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31 octubre 2016

Desmitificando a Tupac Amaru II

En primer lugar hay que saber que José Gabriel Condorcarqui era un CACIQUE de la reducción de Tungasuca, en los Andes peruanos y el valle del río Tinta. 

Estudió con los jesuítas, la élite de la sociedad colonial, donde para acceder a los estudios que daban los jesuitas hacía falta mucho dinero, no en vano los llamaban : `` las manzanas de las luces´´. 

Se dedicó al mundo del comercio, era arriero, conducía sus caravanas de mulas por el Alto Perú. ¿ Adivinas lo que comerciaba? Comerciaba Coca. La coca era consumida por los indígenas del Potosí y de Huancavelica para que no le dieran el soroche y para que le quitase el hambre, así comían menos. 

Es decir, Tupac Amaru II era un cacique, con nombre español, que venía de una larga familia de caciques, que vendían coca a los indígenas que trabajaban en las minas. 

Como ves no era un ``héroe´´ como lo han querido vender. Entonces, ¿ por qué se subleva? 
He aquí la cuestión. Yo te lo voy a decir. 

Tupac Amaru II ( toma el nombre para ganárse a los indígenas, sin embargo su hija seguirá llamandose Condorcarqui) comerciaba  por el Alto Perú, es decir por el Virrenato del Perú. 

Pero.... en 1776 se crea el Virreinato del Río de la Plata, así el Alto Perú queda en manos del Virreinato de la Plata y el Bajo Perú al Virreinato del Perú. 

Como se queda dividido en dos virreinatos la corona crea unos impuestos, unos aranceles a los comerciantes que cruzasen por los virreinatos. La aduana estaba en la actual Bolivia. 

Es por ello que Tupac Amaru II tuvo que pagar fuertes impuestos arancelarios al pasar de un virreinato a otro, siendo el factor principal para su revolución , con la intención de acabar con el dominio español y acabar con los impuestos. 

¿ Por qué cuando se rebela lucha por los derechos de los indígenas? Pues porque necesitaban soldados. Y ya. 
Lamento acabar con un mito latinoamericano indígenista. Pero la verdad es esta. 


Pregúntale al Virrey del Perú cómo lo asesinaron  al querer abolir las encomiendas. Asesinaro a un virrey ¿ qué no haría Tupac Amaru II?. 


Decir la verdad no es una vergüenza. Los corregidores si bien era españoles no tenían a su cargo indios. Eran los caciques indígenas los que mandaban sobre las reducciones indígenas. Eran los corregidores y los caciques indígenas ( como Tupac Amaru II) los que maltrataban a los indios. 

Claro que esto es chocante para ustedes, que haceis un maniqueísmo cuasi infantil entre indígena bueno y criollo-español malo. 

Y si tan bueno era Tupac Amaru, ¿ por qué se sublevó justamente cuando le pusieron aduanas al crearse el Virreinato del Río de la Plata?. 

Por cierto, muchísimo más indigenista fue Tupac-.Catari ( aunque luego se nombrase emperador y desvaríos varios) que Tupac-Amaru que no representa, para los que sabemos de verdad, más que una rebelión mestiza.

Otra escisión en la vanguardia, ahora le toca al PTD,jajajaja

Resultado de imagen de partido trabajo democraticoEl día 25 de septiembre de 2016, los miembros de Unión Proletaria pertenecientes al PTD fuimos expulsados del mismo. Entre los expulsados se encuentran el Secretario General del PTD, otros dos miembros del Comité Central y quien hacía las funciones de Responsable de Finanzas. Pero no hemos sido expulsados por acuerdo de ningún órgano, ni siquiera porque una de las partes legitimadas por la Conferencia de Unidad de 2014 para dar por concluido el proceso de unidad haya ejercido su derecho, sino que nos han echado del PTD un grupo de afiliados mediante un “golpe de estado”, a través de un correo electrónico, tomando por la fuerza los medios de comunicación de la organización, expulsándonos de las listas y las administraciones y entrando en la sede de la organización para limpiar los efectos del PTD. Estos son los hechos concretos del día 25 de septiembre, que vienen a culminar un proceso de unidad, de más de dos años, muy complejo y en el que a lo largo de la práctica común se han ido agudizando las contradicciones ideológicas, y, en consecuencia, la lucha de líneas entre las posiciones de los miembros de Unión Proletaria (UP) y los miembros de la UJC-M, hasta que el 16 de enero de 2016, los miembros de UP planteamos de manera condensada las diferencias ideológicas , a través del documento “Sobre la indispensable unidad ideológica en nuestro Partido”, y la necesidad de aplicar las garantías para el proceso expuestas en el Documento de Organización, aprobado en la Conferencia de 2014, para debatir esas diferencias de calado entre las organizaciones fundadoras y con toda la militancia.
El 16 de enero se acordó el debate, pero éste realmente no se ha producido por el permanente bloqueo del mismo por parte de los miembros de la antigua UJC-M; y el bloqueo del debate político-ideológico ha generado el bloqueo en la práctica. Lo que ellos han llamado ‘crítica’ y ‘autocrítica’ se ha basado exclusivamente en una retahíla de ataques personales, de insultos, de negaciones de los hechos, de estratagemas, lloriqueos, manipulaciones y mentiras. Ni un solo argumento político e ideológico, ni una sola exposición honrada de sus planteamientos en cuanto a la línea política. Nosotros considerábamos que las discrepancias ideológicas eran tan profundas que marcaban la fractura entre la línea marxista-leninista de reconstitución del Partido Comunista y una nueva y vulgar línea oportunista mediante la aplicación ecléctica de las ‘novedades’ intelectuales de ‘moda’. Debían sacarse a la luz, pues la lucha es la única manera de superarlas, pero los UJC-M no estuvieron en ningún momento dispuestos a que esto pasase y prefirieron basarse en el método de lucha política heredado de las organizaciones oportunistas, que no es más que una expresión de la ideología burguesa: la mentira como herramienta y la manipulación de la opinión como técnica para el beneficio propio. Ambos elementos destinados a desviar la atención hacia cuestiones secundarias y para generar un enemigo orgánico al peor estilo maniqueo bíblico (“el que no está conmigo está contra mí”) o de la comunidad de ‘La Caverna’ de Platón. Eso sí, ocultando sus verdaderas posiciones y no queriendo entrar en la esencia de las discrepancias. Esta forma de entender la práctica política demuestra lo alejados que están algunos de la teoría y la práctica marxista-leninista.

I LA VERDAD ES REVOLUCIONARIA

“…miente tanto, es tan hipócrita que será incapaz de crear nada vital” [1]
Durante este período dentro del PTD hemos vivido un cúmulo de falsedades y deshonestidad, que han repercutido en la militancia, en la línea de la organización y en la solución de las discrepancias. Y especialmente en este último período desde que en enero pusimos sobre la mesa las dificultades para llevar a cabo una política unificada. Y lo hemos hecho porque estamos completamente convencidos de que la sinceridad y la honestidad son fundamentales para poder desarrollar una organización comunista. No es una cuestión prioritariamente moral, aunque evidentemente también tiene que ver con la construcción de una moral clasista, sino que es prioritariamente una cuestión de concepción del mundo marxista-leninista. La verdad objetiva en el mundo material existe y es posible conocerla, y también existe en la vida social, y, dentro de ella, en la necesidad objetiva de construir el partido comunista, en la forma de comportamiento de los comunistas ante esa construcción y ante la práctica política. Flaco favor le hacemos a la educación comunista, a sus militantes y al proletariado si les acostumbramos a ver el mundo como un circo mediático burgués, con una propaganda de masas mercantilizada en la que vale todo, con unas pautas costumbristas de manipulación y en la que en la supuesta organización de vanguardia impera la mentira y la deshonestidad.
Con todas las trabas impuestas por la ideología dominante y con todas las insuficiencias que imponen nuestras limitaciones, hemos intentado adoptar en la lucha política por la reconstitución del Partido el principio marxista de descubrir la verdad, por eso siempre hemos expuesto nuestro posicionamiento político e ideológico abiertamente. Así también lo hemos hecho dentro del PTD. Pero hemos constatado en esta vida común que no todos los camaradas actuaban de esa manera, en concreto los antiguos UJC-M que eran miembros del CC no rompieron con las prácticas políticas internas de las organizaciones oportunistas, esas organizaciones que se arrodillaron ante la ideología burguesa, ni tampoco con las enseñanzas de las academias, que universalizan el paradigma burgués, incluidas las formas de su lucha política. Así, la mentira como herramienta política solamente queda expuesta a un límite moral; Maquiavelo está puesto en un pedestal (también por la “izquierda”) con su explicación de la mentira como una necesidad política y el saber mentir como una virtud, pues lo que importa es parecer que se tiene buena fe [2]; el pragmatismo es un sólido integrante de la ideología burguesa con sus ideas sobre el valor práctico de la verdad y de la falsedad [3]; y, en estos tiempos, de influencia general, también académica, de la posmodernidad se recoge esa máxima de que ya no existe ni verdad ni mentira. Estas influencias, entre otras, pero especialmente el entramado de la costumbre y del comportamiento habitual dentro de la acción política y la manipulación de la opinión que se convierte en sentido común en nuestra sociedad, inunda desde hace mucho tiempo las organizaciones oportunistas y los “jóvenes” líderes de la UJC-M no han conseguido renunciar a esa herencia.
Resultado de imagen de comas ptdLa dinámica de estos camaradas la hemos sufrido durante estos más de dos años desde la Conferencia de Unidad, pero se ha agudizado sin límite alguno desde que en enero del presente año planteamos la necesidad de debatir honradamente las discrepancias ideológicas, desde que pusimos sobre la mesa la necesidad de sacar a la luz esas discrepancias y que hubiese sinceridad sobre la línea política que quería cada uno. Desde entonces pusieron en marcha una especie de maquinaria de la falsedad, de manipulación, obstrucciones y maniobrerismo con el objetivo de que no se descubriese su verdadero posicionamiento oportunista. Para ellos la lucha de líneas solamente es una lucha de maniobras y no de clarificación y desarrollo de la línea comunista en confrontación con el oportunismo. Después hablaremos del proceso de lucha durante estos dos años, pero ahora, para ejemplificar cómo han falseado la verdad, pondremos una serie de ejemplos de las últimas comunicaciones: la de la preparación de la ruptura [4] y la de la ruptura [5] . Veamos algunas de las acusaciones que nos hicieron para generar un enemigo dentro de su círculo y que corresponden a flagrantes mentiras.

