hazañas” de los “insurgentes” ucranianos en su lucha por la independencia.
( Fuente: Kavkazpress)


En esa limpieza étnica de Ucrania occidental de los no ucranianos durante el 43-44, los que se llevaron la peor parte fueron los polacos (la etnia más mayoritaria). Los carniceros de la UPA-OUN se empleaban a fondo en “liberar” a la Ucrania independiente de habitantes no ucranianos.

¿Para que querría La Ucrania de Bandera a la familia de los Kleschinski en la aldea Posiarkov, de la región de Lvov?


O a esta mujer con sus dos hijos (la familia Popel) de la aldea de Busche. ¿Su crimen para los banderistas? Ser de una nacionalidad equivocada.



Esta es la familia Shaier. Madre y dos hijos, pasados a cuchillo  en su casa de la aldea Vladinopole en 1943. Tres víctimas más de esa carnicería de 80 mil polacos.


El 30 de agosto de 1943, la banda del UPA, comandada por Iván Klimchak, apodado el “calvo”, exterminó  a todos los habitantes de la aldea Volia Ostrovetskaya. Los orgullosos nacionalistas ucranianos aniquilaron a 529 personas, de las que 220 eran niños.


Los nazis de la UPA habían aprendido bien de los alemanes, que la lógica del genocidio dicta que no puedes dejar vivos a los niños. El “calvo”, antes de entrar en el UPA había sido “politsai”(polizei), sirviendo a los alemanes en el batallón 103 de la “Schutzmannschaft”, como también fue “polizei” el comandante en jefe de la UPA, Román Shujévich (batallón 201). En la aldea de Zalese Koroletskoe (región de Ternopil) el 7 de febrero de 1944. Se dio un caso aún más horripilante: una banda de la UPA atacó la aldea con el objetivo de aniquilar a toda la población polaca. Cerca de 60 personas, la mayoría mujeres y niños, fueron encerradas en  un granero y quemadas vivas. Los carniceros de la UPA se adelantaron a su tiempo, empleando en el exterminio de población civil todo tipo de herramientas, como azadas o sierras (su ejemplo lo siguieron los Jémeres rojos de Pol-Pot, en Kampuchea).

70 años después, tenemos que ver, como los herederos ideológicos de aquellos héroes, ensalzan su "memoria" en cada rincón de esas zonas liberadas (y ahora también en el centro de Kiev), bajo el apoyo solidario de senadores norteamericanos, ¡¡¡expresidentes polacos!!! y demás luchadores por la "libertad y la democracia"...


Fuente:

http://www.kp.ru/daily/26177.5/3066718/

La brigada "roja" española en la Gran Guerra Patria

La Cuarta Compañía marchaba por la Plaza Roja en medio de una densa oscuridad que parecía absorber el paso de los soldados españoles.

Hace menos de dos años, poco después de llegar a la URSS, estuvieron aquí, en medio del histórico recinto que tantas veces habían contemplado en las fotos y en el cine. Inundada por multitudes, llena de alegría y risas, la Plaza Roja les pareció mucho más pequeña de lo que imaginaban. Ahora, desierta sumida en el silencio y cubierta de montones de nieve, se hacía inmensa y parecía increíble que a contados kilómetros estuvieran las columnas acorazadas alemanas.

Justo cinco años antes, en el asediado Madrid de 1936, vieron por primera vez a las brigadas internacionales y los "chatos" y "moscas" (cazas soviéticos) que defendieron sus cielos. Pero en aquellos momentos, la línea del frente estaba a escasos kilómetros del corazón de Rusia, y la presencia de la unidad española en la Plaza Roja era prueba de la confianza que gozaban en la URSS los "españoles de Stalin".

