25 septiembre 2016

El caso de la “vasconización tardía”

Ponderación bibliográfica en historiografía lingüística. El caso de la “vasconización tardía”

El cotejo de diversas evidencias arqueológicas y documentales –recogidas de forma dispar en la bibliografía especializada– lleva a los autores a sostener que la hipótesis de una vasconización tardía –datable hacia la primera mitad del siglo VI– explica la historia lingüística del País Vasco y Navarra de forma mucho más simple y congruente que la hipótesis opuesta, esto es, la de una vasquidad antigua del mismo territorio.

1. La territorialidad de la lengua vasca en la Antigüedad es sin duda una cuestión espinosa, por la escasez de testimonios, e incómoda, por las inmediatas connotaciones políticas y sentimentales que suscita, y sin embargo pocos temas abrazan semejante cúmulo de estímulos para el lingüista, el historiador o el arqueólogo. Abordamos esta cuestión dos estudiosos que llevamos meses intercambiando referencias, citas y datos con los que hemos ido reconstruyendo un puzzle al que todavía le faltan piezas, pero cuyo perfil vislumbramos con nitidez. Nuestro trabajo ha consistido fundamentalmente en la revisión de las fuentes, la confrontación de visiones e interpretaciones y la ponderación de las conclusiones. Desde el principio nos ha llamado la atención el marcado contraste que divide a las fuentes por su procedencia. Así, los expertos que podemos denominar “externos” (o alógenos) apoyan sin ambages y de manera uná- nime la teoría de que los territorios actuales de Álava (con Treviño), Vizcaya y Guipúzcoa fueron vasconizados en época tardoantigua. Contrariamente, los autores que denominamos “internos” (o locales) se dividen entre quienes optan por una matizada discrepancia y quienes se refugian en la ambigüedad o el silencio. Por su amplia difusión, utilizaremos el término “vasconización” para describir este fenómeno de desplazamiento de la lengua vasca –desde su lugar de procedencia en el Pirineo occidental hacia el suroeste–, aunque con rigor habría que hablar de aquitanización o euskerización (o también vasquización). Porque entendemos que, de manera segura, el etnónimo “vascón” solo comenzó a asociarse con la lengua vasca en época altomedieval (siglos VI-VIII). Durante los siglos precedentes, los vascones –de quienes informan las fuentes grecorromanas– exhibían de manera predominante rasgos lingüísticos de tipo celtibérico (y solo exiguos indicios de vasquidad). Abrimos una rápida recensión de los principales autores que han abordado la cuestión. Comenzamos con Manuel Gómez Moreno (1925), quien en una obra de homenaje a Ramón Menéndez Pidal sentencia “en las modernas provincias vascongadas [...] vivían gentes de raza cantabro-astur” y “tan solo después de la época romana sobrevino un corrimiento de vascones allá, como también para Gascuña, hechos documentados muy bien por las crónicas francas y godas de los siglos VI y VII”. Casi simultáneamente, el historiador alemán Adolf Schulten (1927) aboga asimismo por una conquista vascona (lingüística y política) del territorio várdulo y caristio en época tardorromana. Con diferentes matices, la llegada tardía del euskera al territorio del actual País Vasco es compartida por entre otros Ulrich Schmoll (1959), y su discípulo Jürgen Untermann (1992), así como por Claudio Sánchez Albornoz (1972), Lawrence Trask (1997) o Francisco Villar y Blanca Prósper (2005). Otros especialistas se han limitado a constatar el carácter indoeuropeo de los testimonios lingüísticos y documentales, como han hecho Mª Lourdes Albertos (1970), discípula de Antonio Tovar, o Martín Almagro Gorbea (2005). (Citamos únicamente los autores de mayor renombre – o con mayor índice de Hirsch– y limitamos la bibliografía a los principales títulos en los que se ha tratado la cuestión.)
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