Las mentiras sobre el chantaje y la crisis

En la comunicación del 15 de septiembre nos imputaban [6] a los camaradas de UP usar el “chantaje para imponer vuestras posiciones como condición para reconducirlo” (se refieren al proceso de unidad), y, ligado a esto, haber desatado la crisis interna en el mes de enero [7] . Pues bien, lo que ellos llaman ‘chantaje’ se refiere, en primer lugar, a la petición que realiza, el día 8 de enero del presente año, el Secretario General del PTD para celebrar una reunión de “las tres organizaciones que constituyeron el PTD”, y lo realiza con una sinceridad comunista sin paliativos: “…os pido que nos reunamos para tratar de salvar, si es posible, nuestro proceso de unidad. Para eso, no nos queda más remedio que intentar resolver los desacuerdos que se han producido durante las últimas semanas –se hayan manifestado más expresamente o más implícitamente (por delicadeza y en espera de reunir el CC)- y que, en general, tienen el mismo origen que los anteriores”; continúa diciendo, “…de lo que se trata es de examinar si hay coherencia o dispersión en lo que intentamos construir”; y termina, “No se trata de buscar culpables ni de lanzar reproches, sino de encontrar explicaciones y salidas que nos permitan afrontar en adelante nuestro deber con la clase obrera”. En segundo lugar, llaman ‘chantaje’ a la exposición clara de las discrepancias ideológicas en la reunión mantenida el 16 de enero, en cuyo informe del Secretario General [8] se expresaba que era necesario que se “examine el estado de nuestro proceso de unificación y explore la posibilidad y el método para alcanzar la unidad ideológica que necesita nuestro partido para cumplir su cometido”, porque la unidad orgánica estaba en peligro consecuencia de la falta de unidad ideológica. En definitiva, se advirtió sinceramente que el partido se podría romper. Esto que ellos llaman ‘chantaje’, en el marxismo se denomina sacar a la luz las discrepancias que solamente pueden resolverse con la lucha, pero no para realizar una síntesis amorfa o retroceder hacia el camino de la conciliación ideológica, sino para fortalecer las posiciones marxistas-leninistas, o sea, para desarrollar el Partido Comunista.
Más adelante hablaremos con extensión de la crisis del PTD, de momento solamente apuntaremos que es totalmente falso que se quiera hacer creer que esta crisis proviene, principalmente, del llamamiento que hicimos en enero para buscar los medios, mediante el debate sincero, para avanzar hacia la unidad ideológica. La crisis del PTD no se puede fechar en el 16 de enero, sino que tiene que remontarse a la permanente lucha de dos líneas que hubo dentro de la dirección en estos más de dos años de proceso. En cambio, el 16 de enero puede señalarse como el momento concreto en el que los camaradas de UP pusimos sobre la mesa las diferencias, criticamos las posiciones teóricas y prácticas de los UJC-M, sus desviaciones del marxismo-leninismo, con el objeto de que pudiese desarrollarse la política bolchevique dentro del PTD. Su respuesta fue “buscar culpables”, “lanzar reproches”, hablar de persecuciones, dilatar los tiempos acordados y generar una dinámica destructiva, y, en ningún momento, quisieron responder a nuestra crítica y debatir de línea política.

La mentira sobre los acuerdos de la Conferencia de Unidad

En sus comunicaciones del 15 y del 25 de septiembre, insisten nuestros críticos en que no queremos cumplir los acuerdos de la Conferencia de Unidad de 2014 y que desde enero queremos basarnos solamente en una parte de ellos. La primera parte de esta acusación es falsa y la segunda parte es cierta pero esconde también la falsedad al no querer explicar toda la verdad. ¿Por qué decimos esto? Lo vemos. Cuando las tres organizaciones que confluimos en la Conferencia de Unidad salimos del PCPE, analizamos nuestra experiencia (lo hicimos especialmente los miembros de UP) y concluimos que no era posible realizar una unidad orgánica sin tener unas garantías; la experiencia de unidad con el PCPE en la que los compromisos adquiridos imponían la unidad orgánica sobre la unidad ideológico-política tenía que ser superada. Por eso, en la Conferencia de Unidad decidimos que ésta era el comienzo de un proceso de unidad, que después de un período de trabajo unitario en una misma organización, se remataría la unidad orgánica en un Congreso. Y, por eso, se firmó un Protocolo en el que se salvaguardaban ciertas cuestiones –entre las cuales figuraba que las siglas del PTD volverían a pertenecer a la UJC-M en caso de fracasar el proceso de unidad- y se incluyó una cláusula de garantías ante las discrepancias ideológicas para las tres organizaciones constituyentes. Esa garantía decía así: “Hasta el Congreso que celebraremos en un plazo aproximado de año y medio-2 años, las antiguas direcciones de las organizaciones que se unifican podrán reunirse ante graves problemas concernientes a la Unidad que no se resuelvan a través de los órganos”. Esta cláusula, expuesta en el apartado de “Garantías y Control”, al igual que el “Protocolo de Unidad”, era precisamente para garantizar la resolución de un proceso de unidad que no fructificara por discrepancias profundas, por la vía del acuerdo y pacíficamente, sin resoluciones traumáticas y violentas. Los antiguos UJC-M han preferido no respetar estas garantías y acogerse a las estratagemas para impedir la lucha de líneas y para nuestra expulsión. Por tanto, por supuesto que nos basamos en una parte de los acuerdos de la Conferencia, pero no en cualquier parte, sino en la parte fundamental de ellos, la parte sin la cual todos los demás acuerdos pierden su razón de existir. Podemos echar a andar juntos si hay unidad ideológica o se presume que pueda haberla, pero, cuando se ha puesto de manifiesto la falta de identidad ideológica, todo lo que se ha construido sobre esa base necesariamente tiene que venirse abajo, a no ser que se sacrifiquen los principios ideológicos por la unidad de acción y orgánica (ambas más aparentes que reales cuando no hay unidad ideológica). Por estas razones tuvimos que apelar en enero a la cláusula de garantía del proceso y, entonces, el derecho de los grupos fundadores prevalece sobre la dinámica organizativa y la salvaguardia del marxismo-leninismo prevalece sobre los subterfugios formalistas con los que se quiere neutralizar la lucha por la aplicación de nuestra doctrina.
De todas formas, nos acusaron de no querer resolver en un Congreso, tomando solamente los aspectos formales superficiales de la solución de las divergencias y no la profundidad de los problemas. Resolver entre mayorías y minorías, en las condiciones de nuestra organización, en las condiciones de un proceso de unidad en el que se han manifestado divergencias de principios y de comprensión del marxismo-leninismo, sería sólo un pequeño parche en un gran descosido. Seamos claros, como lo hemos sido siempre, no puede haber congreso de unidad verdadero con líneas teórico-prácticas divergentes y no podrá ser un congreso de unidad comunista mientras la línea oportunista no sea puesta en evidencia, vencida y repudiada. El deber de los comunistas es combatirla por todos los medios y no renunciar a ello por la unidad y por atenernos a procedimientos formales que sólo son legítimos cuando las posiciones marxista-leninistas son dominantes en el partido. La lucha en el PTD por nuestra parte era ésa. [9]
A la vez que decían que deberíamos aceptar los acuerdos de la Conferencia de Unidad, nos acusan de realizar “una lectura errónea, por su carácter metafísico, del proceso de unidad. Exponéis un proceso inmóvil, en el que no se ha producido cambio alguno, ni tan siquiera cuantitativo, en el que sigue siendo igual que hace dos años. Concebís o intencionadamente exponéis una situación en el partido en el que perviven exactamente igual las tres estructuras que se unieron hace más de dos años”, etc. Esta afirmación iba destinada a poner en entredicho y negar la validez de lo que estamos llamando ‘la cláusula de garantía’. Pero es un argumento insincero y retorcido, pues nosotros no hemos sostenido nunca eso. Nunca hemos dicho que el proceso de unidad se haya mantenido inmóvil. Todo está en permanente movimiento, con cambios cuantitativos y cualitativos, incluso el PTD, pero por un pretendido argumento dialéctico, muy sesudo, no podemos exponer el materialismo a un ‘principio de incertidumbre’ ideológico, político y organizativo por el cual ante el permanente cambio no podremos tener nunca certidumbre del marxismo, del programa, de la estrategia, de los acuerdos,… Provocar la confusión es una de las formas de expresión de la falsedad y de la deshonestidad. Sabemos que el PTD se ha movido, pero el movimiento social puede ser evolutivo o involutivo, y, precisamente en ese sentido va nuestra crítica, pues denunciamos que los antiguos miembros dirigentes de la UJC-M han sufrido una involución en relación a los principios ideológicos del marxismo-leninismo adoptados en la Conferencia de Unidad, tal vez nunca se los creyeron o no supieron avanzar hacia la culminación del proceso de unidad. En realidad han opuesto una resistencia permanente a esos principios desde sus concepciones y hábitos adquiridos en el PCE-UJCE revisionistas y en el ámbito académico-oficial universitario. Por ello, el proceso de unidad retrocedió enormemente y nos vimos obligados a luchar por el restablecimiento de los principios marxista-leninistas, después de haber sido vulnerados durante la práctica de los exUJC-M.