En aquellos días cuando Moscú se preparaba para los combates callejeros los españoles ocupaban posiciones bajo las mismas murallas del Kremlin. No fue fácil conseguirlo. Las leyes soviéticas prohibían el alistamiento de extranjeros en el Ejército Rojo, por lo que la mayoría de los españoles combatieron en unidades especiales destinadas a actuar en la retaguardia alemana, como la Brigada de Misiones Especiales OBSMON cuya cuarta compañía estaba integrada solo por españoles. Estas Brigadas fueron cuatro: La 1ª formada el 6 de Julio de 1941 con cuatro batallones, estaba compuesta de estudiantes de educación y fuerzas de seguridad de la Unión Soviética. La 2ª Brigada (en la que estaban los españoles) integrada por búlgaros, alemanes, austriacos, checos y de otras nacionalidades, antifascistas, siendo la columna vertebral los miembros de las Brigadas Internacionales que estuvieron en España. Las 3ª y 4ª Brigadas estuvieron compuestas por trabajadores voluntarios soviéticos, profesores, instructores de educación física y atletas de clubes deportivos de Moscú..

Entre ellos estaba mi abuelo. Recuerdo cómo le pedía que me contara algo sobre la guerra y su voz cuando decía aquello de "cuando estábamos en las `akopas`...", españolizando la palabra rusa "okop" (trinchera).

Cuesta imaginar lo que sentían aquellos españoles que apenas dominaban unas cuantas decenas de palabras en ruso cuando se lanzaban en paracaídas en la retaguardia enemiga, donde debían guardarse tanto de los alemanes como de los habitantes rusos, que lo más probable es que los tomasen por rumanos o italianos disfrazados de partisanos. Más mérito aún tienen sus proezas, petrificadas en monumentos sobre las tumbas españolas en Crimea y el Cáucaso, los bosques de Smolensk y Leningrado, y a orillas del Volga convertidas en auténticas leyendas.

En la antigua Stalingrado, a escasos metros del Volga, está la tumba del capitán Rubén Ruiz Ibarruri, héroe de la Unión Soviética e hijo de la "Pasionaria", Dolores Ibárruri.

Dos combates le cubrieron de gloria. En el primero, cerca de Borísov, al frente de un pelotón de ametralladoras, el teniente Ruiz contuvo el avance de fuerzas alemanas muy superiores hasta perder la última ametralladora y luego sólo con granadas y pistolas lanzó un contraataque que desorientó a los nazis e hizo posible la llegada de refuerzos. Meses después, ya en Stalingrado, tomó el mando de un batallón y poco antes de morir consiguió detener el avance de una división acorazada alemana.

También comenzaron a combatir en la guerrilla los pilotos republicanos, pero en 1942 uno de ellos, Juan Bravo, se encontró por casualidad en Moscú con el general Alexánder Osipenko, jefe de la defensa antiaérea soviética que le conocía desde la Guerra Civil Española.
Fue así como más de 70 españoles lograron combatir en los cielos de la URSS. Por el número de aviones derribados los nombres de varios quedaron grabados en la lista de los hombres destacados de la Segunda Guerra Mundial. Prueba de ello es el hecho de que en la escuadrilla de cinco cazas que escoltó el avión de Stalin a la conferencia cumbre de los aliados en Teherán, tres eran pilotados por españoles, y la encabezaba el para entonces coronel Juan Bravo.

Rusia valoró la aportación de aquel puñado de españoles
En la capital rusa está situado el Parque de la Victoria, dedicada a los caídos en la Gran Guerra Patria, como llamaban en la URSS a la contienda de 1941-1945 contra Alemania.
Terminado tras la caída del comunismo, el parque alberga una iglesia ortodoxa, una mezquita y una sinagoga, símbolos de las principales religiones de Rusia. En una esquina del parque, en medio de una glorieta, aparece inesperadamente una pequeña capilla católica.
Una lápida en ruso y español recuerda al puñado de españoles que combatieron hombro a hombro con sus camaradas soviéticos.

Cifras de combatientes


- Unos 700 españoles se alistaron voluntarios y combatieron contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial
- Más de 200 perdieron la vida o se consideran desaparecidos.
- Más de 600 fueron condecorados con diferentes medallas: "Por la defensa de Moscú", "Por la defensa de Leningrado", "Por la liberación de Varsovia", "Por la liberación de Praga", "Por la toma de Berlín".
- Más de 70 fueron condecorados con las órdenes: "Bandera Roja", "Estrella Roja" y "Gran Guerra Patria".

- Tres fueron destacados con las máximas condecoraciones de la URSS: dos con la Orden de Lenin y uno con la Estrella "Héroe de la Unión Soviética".

