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25 septiembre 2016

La «vasconización tardía»

La «vasconización tardía» o la «expansión vascona altomedieval» (tanto monta, monta tanto) son términos que se refieren a un mismo fenómeno que ilumina aspectos clave de la historia lingüística del País Vasco (Pays basqueBasque CountryEuskal HerriaVasconia). Catalan-Spanish-Mexican archaeologist and anthropologist Pere Bosch-Gimpera (1891-1974).Un leve matiz diferencia los dos enfoques; digamos por simplificar que el primero es ateo y el segundoagnóstico. ¿Respecto a la existencia de Dios, o la virginidad de María? No, respecto al dogma historiográfico de una supuesta continuidad ininterrumpida de la cultura vasca desde la prehistoria.
El arqueólogo Mikel Unzueta (2004) atribuye esta creencia al también arqueólogo y antropólogo Pere Bosch Gimpera (1923, 1932). El estudioso catalán habría sido el principal artífice de una teoría que ha calado muy hondo en el discurso identitariovasco, llegando a convertirse en dogma. Un dogma perseverante y arraigado, por ejemplo, en los materiales divulgativos y educativos sobre la cultura vasca (vg. Hiru.comGipuzkoakultura.netKondaira.net). La teoría de Bosch Gimpera se asienta en los siguientes tres pilares:
  1. el elemento indígena vasco ha permanecido inalterado en el País Vasco desde el paleólitico superior hasta la actualidad;
  2. es el único superviviente de un «antiguo grupo de la cultura pirenaica cuyos orígenes se remontan al pueblo indígena del norte de España del paleolítico superior»; y
  3. se ha conservado inmutable frente a «las infiltraciones de otros elementos [culturales] de territorios vecinos» [pese a las abundantes evidencias antiguas de la presencia de estos otros elementos en el propio País Vaso]
Por supuesto la prueba irrefutable de este dogma es la supervivencia del euskera, una lenguapreindoeuropea, o simplemente «no indoeuropea», que milagrosamente ha ido sorteando desde tiempos remotos el riesgo a sucumbir ante lenguas más poderosas. A este factor se ha añadido entre nosotros la aceptación más radical de la hipótesis whorfiana, según la cual la lengua sesga profundamente la percepción del mundo (postura que conlleva importantes riesgos ideológicos, como advierte Xabier Zabalza 2006).

Oteiza: escultura de homenaje al Padre Donostia en el monte Agiña (entre Lesaka y Oiartzun)
Estos dos axiomas, tomados de manera conjunta (la antigüedad de la lengua y la hipótesis de Sapir-Whorf), llevarían a concluir que la cultura vasca es efectivamente continuadora de una «cultura indígena pirenaica de origen paleolítico» (al menos en sus manifestaciones conceptualizadas desde el euskera o que interiorizan una «cosmovisión eusquérica»). Oteiza encarna la figura del intelectual vasco que con mayor convencimiento ha promovido esta creencia, haciéndola trascender de los círculos artísticos hasta impregnar amplias capas de la intelligentsia vasca (como se desprende de la bibliografía crítica sobre su obra:Luxio UgarteCarlos Martínez GorriaránJeremy MacClancy, o Miren Vadillo Eguino). Ahora no vamos a ahondar más en ella y deseamos zanjar el debate, al menos provisionalmente, con la siguiente reflexión: no hay elemento del folclore o de la mitología del País Vasco que no tenga parangón en algún otro lugar de Europa (cf.Anuntxi Arana). Incluso iconos, como la txalaparta, que hemos creído excepcional y exclusivo de nuestra tierra, encuentran en Europa expresiones análogas (vg. la toaca y el semantrón de Suiza, Grecia, o Montenegro). Tal vez, después de todo, el único elemento genuinamente singular de la idiosincrasia vasca sea la lengua («una reliquia paleolítica», como la definían Cardoso y otros 2013 a partir de Mitxelena, Lakarra, Echenique y Urgell 1988). Vamos por ello a ocuparnos de su pasado.
Hemos planteado en múltiples ocasiones los serios inconvenientes que plantea la presencia antigua de la lengua en el actual territorio del País Vasco, o al menos en su parte occidental y meridional (oeste de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, así como en la Ribera navarra). Dado que se trata de una consideración muy polémica (que genera reacciones airadas en amplios sectores del mundo cultural vasco y, de manera particular, entre compañeros de universidad y del ámbito educativo), vamos a tratar de atemperar los ánimos, aplicando en primer lugar el argumento ad ignoratiam («la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia»). De esta forma, aunque estemos convencidos de que existen indicios suficientes de ausencia (cf.Trifinium 06/03/2015), vamos a cambiar el planteamiento del debate con el fin de hacerlo menos tedioso y estéril. Vamos a abordar el fenómeno desde un enfoque menos controvertido, pero igualmente esclarecedor; vamos a centrarlo sobre cuestiones lingüísticas de hondo calado que evidencian una alta cohesión de la lengua en los momentos inmediatos, tanto previos como posteriores, a su «expansión altomedieval»:

  1. Larry TraskLarry Trask
    Muchos aspectos troncales de la morfosintaxis vasca (vg. la ergatividad, la flexión verbal, la concordanciaen número y persona) han experimentado fuertes cambios estructurales en época relativamente reciente (cf Trask 1977Gómez y Sainz 1995Aldai 2000Lakarra 2006Martínez  Areta 2014); con seguridad no muy anteriores al inicio de la dialectalización (siglo VII).
  2. La práctica totalidad del vocabulario del euskera es asimismo reciente y en un elevado porcentaje de origen latino (Mitxelana 1974Segura y Etxebarria 2001), con aportes de otras lenguas de contacto más modernas (de las que procede un nada desdeñable corpus de germanismos, arabismos, occitanismos, hispanismos, así como los más recientes anglicismos).
  3. Un elemento recurrente en la sintaxis, como es el artículo definido, tanto en sus formas singular como plural, es paralelo al desarrollo del mismo elemento en las lenguas romances, e inmediatamente posterior al proceso de dialectalización (Lakarra 2013 lo ubica con posterioridad al siglo VII).
  4. La incorporación de la lengua al registro escrito (a partir del siglo XV) ha acentuado el paralelismo vascorrománico, empezando tempranamente por el desarrollo deconjunciones y otros conectores de discurso, que son calcos románicos (Torrens 2014, 2015), y continuando con construcciones complejas y características de la escrituralidad, vg. la estructura inicial de las cláusulas de relativo (Krajewska 2013), además de otras formas de subordinación asimismo replicadas.
  5. El influjo románico es también palpable en los mecanismos de productividad léxica, como es el caso notorio del sustantivo verbal (Trask 1995Urgell 2006).
Se tratan todas ellas de innovaciones que han permitido que la lengua responda a las exigencias que los hablantes demandaban en cada momento histórico, en función de las nuevas realidades tecnológicas o sociales, y en consonancia con los desarrollos paralelos que se iban produciendo en las lenguas de contacto. Todas estas transformaciones han  hecho posible la supervivencia del euskera desde su contacto con Roma hasta la actualidad.

Ubicación de los lugares de habitación en el territorio de Euskal Herria durante el Bronce Final y la Edad del Hierro. Xabi OteroUbicación de los lugares de habitación en el territorio de Euskal Herria durante el Bronce Final y la Edad del Hierro. © Xabi Otero
Como ejercicio de especulación filológica, es posible indagar en el pasado de la lengua, aplicando un proceso de reconstrucción, en sentido inverso al de las innovaciones, con el que podemos llegar a vislumbrar el núcleo prerromano de la lengua. Sin embargo, con seguridad esa forma prerromana, o protovasco, poco o nada tiene que ver con nuestra experiencia de la lengua en su estado actual. El protovasco es tan próximo al euskera moderno como el protoitálico al español actual. O dicho de otra forma, el euskera y el español modernos están hoy en día mucho más próximos entre sí, que el euskera moderno y su antepasado prerromano. Porque en su evolución histórica la lengua ha ido incorporando rasgos de sus vecinas, ha calcado y reproducido innovaciones, se ha hibridado con ellas en aspectos tan determinantes como la textualidad, la pragmática, o la semántica. La huella del latín y sus descendientes románicos en el euskera moderno es incomparablemente mayor que la que podamos vislumbrar del protovasco. El legado de este antepasado genético se limita a un reducido número de raíces léxicas, como las que Joseba Lakarra ha ido juntando en sus ejercicios de reconstrucción. De su morfosintaxis y su gramática poco podemos decir. Por ello, cabe afirmar que la fisonomía de la lengua tal y como la conocemos en la actualidad tiene un desarrollo histórico reciente, en gran medida trazable y constatable, y que situamos en los momentos más próximos, tanto previos como posteriores, a su «expansión altomedieval».

Mapa revisado de la expansión del euskera occidental (basado en Zuazo 2014)Mapa revisado de la expansión del euskera occidental (basado en Zuazo 2014)
En definitiva, para entender adecuadamente el contexto histórico que ha hecho posible que la lengua haya evolucionado de forma cohesionada antes y después del proceso de dialectalización necesitamos un modelo que lo explique. Así, las innovaciones más tempranas, como la de la flexión verbal, o del ergativo, requieren una situación de lengua más exigente que la de una koiné inducida a partir de un breve y casi esporádico contacto de comunidades hasta ese momento desconectadas y dispersas espacialmente (como ha planteadoLakarra 2014 para el «vasco común antiguo» de Mitxelena 1981). La explicación de semejante proceso de koenización requiere de una comunidad lingüística más concentrada y cohesionada, con suficiente fortaleza y masa crítica para hacer posible la acción transformadora así como la expansión posterior. Resulta por ello poco convincente plantear que innovaciones del calado estructural de las que sucedieron en los estadios previos a la dialectalización del siglo VII tuvieran lugar de forma unísona en espacios tan alejados, incluso dispares culturalmente (a la luz del registro arqueológico) como eran el vizcaíno y el suletino de época prerromana, por no hablar del Alto Garona. Plantear la supervivencia del euskera en términos de perduración de comunidades de hablantes prerromanas es altamente insatisfactorio. La explicación del proceso de dialectalización y expansión altomedieval a partir de una comunidad concentrada durante el periodo romano y altamente cohesionada y robustecida en la etapa inmediatamente posterior es mucho más esclarecedora.

Epigrafía romana en el País Vasco (Ciprés 2006)Epigrafía romana en el País Vasco (Ciprés 2006)

altomedieval del euskera (siglos V-XI) según Abaitua y Unzueta (2011)Expansión altomedieval del euskera (siglos V-XI) según Abaitua y Unzueta (2011)

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