Las mentiras sobre el proceso de debate

Durante los últimos meses después de haber llegado a un acuerdo para llevar adelante la que se ha venido en llamar ‘la polémica’ (o sea, afrontar abiertamente la lucha de líneas), los miembros elegidos en su día por la UJC-M para estar en el CC, han querido mentir sobre las posiciones de cada grupo en cuanto a cómo tenía que desarrollarse el debate. Estas mentiras no tienen otra explicación más que intentar con ello mantener en el engaño a su círculo de confianza y generar así un enemigo colectivo. Lo que no han dicho nunca es que se han negado sistemáticamente a debatir sobre las discrepancias en las tres reuniones celebradas (enero, mayo y julio de 2015) y solamente atendían a formalidades sobre el proceso, a lo secundario, para no atender lo principal.
La primera falsedad en la que insisten machaconamente una y otra vez, es que “os resististeis a la posibilidad de que en el partido se constituyan plataformas de opinión para el tratamiento de la polémica” [10] o “…las resistencias ofrecidas por vuestro grupo para formalizar el acuerdo del último LdC en relación al debate entre plataformas” [11] . En primer lugar queremos decir que no es cierto que el acuerdo del último LdC limitase el debate a las plataformas. El LdC decía lo siguiente: “Para responder al carácter especial del proceso de unidad en el que aún se encuentra el PTD además de los destacamentos constituyentes del mismo que se presenten como tales a este debate se podrán conformar plataformas de opinión” [12] . Con esto queda claro que no se dice la verdad. Además, quien haya estado en la preparación de la Conferencia de Unidad, en su plenario, en las reuniones de este año y quien haya participado en los debates por correo electrónico, sabe perfectamente que esta acusación es una mentira interesada, precisamente lanzada para los que no pudieron estar en esos debates. Los miembros de UP nunca nos opusimos a la creación de plataformas de opinión; decimos más, en los Estatutos de UP ya figuraba desde hace años la posibilidad de creación de plataformas de opinión cuando se abriese un debate sobre discrepancias. Y esta convicción que nosotros teníamos la trasladamos en los debates de preparación de la Conferencia de Unidad y, por eso, a consecuencia de nuestra insistencia, figuraba en el Documento de Organización de la Conferencia; hasta el apartado dedicado a “La creación de Plataformas de debate” se introducía con una cita del “Balance de UP” del año 2013 que decía: “Si se desarrollan en el partido discrepancias de fondo, la discusión debe realizarse abiertamente y sin demora, permitiéndose incluso la constitución de plataformas políticas a tal fin”. ¿Cómo íbamos a resistirnos a ello si es una convicción que tenemos desde hace años? ¿Cómo íbamos a resistirnos si a causa de esa convicción, a causa de las propuestas e insistencia de UP, recogen los acuerdos de 2014 la posibilidad de crear plataformas de opinión? Nosotros apoyamos en el proceso de discusión que se pudiesen crear plataformas de opinión y nosotros propusimos que se incluyese que, en este período especial abierto, un representante de cada plataforma estuviese representado en las discusiones centrales. Pero, de la defensa de que se puedan constituir plataformas de opinión, no puede entenderse que nosotros estemos obligados a constituirnos como una de ellas desde el momento en el que se aplica la ‘cláusula de garantía’ del proceso de unidad porque nos hallábamos ante una divergencia no ordinaria sino fundamental. En definitiva, nuestra posición en estos meses siempre fue, sobre la base de los acuerdos existentes, la ‘convivencia’ para el debate de las organizaciones constituyentes (las que quisiesen) y las plataformas de opinión que se formasen, además de la participación de todos los militantes, garantizando así la más amplia participación. Cuestión distinta es constituir una plataforma de opinión que no tiene opinión; esto es lo que pasó en el mes de julio [13] , o sea, una serie de militantes (entre ellos los dirigentes de la antigua UJC-M) se juntan y anuncian que son una plataforma de opinión, pero no se basan en un documento en el que sinteticen su opinión, ni siquiera exponen cuáles son las líneas de su opinión. El acuerdo que se había llegado y que se publicó en el LdC era el siguiente: las plataformas “tendrán que: 1. Fundarse y organizarse en torno a un documento que sirva de ‘declaración de intenciones’ que exprese los elementos esenciales de su postura en torno al debate abierto” [14] . Este es un punto que tiene mucho sentido, pues si no es así ¿qué les une en la lucha de opiniones?, ¿cómo puede haber lucha de opiniones si no se conocen las mismas? Eso es obscurantismo, deshonestidad y juego sucio, ocultar la verdad e imposibilitar el debate político, en realidad significa más actuar como una fracción [15] en lucha por el poder, como un grupo de presión (de hecho actuaron de esa manera desde ese momento), que como una plataforma de opinión. Aun así, aunque lo criticamos [16], nosotros seguimos intentando dialogar haciendo la consideración de que hablábamos con los dirigentes de la antigua UJC-M.
Es común en el ámbito de la manipulación de la opinión (se estudia académicamente y es practicado en la economía y en la política, también por las organizaciones oportunistas) transponer los aciertos y los errores, es decir, apropiarse de los aciertos del oponente y achacar al oponente los errores propios. Durante la disputa dentro del PTD esto ha pasado innumerables veces, ha sido una práctica habitual de algunos de los dirigentes de la antigua UJC-M. En este terreno entra la insistencia en afirmar en sus comunicaciones que “…los 4 miembros del CC que actualmente forman parte de nuestra plataforma propusieron la bajada, en el Lucha de Clases, de las dos posiciones existentes en el CC, a lo cual fue necesaria la insistencia en su importancia para que así se acordase ante vuestras resistencias” [17]. ¡No se puede ser más falaz y torticero! Lo primero que hay que aclarar es que realmente no había dos posiciones existentes expresadas “en el CC”, sino que había una, la de los miembros de UP, que hacía la crítica a la deriva espontaneísta de los UJC-M y que ponían todos los impedimentos para que se llevase a cabo la línea aprobada en los CCs; el otro documento, que en teoría debería haber sido una respuesta a la crítica política de UP, era un documento de más de 40 páginas plagado de reproches personales y que solamente incluía un capítulo que podría considerarse dentro de la polémica. De todas formas, no fueron los miembros de la ‘plataforma’ quienes propusieron la bajada a la militancia de la ‘polémica’, sino que fueron los miembros de UP, los cuales desde enero hemos mantenido que el debate de las discrepancias existentes fuese abierto a toda la militancia, incluso abierto a las masas a través de nuestros medios de comunicación, y, decimos más, la propuesta de hacer un número del LdC (órgano de información interno del PTD) con los documentos existentes partió de un camarada de UP, miembro del CC. Siempre hemos mantenido esa posición, incluso cuando los miembros de la exUJC-M, con su ‘plataforma’ sin opinión, hicieron un primer intento de ‘golpe de estado’ el 19 de julio, sostuvimos la necesidad de poner en conocimiento de toda la militancia nuestra propuesta de salvar la unidad y la suya, a lo que se negaron acusándonos de “ataque de democratismo” [18]. Basarse en la falsedad no es propio de comunistas y tampoco acusarnos falsamente de provocar la ‘orfandad’ de la militancia pues sólo significa aplicar la demagogia dirigida a ganarse a la militancia por los sentimientos, en vez de por razones sólidas. Así no se puede construir un partido de revolucionarios.