Otra leyenda, relatada en el diario "Novorossiyski Rabochi", cuenta que fue un comando español el que trajo de la retaguardia alemana un cuaderno lleno de cálculos matemáticos y fórmulas físicas, que sirvió al gran físico soviético Abraham Yoffe para convencer a Stalin de la urgencia de iniciar el desarrollo de la bomba atómica.

Gramsci

Antonio Gramsci (1891-1937). Estudió lingüística y filología en la universidad de Turín. Después de una precoz colaboración en la prensa socialista, funda la revista L'Ordine Nuovo que llega a constituir un hito en el nivel teórico del marxismo italiano. Con gran entusiasmo, y no menor rigor, Gramsci se esforzó porqueL'Ordine Nuovo aportase al pensamiento y a la «praxis» marxista la altura necesaria para que pudiesen alcanzar su plena efectividad revolucionaria. De hecho, su labor periodística constituyó un serio intento de reforma intelectual y moral, inspirado en el precedente idealista de B. Croce, para fundamentar en el marxismo una gran labor de esclarecimiento y crítica de los basamentos sociológicos de la cultura nacional italiana.
No menor importancia revistió su actividad como dirigente político, ya que se convirtió en el teórico y organizador de los «consejos de fábrica» que por entonces florecieron en Turín. Posteriormente, tras un período de intensa militancia en el movimiento socialista, Gramsci encabeza el núcleo fundacional del partido comunista italiano. Proclamado el fascismo, Gramsci es detenido, no obstante la inmunidad parlamentaria que gozaba como diputado, y condenado a veinte años de prisión. En tan difíciles condiciones redacta sus célebres Quaderni del carcere, que lo consagraron como autoridad teórica del movimiento obrero internacional.
Superada su etapa crociana inicial –pero con consecuencias enriquecedoras de su pensamiento que subsistirán en el conjunto de su obra– Gramsci percibe precozmente el marxismo como una auténtica ruptura de toda ilusión especulativa. Tal orientación podría ser sintetizada en la célebre fórmula gramsciana de que «todo es política». Empero, si en Gramsci, no obstante sus preocupaciones teóricas y el elevado nivel con que abordó las más complejas tareas intelectuales. la actividad del militante revolucionario ocupa un primer plano, no por ello incurre en un practicismo político estrecho. Por el contrario, como señala el profesor M. Sacristán, «toda la obra de Gramsci queda estructurada por la finalidad de determinar un renacimiento del marxismo y de elevar esta concepción filosófica, que por necesidades de la vida práctica se ha venido ‘vulgarizando’, a la altura que debe de alcanzar para la solución de las tareas más complejas que propone el actual desarrollo histórico; es decir, elevarlo a la creación de una cultura integral». Según Sacristán, «Gramsci cumplirá esta tarea, de acuerdo con la inspiración básica de Marx, no eliminando del marxismo el concepto central de práctica, sino proporcionando la más profunda concepción de ésta que se ha alcanzado en la literatura marxista. Por encima del accidental origen de la expresión, Gramsci es realmente el filósofo de la práctica»{1}.
Para Gramsci, la filosofía de la praxis no se daba todavía bajo una forma propiamente «filosófica», en el sentido de un sistema coherente y organizado. Surgió en forma de aforismos y criterios prácticos, debido a que su creador –Marx– no pudo elaborarla por haberse concentrado en otros problemas. Polemizando con B. Croce –que reducía el marxismo a una metodología histórica– Gramsci postulaba una premisa teórica: «la filosofía de la praxis está por elaborar; lo que no significa que no exista potencialmente, sino, por el contrario, que incumbe a los seguidores de Marx y Engels desarrollar lo que éstos han dejado en germen»{2}.
En consecuencia, Gramsci aporta su propia contribución. A la pregunta ¿Qué es la filosofía? responde negando la existencia de una «filosofía en general», para afirmar la de diversas filosofías, o concepciones del mundo, entre las que se debe de optar. Combatiendo las concepciones elitistas de la filosofía, Gramsci considera que ésta no debe reservarse exclusivamente a «filósofos profesionales» ya que en la medida que se trata de una actividad intelectual practicada generalmente «todos los hombres son filósofos».
El énfasis historicista de Gramsci hace adquirir a su pensamiento especificidad propia en el seno del marxismo. Como indica G. Bueno, «el materialismo histórico, bajo la influencia de Engels, habría experimentado constantemente una tendencia a desplazarse hacia el materialismo dialéctico (en el sentido naturalista); como compensación a ese desplazamiento podrían entenderse gran parte de las interpretaciones ‘voluntaristas’, ‘subjetivistas’ o ‘metafísicas’, consistentes en subrayar los momentos del ‘espíritu subjetivo’ y del ‘espíritu absoluto’ (marxismo cristiano, marxismo moral, &c.). Gramsci representaría la interpretación de esa vuelta al revés de Hegel –de Croce– en el sentido de desplazamiento del ‘centro de gravedad’ de la historia al lugar ontológico que, en el sistema hegeliano, se designa como ‘espíritu objetivo’».
Con ello la filosofía deja de ser un estéril manejo de conceptos para pasar a ser acción tanto como concepción.