Mentiras sobre los documentos

Repetir incansablemente un número pequeño de ideas es uno de los elementos principales de la manipulación de la opinión. Al igual que el ‘dios es amor’, ‘la chispa de la vida’, ‘Stalin era un genocida’ o ‘en Irak hay armas de destrucción masiva’, los camaradas dirigentes de la antigua UJC-M repitieron durante los últimos meses las mismas falsedades de manera insistente. Ya hemos visto algunas de ellas, a las que en las últimas comunicaciones añadieron alguna más. Entre estas últimas se encuentra la siguiente afirmación: “…vuestra negativa a la presentación de un documento choca con cualquier posibilidad de resolver la polémica. En este se os proponía vuestra exposición abierta, clara y positiva de la caracterización de vuestra línea con el objetivo de arrojar luz a la discusión sobre la polémica y poder centrar la contradicción principal en confrontación con el otro documento. Tales documentos debían ofrecer la visión de cada línea para solucionar los problemas teóricos y tácticos de la construcción del partido revolucionario de la clase obrera y del movimiento revolucionario en este momento” [19]. Este argumento ya lo habían expuesto más veces. Pero, ¿por qué esto es una manipulación? En primer lugar, porque cuando presentamos en el mes de enero la crítica a los posicionamientos políticos y a la práctica política de los miembros del CC elegidos por la UJC-M, acordamos abrir la discusión y éstos se comprometieron a realizar una antítesis, cuestión que no pasó en ningún momento a lo largo de todos estos meses. Todo marxista sabe que una antítesis es la contraposición u oposición a una tesis y no salirse por la tangente desarrollando otra tesis sin conexión con la anterior. De esta manera, la lucha de líneas que se debe generar con la tesis y la antítesis es imposible realizarla, al igual que es imposible una síntesis (volvemos a insistir que síntesis no significa conciliación ni componenda). Lo que provocaron fue intentar abrir otro debate sobre la responsabilidad individual, sobre ‘culpas’ y ‘pecados’, así no afrontaban el debate sobre las discrepancias que les habíamos planteado. En segundo lugar, hay que saber que anunciaron que estaban haciendo un documento en el mes de julio (días antes de que existiese el anuncio de creación de la ‘plataforma’) y nos quisieron exigir que nosotros hiciésemos uno también. Les respondimos claramente que en su momento lo valoraríamos porque primero tenían que contestar a nuestra crítica, para poder ‘centrar la contradicción principal’, y, además, porque nosotros ya habíamos realizado cinco documentos que representaban nuestra ‘exposición abierta, clara y positiva de la caracterización de nuestra línea’; estos eran los informes políticos o resoluciones políticas principales aprobadas [20] en todos los CCs. Ahí se encontraba nuestra línea política, y, precisamente por su incumplimiento permanente de la línea política aprobada por el CC del PTD es por lo que en enero presentamos la crítica. ¿Para qué íbamos a hacer un documento de línea si ya estaba aprobada en el CC durante los dos últimos años? ¿Para qué, si los que incumplieron la línea con su práctica fueron los antiguos dirigentes de la UJC-M? A ellos les correspondía dar las explicaciones sobre la práctica de una línea espontaneísta contraria a la línea del CC del PTD [21].
También se aprobó en las reuniones ‘tripartitas’ que en nuestros medios podrían exponerse las diversas opiniones, aunque con cautela, sin dar nombres ni demasiada información hasta que acordásemos abrir la ‘polémica’ al público (nosotros siempre quisimos que esto se hiciese). Los únicos que cumplimos fuimos nosotros, al escribir el Secretario General del PTD (miembro de UP) dos artículos que hablaban de línea marxista-leninista y criticaban la línea practicada por los exUJC-M, sin mencionarlos. Estos fueron: “El XX Congreso del PCE, una oportunidad para la clase obrera” [22] y “Realidad social, conciencia y cambio político” [23]. Artículos importantes que hablaban de la línea necesaria para la reconstitución del partido comunista y que hablaban de la esencia de las discrepancias. Esto hay que tenerlo muy en cuenta para ver cómo ha actuado cada cual en la lucha de opiniones: en ningún momento desde enero los antiguos dirigentes de la UJC-M expusieron sus verdaderos puntos de vista ni en ningún medio, ni a nosotros ni a los militantes.

Las mentiras sobre la ‘asimetría’