La identificación filosofía-política-historia constituye el núcleo de la concepción gramsciana de la filosofía. Para Gramsci, en efecto, la política es el primer momento donde la filosofía se halla en la fase de simple y elemental afirmación. En consecuencia, la filosofía, concebida como «reflexión critica» es también política; es decir «acción permanente», y, en este sentido, su identificación con la política significa: realización concreta y necesaria de una teoría o de una concepción del mundo.
Sin embargo, Gramsci no se desentendió de las ciencias naturales ni de los problemas epistemológicos generales. Al igual que Lenin, profundizó en la problemática de la física contemporánea para fundamentar científicamente la noción de objetividad y así contribuir a resolver el arduo problema de la relación entre ciencia y filosofía. La misma finalidad persigue cuando se plantea el problema de la denominada «realidad del mundo externo», estudia la relación entre ciencia e instrumentos científicos, o profundiza en la elaboración del concepto de ciencia. «Lo que interesa a la ciencia no es tanto... la objetividad de lo real cuanto el hombre que elabora sus métodos... que rectifica constantemente sus instrumentos materiales... y lógicos –incluidos los matemáticos– lo que interesa es la cultura... la relación del hombre con la realidad por medio de la tecnología. Incluso en la ciencia buscar la realidad fuera de los hombres... (no es sino) una paradoja...»{3} Así trataba Gramsci de basar en sólidos fundamentos epistemológicos la Weltanschauung que haga del marxismo una auténtica filosofía.
No obstante, el esfuerzo teórico de Gramsci no constituía una pretensión asépticamente especulativa. Su precoz instinto político le hizo percibir que el cientificismo tras el que se ocultaban las posiciones revisionistas de los líderes de la II Internacional tenía no sólo raíces sociales objetivas, sino también fundamentos gnoseológicos de claro origen positivista. De ahí su triple lucha contra las impregnaciones que en el seno del marxismo habían alcanzado el positivismo, el determinismo económico y el reduccionismo sociologista. Sin por ello descuidar la necesidad de un «ajuste filosófico de cuentas» con el idealismo de Benedetto Croce, soporte ideológico fundamental de la burguesía italiana. Tal es el origen de la atención especial que dedicó al problema de las relaciones entre base (infraestructura) y superestructura, a la función del bloque histórico y a su interconexión con ambos planos de la formación histórica. Su exhaustiva investigación del papel de los intelectuales como «funcionarios de las superestructuras» y la distinción –ya clásica– entre «intelectual tradicional» e «intelectual orgánico», completa una faceta de la aportación teórica gramsciana de indudable trascendencia filosófica. Reviste también importancia su diferenciación entre «ideologías históricamente orgánicas» e «ideologías arbitrarias»; así como el conjunto de su amplio trabajo acerca de la crítica de la cultura.
Actualmente, asistimos a un movimiento mundial de revalorización del pensamiento filosófico y político de Gramsci. A ello contribuyen los congresos internacionales de estudios gramscianos –que periódicamente organiza el Instituto Gramsci–, la edición de sus obras en los más diversos idiomas, y el hecho de que existe general coincidencia en considerar que el análisis de Gramsci representa la única verdadera tentativa marxista de explicitar las modalidades del paso al socialismo en las condiciones del capitalismo avanzado. Ese es el origen de la vigencia del pensamiento de Gramsci. O, más precisamente, su creciente actualidad a medida que la problemática contemporánea se centra cada vez más en la temática que constituyó su preocupación fundamental.
Las obras de Gramsci han sido publicadas por Giulio Einaudi de Turín. Han aparecido ya Lettere dal carcere (1947), Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce (1948), Gli intellettuali e l´organizacione della cultura (1949), Note sul Machiavelli, sulla política e sullo stato moderno (1949), Letteratura e vita nazionale (1950), Passato e presente (1951), L'Ordine Nuovo (1954), Scritti giovanile (1958), Sotto la Mole (1960). Una edición crítica de las obras completas de Gramsci, realizada por un equipo del «Instituto Gramsci» dirigido por Valentino Gerratana aparecerá próximamente.
En castellano se han editado: Cultura y literatura, Barcelona 1967; Introducción a la filosofía de la praxis, Barcelona 1969; La política y el estado moderno, Barcelona 1971; Antología (selección y notas de M. Sacristán), Madrid 1974.
Sobre Gramsci: A. R. Buzi, La teoría política de Gramsci, Barcelona 1969; D. Grisoni-R. Maggiori, Leer a Gramsci, Madrid 1974; J. M. Laso Prieto, Introducción al pensamiento de Gramsci, Madrid 1973; F. Lombardi, Las ideas pedagógicas de Gramsci, Barcelona 1973; J. M. Piotte, El pensamiento político de Gramsci, Barcelona 1973.
Notas
{1} Cita transcrita en el prólogo de D. Grisoni-R. Maggiori, Leer a Gramsci, Madrid 1974, pág. 11.
{2} Ibídem, pág. 218.
{3} A. Gramsci, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Buenos Aires 1971, pág. 63.