En las últimas comunicaciones hay un exagerado empeño en afirmar lo maléfico que resulta la ‘autonomía práctica’, sobre todo la “’autonomía práctica’ asimétrica” (un nuevo concepto). Ciertamente la autonomía en la práctica de las organizaciones constituyentes de un proceso de unidad, cuando este proceso se contempla dentro de una misma organización, es, cuanto menos, raro o irregular. Pero tengamos en cuenta tres cuestiones: la primera, que como decíamos antes, los exUJC-M han actuado con autonomía práctica desde la Conferencia de Unidad, aprobando por la letra la línea del CC, pero practicando una línea contraria a la aprobada; la segunda, que hay que tener en cuenta que cuando en nuestro proceso de unidad se produce una quiebra y hay que aplicar la ‘cláusula de garantía’, el centralismo democrático tiene obligatoriamente que tomar nuevas formas para que pueda ser efectivo [24]; y, la tercera, todos reconocimos que estábamos en una situación excepcional y había una necesidad imperiosa de salvar prácticas urgentes.
Expliquemos por qué hablan de ‘autonomía práctica’ y por qué de ‘asimetría’, construyendo un falaz embrollo. Ante la situación de paralización de las prácticas y la dilatación desmedida del debate de las discrepancias, los miembros de UP hicimos una propuesta de funcionamiento y división del trabajo el día 9 de julio. Esta propuesta decía que “lo más conveniente es seguir un proceso realista de resolución de las discrepancias que parta de nuestra experiencia en intentarlo: después de año y medio de debates dirigidos a homogeneizar nuestras concepciones para conseguir una práctica dinámica y fluida, no hemos conseguido construir un pensamiento colectivo coherente y llevamos seis meses de actividad mínima”, y seguía, “puesto que seguimos dos principios de dirección divergentes, los militantes de UP proponemos establecer una división del trabajo consecuente con dichos principios, al mismo tiempo que llevamos a cabo el debate acordado. Esta división del trabajo parte de la necesidad de dar cauce práctico a las concepciones de cada una de las dos partes en litigio, para que podamos ponerlas a prueba y para desarrollar nuestra ligazón con las masas obreras” [25]. Y allí manifestamos también que no impediríamos que los antiguos dirigentes de la UJC-M aplicasen su línea en el PTD, al igual que ellos no impedirían que la aplicásemos nosotros en la AAHS. Toda la idea era para salvar “el máximo posible de la unidad” [26], no poner obstáculos a la acción práctica y realizar el debate principal con apoyo práctico. La actitud que toman los exUJC-M fue convertir una propuesta destinada a salvar la unidad en un intento de ruptura. El 19 de julio anuncian la constitución de una plataforma (sin opinión) y el mismo 19 de julio envían una comunicación en la que dicen que aceptan nuestra propuesta, pero, en realidad, nos excluyen del CC (no sólo a nosotros sino a todo aquel que no se adhiriera a su línea política) [27], limitaban el derecho de opinión y daban por hecho, sin acuerdo alguno, que ese mismo día se estructuraría el PTD como ellos planteaban. En definitiva, fue un primer intento de ‘golpe de estado’. De ninguna manera aceptamos esta interpretación excluyente e interesada de nuestra propuesta. En ningún momento renunciábamos al PTD: estábamos empecinados en salvar la unidad y acabar con el bloqueo que las diferencias ideológicas producían para la práctica y volvimos a hacer la propuesta de división de tareas, pero mucho más concreta. En ella proponíamos que los antiguos miembros de la UJC-M dirigiesen el PTD con mayoría y que los miembros de UP dirigiesen la AAHS, también con mayoría, y que en ambos lugares hubiese un porcentaje igual de miembros de la otra parte [28]. Repetimos que este modelo era exclusivamente temporal hasta la resolución de las discrepancias ante la situación excepcional que reconocíamos todos. Lo rechazaron de plano y a la propuesta de ‘el mismo porcentaje’ le pusieron el nombre de ‘asimetría’ [29]. Al final volvieron a proponer la resolución de las discrepancias por mayorías y minorías, rompiendo todos los acuerdos que sustentaban la unidad en el respeto entre las partes. La llamada ‘autonomía práctica’ en ese momento era la única manera de que el PTD no desapareciera.
Este rechazo nos hizo ver que nos querían fuera del PTD sin haber realizado ni un solo debate de las discrepancias; nos convencimos de que no iban a exponer sus planteamientos con los miembros de UP dentro del PTD. Tenían que buscar una excusa para no debatir, para convertir la lucha de líneas en una pelea en el barro y para hacer efectiva la ruptura orgánica, y la encontraron en la Fiesta del PCE. En 2015 ya se había convertido la intervención en la Fiesta del PCE en una muy importante disputa entre los antiguos dirigentes de la UJC-M y los miembros de UP, poniendo los primeros impedimentos para la participación alegando que lo prioritario era dar luz a la línea del PTD, pero sin comprender u obviando una de las partes esenciales de esa línea, que no era otra que la difusión del socialismo y de la teoría marxista-leninista que habíamos acordado que fuese la función de la AAHS. Pues bien, en el mes de julio (y también en agosto) ya planteamos que no se podían dejar pasar dos tareas de indudable importancia y que tenían límite temporal: una era la intervención en la Fiesta del PCE, que tiene la importancia de difundir el socialismo y los textos marxista-leninistas, sobre todo entre jóvenes que despiertan al comunismo; y la preparación del Centenario de la Revolución Soviética, cuya importancia se extiende a la difusión de los logros del socialismo y la ligazón que tiene con la necesidad actual de la revolución socialista. De esas dos tareas se debería encargar la AAHS. Lo propusimos, lo anunciamos y, ante la indolencia, le dimos valor práctico. Ni una sola palabra se dijo al respecto por parte de los camaradas provenientes de la UJC-M, hasta que el 2 de septiembre uno de ellos pide explicaciones que se le dan en una comunicación del 8 de septiembre: “…no podemos dejar que la urgencia de compromisos políticos como los que suponen la actividad en la Fiesta del PCE o los preparativos del Centenario de la Revolución de Octubre se pierdan por el transcurrir de los plazos sin resolver nada. Del mismo modo, desde UP no se ha puesto traba alguna al desarrollo de la actividad que por vuestra parte habéis considerado adecuada para el trabajo como PTD”. Después de esto no hubo ninguna respuesta por parte de la ‘plataforma’ de los exUJC-M hasta el día 15 de septiembre, a las 16,14 horas, (un día antes del inicio de la Fiesta del PCE), en la cual se exigía “la convocatoria de un CC de urgencia para establecer la línea concreta de intervención y la conformación de una comisión encargada de la organización de dicha intervención bajo la supervisión del Secretario de Área ideológica”. Cualquiera con buen sentido puede comprender que habiendo tenido dos meses para hacer una propuesta de ese tipo no se pueda atender a esa exigencia a menos de 24 horas del inicio de la actividad. La exigencia representaba en realidad un intento de paralizar la práctica necesaria y, a la vez, poner la excusa para la ruptura-expulsión que impediría el debate de las discrepancias dentro del PTD. Desde el mes de julio planteamos con claridad nuestro punto de vista de que la ‘autonomía práctica’ era la única manera de ‘salvar las prácticas’ hasta conseguir que la otra parte dejara de negar el debate de las discrepancias; y en la ‘autonomía práctica’ estuvo de acuerdo la contraparte, que sólo rechazó lo que consideraban ‘asimetría’. ¿A qué cuento viene entonces el llanto?, ¿a qué cuento la despótica actitud? Después de conocer su concepción ideológica de esperar acontecimientos para aprovecharse de ellos, las respuestas creemos que están muy claras: no tenían ninguna intención de discutir las discrepancias ideológicas con nosotros, como han demostrado todos estos meses, y, para eso, buscaron una oportunidad para expulsarnos del PTD.
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Nueve meses pasaron desde que los miembros de UP pusimos sobre la mesa las discrepancias ideológicas hasta que la tendencia de los antiguos dirigentes de la UJC-M consiguió reunir en torno suyo a base de engaños a los nuevos militantes que pudo y acabó con el proceso de unidad expulsándonos del PTD. Nueve meses sin ninguna contestación a nuestra crítica, sin ningún debate sobre las diferencias ideológicas, políticas y prácticas. Nueve meses no siendo claros, escondiendo sus posiciones, negando la lucha de líneas y derivando ésta hacia la pelea enfangada de acusaciones, de reproches, de formalidades, de normas, de falsedades y de conspiraciones. Todo ello fue precedido de un año y medio en el cual realizaron unas prácticas opuestas a la línea política aprobada en el PTD. Aquí tenemos que reconocer que pecamos de liberalismo, pero no en el sentido organizativo que nos quieren achacar, sino por haber permitido o, al menos, no haber hecho todos los esfuerzos necesarios para cortar la deriva oportunista en la que estaban cayendo, por ser demasiado conciliadores permitiendo una organización ecléctica. Esperando que aprendiesen con la crítica únicamente de los comportamientos particulares más graves, probablemente no luchamos lo suficiente por el marxismo-leninismo para no permitir posiciones y prácticas oportunistas.

II ¿DE DÓNDE PARTEN LOS PROBLEMAS?

“…los jóvenes libraron una lucha sistemática, tenaz y deshonesta…; ‘deshonesta’ porque no enarbolaron abiertamente su bandera…” [30].
Los problemas que han supuesto la ruptura del PTD en absoluto parten de cualquiera de las versiones dispares de la interpretación de la ‘autonomía práctica’, ni de las elucubraciones sobre la ‘asimetría’; tampoco son consecuencia de que los miembros de UP organizásemos la intervención en la Fiesta del PCE; ni tan siquiera son efecto del hecho de que los antiguos dirigentes de la UJC-M no quisieran debatir o utilizasen tácticas falaces. La paralización del PTD, si lo queremos concebir como organización marxista-leninista, no se debe al hecho de que los miembros de UP hiciésemos en enero la crítica a los postulados y las prácticas de los UJC-M. Éstos son hechos, fenómenos, acciones, que tienen raíces mucho más profundas, que tienen su esencia en dos líneas políticas distintas que se corresponden con dos visiones ideológicas contrapuestas. Si los miembros de UP exponemos claramente nuestras opiniones, hacemos nuestros planteamientos y nuestras críticas directamente o hacemos propuestas de acuerdo con lo que creemos que corresponde con las necesidades de la construcción partidaria, si defendemos los principios comunistas y cargamos contra todo lo que fraccione esos principios, es porque venimos de una cultura comunista determinada en la cual no cabe el ocultar las posiciones, no cabe cegar las discrepancias; después cualquiera puede estar más o menos de acuerdo con cualquier propuesta, pero en nuestra ideología no cabe la deshonestidad. En cambio, si los antiguos dirigentes de la UJC-M ocultan sus posiciones, las enmascaran con verborrea para practicar lo opuesto, si no quieren entrar en un debate de discrepancias y lo transforman en algo sentimental, en maniobras, en guerra entre personas, también es porque proceden de una cultura de militancia determinada en la que prima el triunfo y la derrota, el obscurantismo, lo efímero y lo inmediato, en la que todo vale. De aquí podemos ver dos formas de actuar, dos concepciones del mundo contradictorias y dos líneas políticas que llegan al antagonismo.
La lucha de líneas dentro del PTD comenzó en 2014 y los sucesos de 2016 son producto de esa lucha permanente entre lo que creemos nosotros que era la línea marxista-leninista que proponíamos desde UP y la línea oportunista propuesta y practicada por los exUJC-M. Vamos a hacer un pequeño recorrido por estos años de unidad para comprobar nuestras afirmaciones, para ver cómo verdaderamente era necesario sacar a la luz las discrepancias y debatir sobre ellas, para demostrar cómo no empezó la crisis en el mes de enero de este año, para analizar quién paralizó al PTD como organización marxista-leninista y para responder la pregunta de quién tuvo una actitud marcada por la deshonestidad.