26 septiembre 2016

EH Bildu pierde 4 parlamentarios y 53.669 votos

La coalición conformada por la izquierda abertzale, EA, Aralar y Alternatiba ha perdido 53.669 votos respecto a los comicios de 2012 en los que se situó como segunda fuerza y logró 277.923 (25% de los sufragios), lo que le otorgó 21 representantes. En comparación con las elecciones generales del pasado mes de junio, EH Bildu ha ganado 70.915 sufragios, ya que, en esa cita electoral logró únicamente 153.339 (13,37%).
A diferencia de en la anterior cita con las urnas, en la última campaña para la autonómicas ha sido el líder de Sortu, Arnaldo Otegi, quien ha liderado la contienda electoral, aunque no ha podido presentarse como candidato a lehendakari, al confirmar el Tribunal Constitucional su exclusión como candidato a lehendakari por estar inhabilitado para ejercer el derecho a sufragio pasivo. Tras conocer esta decisión judicial, Otegi anunció que seguiría siendo "rostro y voz" de EH Bildu en la campaña para las elecciones al Parlamento vasco.
EH Bildu se coloca segunda en Gipuzkoa, con 98.181 votos (28,85%) y ocho parlamentarios. En total, la coalición soberanista pierde 16.905 apoyos respecto a los comicios de 2012, en los que fue la fuerza más votada, aunque empató a escaños con el PNV (9).
En Bizkaia, donde era la segunda fuerza tras los comicios de 2012 (6 escaños), mantiene su posición pero pierde 29.374 votos y dos escaños. Este domingo ha logrado el voto de 99.270 vizcaínos (17,53%), cuando hace cuatro años recabó 128.644 votos (21,47%).
En Álava, donde hace cuatro años EH Bildu fue la segunda fuerza, empatada a escaños con el PSE (6), ahora baja al tercer lugar (superada por PNV y PP) y logra 5 escaños. Este domingo, la coalición ha obtenido 26.803 votos de los alaveses (17,90%), lo que supone 7.390 votos menos que los que tuvo en 2012, cuando tenía el 22,06% de los apoyos.
Por capitales, en Bilbao EH Bildu es la cuarta fuerza con 21.343 sufragios (12,94%), en San Sebastián es la segunda fuerza con 17.967 apoyos (19,76%) y en Vitoria es la cuarta fuerza con 17.287 votos (15,62%).
El mejor resultado de la izquierda abertzale en unas elecciones autonómicas tras la dictadura fueron las de hace cuatro años, en las que obtuvo 277.923 votos (25% de los sufragios), lo que le otorgó 21 representantes en el Parlamento vasco, al que volvía, ya que en 2009 no pudo concurrir a los comicios.
Las elecciones de 2012 fueron los segundos en su historia en los que EH Bildu se situó como segunda fuerza, ya que únicamente lo había logrado antes en 1980, cuando el Parlamento contaba con 60 escaños.
Su peor resultado en unos comicios al Parlamento vasco fue en 2001, tanto en votos como en escaños, cuando, con la marca EH, obtuvieron siete representantes y 143.139 sufragios.
En un análisis histórico, la izquierda abertzale utilizó, en las elecciones de 1980 celebradas tras la dictadura, las siglas de HB para concurrir a las urnas y obtuvo 11 escaños con el 16,55% de los votos (151.636). En 1984, repitió resultados con 11 parlamentarios al lograr el 14,65% (157.389).
En los comicios de 1986, HB, con el 17,47% de los votos (199.900), logró 13 parlamentarios. En 1990 obtuvo el 18,33% de los sufragios (186.410), lo que le otorgó 13 representantes en la Cámara vasca.
En 1994 logró once parlamentarios con el 16,29% de los sufragios (166.147) y cuatro años después, en 1998, se presentó como Euskal Herritarrok (EH) y elevó su presencia en el Parlamento hasta los 14 representantes al obtener el 17,91% de los votos (224.001).
En 2001, nuevamente como EH, obtuvo sus peores resultados en unas autonómicas y redujo su presencia a siete parlamentarios, situándose como cuarta fuerza. En concreto, logró el 10,12% de los votos (143.139).