La lucha entre contrarios es absoluta

El 5 de abril de 2014, afrontamos la Conferencia de Unidad, no sin haber tenido un proceso complicado. Las tres organizaciones salíamos de la ruptura con el PCPE-CJC que había representado una experiencia traumática dentro de una organización sectaria e ‘izquierdista’. Fue difícil el proceso porque las tres organizaciones veníamos, además, de experiencias y culturas comunistas distintas, pero eso no fue superior a la voluntad de todos de construir un proceso de unidad. La verdad que hubo momentos difíciles en las discusiones, sobre todo en los debates previos sobre el proyecto de Programa [31]; sobre cómo afrontar la intervención en las Marchas de la Dignidad (el 22M) [32]; y sobre lo que llamamos entonces ‘táctica Podemos’ [33]. Estas cuestiones, y algunas otras, pusieron en peligro la unidad, pero, sabiendo que no se habían resuelto muchas cosas básicas, no dimos marcha atrás creyendo que merecía la pena intentar ayudar a educarse a los más jóvenes en el marxismo-leninismo y, a partir de ahí, avanzar en el proceso de reconstitución partidaria. La Conferencia de Unidad aprobó unas bases políticas: Programa Político, un esbozo de la Táctica-Plan, Documento de Organización y el Protocolo de Unidad; y, también, se aprobó la composición del Comité Central, para el cual cada una de las tres organizaciones eligieron los componentes que les correspondía. Este fue el principio del PTD, el que hemos conocido durante este tiempo.

1. Del primero al segundo Pleno del Comité Central.

Un mes después de la Conferencia se celebró el primer Pleno del CC con el objeto de preparar los planes de trabajo para poder afrontar y desarrollar la Táctica-Plan. En esa reunión nos encontramos también con una línea de discrepancia, allí se informó de lo que se estaba haciendo en el colectivo de Alcorcón, toda “una táctica con los trabajadores de Esmasa para utilizar a IU como frente de masas y que varios cuadros del partido les acompañasen en esa experiencia. Seguro que se hacía esta táctica para vincular a esos trabajadores con la política y desde lo que en esos momentos comprendían, que no era otra cosa que la política reformista, y así mostrarles por experiencia propia sus límites” [34]. Algunos manifestamos nuestro desacuerdo porque derivábamos nuestra táctica hacia la lucha democrática, llevando a los trabajadores hacia la organización democrática interclasista, en lugar de organizarlos como obreros, imprimiéndoles conciencia de clase, para en el futuro afrontar la dirección de la lucha democrática. En cualquier caso, las energías de la organización se gastaban ahí, en lugar de en construir la línea y los medios del partido. Lo llamaban ‘aprovechar las oportunidades’.
La dinámica de ‘hacer lo que quieren las masas’, de ‘ir corriendo detrás del movimiento que va pasando’, ya parecía entonces que estaba muy afianzada en la cultura política de los UJC-M pues no había cambiado nada que no sucediese antes de la Conferencia, pero sinceramente creíamos que podría corregirse mediante el debate. Con el ánimo de orientar la línea política de la organización, nuestro Secretario General elaboró el Informe Político del segundo Pleno del CC, celebrado en el mes de septiembre de 2014. En este Pleno se aprobaron los planes de trabajo de todas las áreas y, con el Informe, se pretendía explicar las conexiones de esos planes, o sea, hacia dónde dirigirse y qué necesitamos para la reconstitución del PC; por eso se le llamó posteriormente “Motivación Política del Plan de Trabajo”. El debate que se produjo demostró una profunda discrepancia ideológica en la cual, al igual que en el Pleno anterior y en los posteriores, los alineamientos coincidían con las organizaciones constituyentes. En la ‘Motivación Política’ se planteaba la necesidad, ya apuntada en la Táctica-Plan, de orientar nuestro trabajo hacia establecer vínculos con el proletariado fabril, “el PTD debe llegar a ser, ante todo, el partido de las fábricas” [35] y continuaba: “El contenido principal de esta labor debe enfocarse al desarrollo de la conciencia y organización proletarias, soberanos e independientes de la dirección e influencia de otras clases sociales. Ésta es la dialéctica que no son capaces de entender ni de practicar los reformistas y los dogmáticos. Ésta es la dialéctica que los comunistas debemos comprender, asumir y aplicar”. Esto era muy importante para poder eliminar la confusión de aquellos que aún se sentían tácticamente atraídos por el entrismo en las organizaciones oportunistas y las pequeñoburguesas que estaban en auge y arrastraban al movimiento espontáneo, o sea, que se veían atraídos por la influencia de otras clases, incluso acompañaban a grupos de obreros hacia la influencia de otras clases sociales. En este sentido, también se advertía que era necesario “que los comunistas participemos en la lucha sindical y democrática de las masas, pero esto no significa que estas deban ser nuestras tareas principales, ahora mismo”, teníamos “que liberarnos de dogmas encorsetadores y estirilizantes, pero esto no significa que lo correcto sea rebajar la actividad del partido a la mera lucha por reformas económicas y política”. Este era un problema de calado, pues la mayoría de la organización estaba imbuida en el movimentismo o en acompañar a trabajadores en lo que entienden, las reformas, y había que redirigir los esfuerzos militantes hacia el cumplimiento de la labor educadora en el socialismo de los comunistas: “No se trata del simple prestigio de nuestro partido entre las masas, sino de su prestigio como educador de éstas en el marxismo-leninismo”.
Esta era la clave para poder avanzar hacia la reconstitución del PC en España. Pero para eso deberíamos comprender también que es necesario recuperar y difundir la ciencia marxista-leninista, la cultura y la historia del movimiento comunista. En este sentido, remarcaba el informe que la forma y el contenido son una unidad de contrarios y “no podemos salvar el contenido del comunismo, manteniendo una actitud liberal hacia sus formas” y que “la terminología fundamental del comunismo es un vehículo que debemos ir proporcionando a las masas obreras para elevarlas políticamente, para que puedan acceder por sí mismas al marxismo-leninismo, a la teoría científica que expresa sus intereses esenciales”. Es evidente que esta parte del discurso iba destinada a los mismos camaradas que difuminaban con insistencia el lenguaje del programa comunista, que apostaban por ‘modernizarse’, por llegar de otra manera a las masas porque éstas no iban a comprendernos. Y al final se exponían las tareas para llevar a cabo las prioridades: tareas en relación a vincularse con los obreros industriales, para la construcción de los medios propios de agitación y propaganda y para la defensa y difusión del socialismo. El documento tenía mucho más contenido de calado, pero posiblemente con estos breves apuntes bastará para observar las discrepancias.
Un miembro de los antiguos dirigentes de los UJC-M, en concreto Cm, presenta un contrainforme [36]. En el mismo se quería hacer ver que solamente iba en contra de lo planteado en cuanto a la comunicación de masas, pero en realidad cuestionaba todo el profundo contenido del informe. Dejando aparte toda la batalla que quiso provocar repitiendo hasta seis veces la acusación hacia nosotros de sectarismo, plasmaba claramente su posición sobre la ideología comunista como un elemento exclusivamente ‘utilitario’, mostraba su eclecticismo, la flexibilidad de los principios y la apuesta por una táctica de rebajar el discurso para acercarse a todas las masas. Pongamos unos ejemplos. Criticando la necesidad de recuperación y defensa de la historia del movimiento comunista, llegaba a la siguiente conclusión: “…debemos acercarnos a la historia del movimiento comunista en los elementos que nos permitan, en su plasmación práctica, acercarnos hoy a la revolución socialista; a su vez, debemos alejarnos de los elementos de la experiencia del movimiento comunista que hoy retrasarían la articulación del partido de la revolución y el avance de la conquista del poder de la clase obrera”. Parece que tiene lógica, pero esa lógica demuestra una gran incomprensión de la dialéctica, de la realidad actual de la clase obrera y de las tareas de reconstitución del PC en nuestro país. En primer lugar, no comprende que la ideología no es sólo un conjunto de ideas de utilidad para el presente, sino las ideas políticas, la cultura de lucha, la historia, las costumbres y las emociones, y todo eso es lo que conforma la ideología comunista (concentración ideológica de la teoría científica marxista-leninista). La ideología comunista solamente puede concebirse dentro de la lucha de clases y como ideología de la clase obrera consciente y el descubrimiento de la verdad es parte de la lucha de clases. En segundo lugar, no comprende la revolución y el movimiento obrero consciente (movimiento revolucionario comunista) como un proceso histórico. Ese proceso que la burguesía se ha encargado de borrar de la historia o prostituir vilmente, la clase obrera necesita recuperarlo, aprender de él, de sus aciertos y de sus errores, para poder continuar el proceso revolucionario (hacer la revolución socialista en España), y esa labor solamente pueden aportársela los comunistas. Y, en tercer lugar, no comprende que la verdad histórica, la recuperación de nuestra historia, la propagación del socialismo y sus logros, entran de lleno en el proceso revolucionario, como experiencia indirecta, en la lucha contra la ideología dominante que genera una falsa ideología dentro de la clase obrera. Esta concepción ecléctica, pragmática y utilitarista de la cultura comunista, no ayuda en absoluto a la reconstitución del PC ni a la concienciación de la clase obrera. Todo lo contrario, rebajar los aspectos ideológicos hasta la utilidad del momento significa en la práctica rebajarlos hasta el nivel de inconsciencia de las masas [37]. De esa manera será imposible elevar la conciencia para avanzar en la conquista del poder de la clase obrera. [38]
Si el ‘contrainforme’ cayó en el eclecticismo al plantear, para tratar con el nivel actual de las masas, el utilitarismo de la historia del movimiento comunista internacional, hace lo mismo al contemplar cómo dirigirnos a las masas. Nos resultaba obvio que el planteamiento realizado por este camarada era para defender la práctica que estaban desarrollando dentro del movimiento democrático pequeñoburgués (Podemos, IU, procesos de cara a las elecciones municipales, etc.), pues estas prácticas no tenían nada que ver con la Táctica-Plan ni con la Motivación Política del Plan de Trabajo presentada en este Pleno del CC. Así, defendía la división entre contenido y forma, entre el concepto y el término, para justificar que habían recogido toda la terminología de ‘moda’ utilizada por Podemos, y antes por el 15M (una terminología interclasista de una organización que aspira solamente a una reforma democrática), y no la terminología marxista [39]. Y, para ello, nos echaba en cara “no tener en cuenta lo que las masas obreras y populares entienden cuando les hablamos” y que ellos han “apostado por la utilización de un lenguaje más accesible a las masas". De nuevo, un afán de descender hasta el nivel de comprensión de los sectores inferiores de los obreros. No cabe duda que en el terreno de la agitación, que se dirige preferentemente a los sectores bajos de la clase obrera para elevarles la conciencia, hay que utilizar un lenguaje más accesible, ligado a sus vivencias y sus necesidades vitales, incluso que hay que ser imaginativo, pero eso no significa que tengamos que provocar una ruptura entre la esencia y el fenómeno para incrustar artificialmente un fenómeno ajeno en la esencia; de esta manera, la esencia que queremos transmitir será incomprensible. Llevando esta observación al terreno de la terminología y los significados o ‘conceptos’, destruir el binomio ‘concepto’-‘término’ para sustituir ese ‘término’ por otro que tiene un significado determinado ya por el inmenso poder de la ideología dominante lo único que puede producir en general al explicar el ‘concepto’ es que generemos confusión y ésta es caldo de cultivo de desarrollo de la ideología dominante. Es decir, ‘casta’ o ‘los de abajo’ ya tienen dentro de la ideología dominante un significado interclasista y por mucho que peleemos para explicar que ‘casta’ se asimila al concepto de burguesía y ‘los de abajo’ al de clase obrera, no conseguiremos derrotar al concepto interclasista. En lugar de utilizar ‘un lenguaje más accesible a las masas’ lo que hacemos es embrollarlo todo y no ser comprendidos como educadores en el comunismo, ayudando así a propagar lo que quiere transmitir la pequeña burguesía. Desde nuestro punto de vista, no podíamos estar de acuerdo en que se identificase la necesaria táctica flexible con una sobrevaloración del lenguaje flexible, pues, teniendo en cuenta que el lenguaje es signo ideológico, transitaríamos hacia una ideología flexible y acomodable a los acontecimientos. [40]
Al final acababa explicando la pretensión de su propuesta: “clarificar un lenguaje que sea accesible a esas masas industriales a las que queremos llegar, a la vez que nos permita coexistir con ese campo popular con el que queremos sostener unas relaciones de frente único duraderas con la pequeña burguesía”. Para que lo entendamos, esto significa, por un lado, hacer una enmienda a la totalidad del Informe Político al igualar la prioridad de intervención en “esas masas industriales a las que queremos llegar” con “las relaciones de frente único duraderas con la pequeña burguesía”. Eso no fue lo que aprobamos en la Conferencia de Unidad (Táctica-Plan) ni lo expuesto en su desarrollo en el Informe Político. La prioridad única en el trabajo de masas era el proletariado industrial y no una mezcla ecléctica. Y, por otro lado, el proyecto del camarada (máximo dirigente de los antiguos miembros de la UJC-M) se centraba en rebajar tanto el lenguaje, la agitación y la propaganda, que quedase al nivel de la pequeña burguesía y de las partes más atrasadas de la clase obrera. El Informe Político (Motivación Política) iba destinado a marcar una línea política destinada a la reconstitución del Partido Comunista [41] y, para ello, para ‘fusionar’ el socialismo científico con el movimiento obrero es imprescindible dirigirse prioritariamente a los obreros más avanzados [42]. Como puede observarse las discrepancias ideológicas eran muy importantes.
Después de una enconada batalla por sacar adelante la Motivación Política, ésta se aprobó, si bien con la advertencia del camarada Cm de que el debate sobre comunicación no quedaba cerrado. Pero esta aprobación, que tenía que conllevar la asunción de sus planteamientos y de la línea política, en realidad sólo fue de palabra y no en la práctica. En la práctica se tornó en una interpretación espontaneísta y seguidista del movimiento y de los acontecimientos. Después del Pleno de septiembre, el camarada Secretario General advirtió a la organización para que no se cayese en esa interpretación, mediante un texto breve [43] para explicar y poner en marcha el Plan de Trabajo. En él explicaba que había que tener “una visión de conjunto, estratégica, del proceso” y no dejarse llevar por la tentación “de dedicar el grueso de sus energías a la conquista de la dirección práctica de las masas”. Esto había que comprenderlo porque en “los movimientos espontáneos de masas, éstas en general y sus dirigentes en particular les dedican lo mejor de sus capacidades, pero, al carecer de Partido Comunista, tienden a perder el punto de vista de clase y encerrarse en su campo específico, subordinados a la ideología burguesa que los rodea y penetra. Las y los militantes comunistas pueden correr la misma suerte si, previamente, no han adquirido una formación marxista-leninista suficientemente sólida y nuestro partido todavía no puede dirigir firmemente su labor en las organizaciones de masas”. Por estas razones explicaba que los dos años que faltaban hasta el congreso que se tenía previsto debíamos concebirlos de la siguiente manera: “Primer año 2014-2015: puesta en marcha de los instrumentos fundamentales del PTD; Segundo año 2015-2016: pleno funcionamiento de los mismos, que nos permita llegar al congreso con resultados importantes que valorar”. Debíamos tomar contacto con las masas fabriles como prioridad, participar en las luchas y “dedicar el tiempo suficiente a la construcción básica del PTD, la cual debe integrar las funciones propias de un círculo de propaganda y superarlas a través de la agitación de masas y la lucha por dirigir políticamente a éstas”. Estas eran las premisas acordadas y expuestas para comprender mejor la Motivación Política.