25 septiembre 2016

La «vasconización tardía»

La «vasconización tardía» o la «expansión vascona altomedieval» (tanto monta, monta tanto) son términos que se refieren a un mismo fenómeno que ilumina aspectos clave de la historia lingüística del País Vasco (Pays basqueBasque CountryEuskal HerriaVasconia). Catalan-Spanish-Mexican archaeologist and anthropologist Pere Bosch-Gimpera (1891-1974).Un leve matiz diferencia los dos enfoques; digamos por simplificar que el primero es ateo y el segundoagnóstico. ¿Respecto a la existencia de Dios, o la virginidad de María? No, respecto al dogma historiográfico de una supuesta continuidad ininterrumpida de la cultura vasca desde la prehistoria.
El arqueólogo Mikel Unzueta (2004) atribuye esta creencia al también arqueólogo y antropólogo Pere Bosch Gimpera (1923, 1932). El estudioso catalán habría sido el principal artífice de una teoría que ha calado muy hondo en el discurso identitariovasco, llegando a convertirse en dogma. Un dogma perseverante y arraigado, por ejemplo, en los materiales divulgativos y educativos sobre la cultura vasca (vg. Hiru.comGipuzkoakultura.netKondaira.net). La teoría de Bosch Gimpera se asienta en los siguientes tres pilares:
  1. el elemento indígena vasco ha permanecido inalterado en el País Vasco desde el paleólitico superior hasta la actualidad;
  2. es el único superviviente de un «antiguo grupo de la cultura pirenaica cuyos orígenes se remontan al pueblo indígena del norte de España del paleolítico superior»; y
  3. se ha conservado inmutable frente a «las infiltraciones de otros elementos [culturales] de territorios vecinos» [pese a las abundantes evidencias antiguas de la presencia de estos otros elementos en el propio País Vaso]
Por supuesto la prueba irrefutable de este dogma es la supervivencia del euskera, una lenguapreindoeuropea, o simplemente «no indoeuropea», que milagrosamente ha ido sorteando desde tiempos remotos el riesgo a sucumbir ante lenguas más poderosas. A este factor se ha añadido entre nosotros la aceptación más radical de la hipótesis whorfiana, según la cual la lengua sesga profundamente la percepción del mundo (postura que conlleva importantes riesgos ideológicos, como advierte Xabier Zabalza 2006).

Oteiza: escultura de homenaje al Padre Donostia en el monte Agiña (entre Lesaka y Oiartzun)
Estos dos axiomas, tomados de manera conjunta (la antigüedad de la lengua y la hipótesis de Sapir-Whorf), llevarían a concluir que la cultura vasca es efectivamente continuadora de una «cultura indígena pirenaica de origen paleolítico» (al menos en sus manifestaciones conceptualizadas desde el euskera o que interiorizan una «cosmovisión eusquérica»). Oteiza encarna la figura del intelectual vasco que con mayor convencimiento ha promovido esta creencia, haciéndola trascender de los círculos artísticos hasta impregnar amplias capas de la intelligentsia vasca (como se desprende de la bibliografía crítica sobre su obra:Luxio UgarteCarlos Martínez GorriaránJeremy MacClancy, o Miren Vadillo Eguino). Ahora no vamos a ahondar más en ella y deseamos zanjar el debate, al menos provisionalmente, con la siguiente reflexión: no hay elemento del folclore o de la mitología del País Vasco que no tenga parangón en algún otro lugar de Europa (cf.Anuntxi Arana). Incluso iconos, como la txalaparta, que hemos creído excepcional y exclusivo de nuestra tierra, encuentran en Europa expresiones análogas (vg. la toaca y el semantrón de Suiza, Grecia, o Montenegro). Tal vez, después de todo, el único elemento genuinamente singular de la idiosincrasia vasca sea la lengua («una reliquia paleolítica», como la definían Cardoso y otros 2013 a partir de Mitxelena, Lakarra, Echenique y Urgell 1988). Vamos por ello a ocuparnos de su pasado.
Hemos planteado en múltiples ocasiones los serios inconvenientes que plantea la presencia antigua de la lengua en el actual territorio del País Vasco, o al menos en su parte occidental y meridional (oeste de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, así como en la Ribera navarra). Dado que se trata de una consideración muy polémica (que genera reacciones airadas en amplios sectores del mundo cultural vasco y, de manera particular, entre compañeros de universidad y del ámbito educativo), vamos a tratar de atemperar los ánimos, aplicando en primer lugar el argumento ad ignoratiam («la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia»). De esta forma, aunque estemos convencidos de que existen indicios suficientes de ausencia (cf.Trifinium 06/03/2015), vamos a cambiar el planteamiento del debate con el fin de hacerlo menos tedioso y estéril. Vamos a abordar el fenómeno desde un enfoque menos controvertido, pero igualmente esclarecedor; vamos a centrarlo sobre cuestiones lingüísticas de hondo calado que evidencian una alta cohesión de la lengua en los momentos inmediatos, tanto previos como posteriores, a su «expansión altomedieval»:

  1. Larry TraskLarry Trask
    Muchos aspectos troncales de la morfosintaxis vasca (vg. la ergatividad, la flexión verbal, la concordanciaen número y persona) han experimentado fuertes cambios estructurales en época relativamente reciente (cf Trask 1977Gómez y Sainz 1995Aldai 2000Lakarra 2006Martínez  Areta 2014); con seguridad no muy anteriores al inicio de la dialectalización (siglo VII).
  2. La práctica totalidad del vocabulario del euskera es asimismo reciente y en un elevado porcentaje de origen latino (Mitxelana 1974Segura y Etxebarria 2001), con aportes de otras lenguas de contacto más modernas (de las que procede un nada desdeñable corpus de germanismos, arabismos, occitanismos, hispanismos, así como los más recientes anglicismos).
  3. Un elemento recurrente en la sintaxis, como es el artículo definido, tanto en sus formas singular como plural, es paralelo al desarrollo del mismo elemento en las lenguas romances, e inmediatamente posterior al proceso de dialectalización (Lakarra 2013 lo ubica con posterioridad al siglo VII).
  4. La incorporación de la lengua al registro escrito (a partir del siglo XV) ha acentuado el paralelismo vascorrománico, empezando tempranamente por el desarrollo deconjunciones y otros conectores de discurso, que son calcos románicos (Torrens 2014, 2015), y continuando con construcciones complejas y características de la escrituralidad, vg. la estructura inicial de las cláusulas de relativo (Krajewska 2013), además de otras formas de subordinación asimismo replicadas.
  5. El influjo románico es también palpable en los mecanismos de productividad léxica, como es el caso notorio del sustantivo verbal (Trask 1995Urgell 2006).
Se tratan todas ellas de innovaciones que han permitido que la lengua responda a las exigencias que los hablantes demandaban en cada momento histórico, en función de las nuevas realidades tecnológicas o sociales, y en consonancia con los desarrollos paralelos que se iban produciendo en las lenguas de contacto. Todas estas transformaciones han  hecho posible la supervivencia del euskera desde su contacto con Roma hasta la actualidad.

Ubicación de los lugares de habitación en el territorio de Euskal Herria durante el Bronce Final y la Edad del Hierro. Xabi OteroUbicación de los lugares de habitación en el territorio de Euskal Herria durante el Bronce Final y la Edad del Hierro. © Xabi Otero
Como ejercicio de especulación filológica, es posible indagar en el pasado de la lengua, aplicando un proceso de reconstrucción, en sentido inverso al de las innovaciones, con el que podemos llegar a vislumbrar el núcleo prerromano de la lengua. Sin embargo, con seguridad esa forma prerromana, o protovasco, poco o nada tiene que ver con nuestra experiencia de la lengua en su estado actual. El protovasco es tan próximo al euskera moderno como el protoitálico al español actual. O dicho de otra forma, el euskera y el español modernos están hoy en día mucho más próximos entre sí, que el euskera moderno y su antepasado prerromano. Porque en su evolución histórica la lengua ha ido incorporando rasgos de sus vecinas, ha calcado y reproducido innovaciones, se ha hibridado con ellas en aspectos tan determinantes como la textualidad, la pragmática, o la semántica. La huella del latín y sus descendientes románicos en el euskera moderno es incomparablemente mayor que la que podamos vislumbrar del protovasco. El legado de este antepasado genético se limita a un reducido número de raíces léxicas, como las que Joseba Lakarra ha ido juntando en sus ejercicios de reconstrucción. De su morfosintaxis y su gramática poco podemos decir. Por ello, cabe afirmar que la fisonomía de la lengua tal y como la conocemos en la actualidad tiene un desarrollo histórico reciente, en gran medida trazable y constatable, y que situamos en los momentos más próximos, tanto previos como posteriores, a su «expansión altomedieval».

Mapa revisado de la expansión del euskera occidental (basado en Zuazo 2014)Mapa revisado de la expansión del euskera occidental (basado en Zuazo 2014)
En definitiva, para entender adecuadamente el contexto histórico que ha hecho posible que la lengua haya evolucionado de forma cohesionada antes y después del proceso de dialectalización necesitamos un modelo que lo explique. Así, las innovaciones más tempranas, como la de la flexión verbal, o del ergativo, requieren una situación de lengua más exigente que la de una koiné inducida a partir de un breve y casi esporádico contacto de comunidades hasta ese momento desconectadas y dispersas espacialmente (como ha planteadoLakarra 2014 para el «vasco común antiguo» de Mitxelena 1981). La explicación de semejante proceso de koenización requiere de una comunidad lingüística más concentrada y cohesionada, con suficiente fortaleza y masa crítica para hacer posible la acción transformadora así como la expansión posterior. Resulta por ello poco convincente plantear que innovaciones del calado estructural de las que sucedieron en los estadios previos a la dialectalización del siglo VII tuvieran lugar de forma unísona en espacios tan alejados, incluso dispares culturalmente (a la luz del registro arqueológico) como eran el vizcaíno y el suletino de época prerromana, por no hablar del Alto Garona. Plantear la supervivencia del euskera en términos de perduración de comunidades de hablantes prerromanas es altamente insatisfactorio. La explicación del proceso de dialectalización y expansión altomedieval a partir de una comunidad concentrada durante el periodo romano y altamente cohesionada y robustecida en la etapa inmediatamente posterior es mucho más esclarecedora.

Epigrafía romana en el País Vasco (Ciprés 2006)Epigrafía romana en el País Vasco (Ciprés 2006)

altomedieval del euskera (siglos V-XI) según Abaitua y Unzueta (2011)Expansión altomedieval del euskera (siglos V-XI) según Abaitua y Unzueta (2011)