2. El tercer Pleno del Comité Central

El esfuerzo teórico y de planificación realizado, por decirlo de alguna manera, por los ‘viejos’, no era respondido por la práctica política de los ‘jóvenes’. La línea política aprobada no se llevaba a la práctica: todavía se estaban haciendo esfuerzos en Podemos, se llevaban meses maniobrando con un grupo de trabajadores para entrar en el ruedo electoral en Alcorcón, se destinaban grandes esfuerzos en ir corriendo a la zaga de los conflictos,…, en definitiva, la práctica espontaneísta se comía la línea política aprobada. Entonces comenzaron también a estallar las contradicciones entre los antiguos miembros de la UJC-M y los que procedíamos de UP. Probablemente los dos más significativos fueron los que se produjeron en el Comité Regional de Madrid en el mes de noviembre y la maniobra electoral de Alcorcón. Ambos se trataron en el siguiente Pleno del CC en el mes de diciembre de 2014.
Antes del Pleno, uno de los antiguos dirigentes de la UJC-M, manifestó que el Informe Político que se llevaba al CC representaba una ‘reinterpretación’ o ‘reformulación’ de la Motivación Política y se mostraba “contrario a que el contenido de este informe se debata en el próximo CC” [44]. De esta manera quedaba claro que la discrepancia antagónica se iba a vivir de nuevo en el CC. El Informe Político [45] realizado por el Secretario General dejaba las cosas claras: “…están surgiendo contradicciones, especialmente entre los militantes de distinta procedencia, opiniones que nos separan y nos enfrentan, que podrían deberse a un nivel insuficiente de reflexión y de comunicación, pero que también podrían expresar diferencias políticas profundas; visiones dispares sobre la construcción del partido y las tareas fundamentales para ello”. Y, de nuevo, ante la línea espontaneísta llevada en la práctica, tras la Motivación Política y su explicación, tenía que volver a las cuestiones elementales. Las tareas prioritarias no podían ser determinadas por nuestras capacidades y las oportunidades que nos brinda el entorno: “A la hora de determinar nuestras prioridades, no es correcto partir de las posibilidades que nos brinda la realidad aparente e inmediata, sino que, al revés, hemos de partir de lo que es fundamental o estratégicamente necesario para construir el Partido Comunista. Y sólo una vez definidas así nuestras tareas principales, es cuando procede examinar el conjunto de fenómenos objetivos y subjetivos de los que formamos parte para encontrar en él las posibilidades y oportunidades de realizarlas”; ya habíamos determinado que lo prioritario era vincularnos a los obreros fabriles, pero no de cualquier manera, sino que debíamos “…dirigirnos a ellos como comunistas, es decir, como arengadores (agitación), como instructores (propaganda) y como estrategas (formación y lucha teórica)”. Como ya había quedado explicado, y en apariencia todo el CC estaba de acuerdo (pues no expresó nadie su rechazo), para poder dirigirnos a los obreros fabriles como comunistas teníamos que convertirnos primero en un buen círculo de estudio y propaganda revolucionaria y cumplir unas tareas prioritarias propias de un círculo: “estudio del marxismo-leninismo, propaganda y crítica de las ideas burguesas y pequeño burguesas que emponzoñan la mente de los obreros, agitación de masas, página web, hojas volantes, periódico, etc. Mientras no podamos aportar esto a las masas obreras en un grado mínimamente satisfactorio, debemos dedicar la mayor parte de nuestras energías a desarrollar este aporte y, por consiguiente, debemos evitar involucrarnos en el movimiento y en la organización de las propias masas, con una intensidad que nos impida o dificulte realizar aquella prioridad”. En definitiva, para poder cumplir el Plan de Trabajo era estrictamente necesario realizar un esfuerzo teórico-político, priorizar el plano teórico de la lucha de clases, “darnos los meses necesarios para construir los instrumentos más básicos del partido, antes de que los compromisos con el movimiento espontáneo de masas nos agobien y nos aparten de esta labor fundamental e indispensable”. La incomprensión de la Motivación Política y de su explicación había llevado a su aceptación en la teoría y su rechazo en la práctica; una práctica que no se había modificado ni un ápice por parte de los ‘jóvenes’ de la UJC-M desde antes de la Conferencia de Unidad, impregnada de practicismo y espontaneísmo. El reproche lanzado por el camarada Rv sobre la ‘reinterpretación’ de la Motivación Política no tenía fundamento alguno, solamente era una forma de defender su postura de ‘acompañamiento de las masas’, en lugar de la de construir primero organización comunista (como señalaba la Motivación Política) para tener los medios de dirigirnos a las masas. Nosotros creíamos que era hora de empezar a practicar la línea política aprobada y dejar de hacerlo con la línea política que se llevaba en la práctica. Era palpable que había dos líneas políticas en confrontación.
El conflicto desatado en noviembre de 2014 entre los dos máximos responsables del Comité Regional de Madrid, era una comprobación concreta de la visión práctica de las dos líneas en confrontación. Este conflicto había estallado cuando los militantes de Madrid no acudieron ‘en masa’ a las llamadas para ayudar en los piquetes de los trabajadores de Coca Cola. De esto, el Responsable Político (miembro de la UJC-M) responsabilizó directamente a la Responsable de Organización (miembro de UP), con graves acusaciones de no haber hecho todo lo posible y de incapacidad; a lo que ella respondió exponiendo la falta de conciencia de los militantes y la falta de un plan, del cual se había comprometido el Responsable Político hacía ya tres meses [46]. Inmediatamente los miembros de la antigua UJC-M quisieron convertir el conflicto en un juicio sumarísimo contra la Responsable de Organización de Madrid por un flagrante delito de ‘personalidad’ [47]. De nuevo, los exUJC-M desviaban el problema de fondo con acusaciones personales. Aquí se traducían las discrepancias en la práctica. Además de las acusaciones personales, el problema se planteó cuando la organización no supo cumplir la línea de adaptarse a los deseos y exigencias de las masas, o sea, rebajarse hasta el espontaneísmo; y, por el contrario, la línea que planteaba la Responsable de Organización era la del plan y en él organizar las prioridades y como desarrollarlas. El Secretario General se refería a este conflicto diciendo que “el legítimo orgullo de partido no debe consistir en caer bien, en adaptarnos a las masas, sino en hacer lo que debemos, en cumplir con nuestra misión revolucionaria específica y las prioridades que entraña, una tras otra, aunque no recibamos aplausos”. [48]
Sobre la maniobra electoral en Alcorcón también se debatió en este CC y también se subrayó en el Informe Político. En éste se decía que “…lo que más me preocupa son las decisiones particulares, no colectivas, que se han ido tomando hasta llegar a esta propuesta. Así, el camarada Cm se ha desplazado de su anterior colectivo al de Alcorcón sin someterlo a decisión del órgano al que se debe –el CC-, ni, por lo que he preguntado, del Comité Regional. Además, los camaradas Rv y Cm, ambos miembros del CC, participan en esta propuesta de su colectivo, sin haber informado al CC antes de que se hubiera aprobado. Ahora, el CC tiene que enfrentarse a una propuesta aprobada por unanimidad. No es el mejor camino para consolidar nuestra unidad y construir el partido”. La propuesta [49] a la que se refiere el Informe del Secretario General, que aprobó el colectivo de Alcorcón, era la de liberar a un camarada, en concreto el camarada Cm, durante seis meses para organizar la batalla electoral para las municipales de mayo de 2015 en Alcorcón. Esta propuesta llegó al CC a través de su Responsable de Organización, pero, habiendo dos camaradas del CC (miembros de la antigua UJC-M) que no informaron a este órgano de nada de esto, le pasaron la resolución del colectivo de Alcorcón al Responsable central de Organización (miembro de la antigua UJC-M) y, éste se la envió al camarada que hacía las funciones de Finanzas (proveniente de UP) centrales provisionalmente, el cual, al no estar de acuerdo con la propuesta, pidió que se enviase a todo el CC. Entonces fue cuando el Responsable de Organización mandó un correo al resto del CC, en el que decía que la propuesta de liberación era una necesidad para el desarrollo del partido “en una de las tareas principales (sino la principal) que estamos acometiendo en vínculo directo con la línea que vamos cimentando” [50]. Nada de esto tenía que ver con la línea aprobada en la Motivación Política, aunque la justificación era que se estaba trabajando en la posibilidad electoral con un colectivo de trabajadores, pero como se decía en el Informe Político, el partido sólo puede construirse desde arriba, “desde los intereses generales de la clase obrera, desde la instrucción de la misma en ellos, es decir, en el marxismo-leninismo” y que en su día se advirtió de los riesgos de sindicalismo, localismo y municipalismo, y “ahora constato con preocupación que la advertencia ha podido menos que la influencia del elemento inconsciente”. Como se ve, la lucha de líneas era intensa entre una concepción en la que primaba lo espontáneo y otra en la que primaba lo consciente en la construcción del partido.
Pero ahí no quedaban las disputas. En este Pleno del CC, de nuevo se presenta un ‘contrainforme’ por parte del camarada Cm. De nuevo, obviando las acusaciones de “retornar al idealismo”, de “hablar sobre vaguedades abstractas”, de “actitud errónea, destructiva e infantil” o de intentar homogeneizar “la organización de manera reaccionaria”, el ‘contrainforme’ demuestra las dos visiones de la construcción del partido y, también, del marxismo-leninismo. En él se afana en deslindar eclécticamente lo político de lo teórico [51] sin comprender la relación dialéctica entre ambos aspectos, sin comprender que la política marxista solamente puede surgir de la teoría marxista, que su relación es permanente y que la teoría revolucionaria se elabora para la práctica política revolucionaria. Pero la diferencia teórica llega a su máxima expresión cuando, durante todo el documento, se insiste en que las vaguedades abstractas suponen “descentrar la tarea del partido” y que es necesario “situar el enclave de los fenómenos materiales en el centro de nuestro análisis”. De esta manera se tiene una absoluta incomprensión del materialismo dialéctico, eliminando el carácter objetivo de la esencia que sólo se puede conocer a través del pensamiento abstracto para descubrir la verdad objetiva, y se limita a la exploración de los fenómenos que son la expresión superficial de la esencia. No es de extrañar así que hayamos tenido que luchar durante este tiempo contra una línea espontaneísta, en la que prima la intervención sobre los fenómenos, en lugar de ir a la esencia de los problemas. Por otro lado, como ha sido habitual en la acción política de los jóvenes dirigentes provenientes de la UJC-M, a la crítica de espontaneísmo que se les dirige, le dan la vuelta para criticar que se está hablando por hablar porque no se conocen los hechos y que los que lo están haciendo mal son otros, los del Área Ideológica. Un recurso fácil para desviar la atención sobre la práctica de una línea política oportunista. Pero esta vez no hay conciliación y, ante las discrepancias ideológicas y de línea política, se acuerda bajar a las bases las posiciones y que allí se debatan y hagan balance de su actividad.

3. Del debate de las prioridades hasta el VI Pleno del CC.

La principal labor de la militancia, según había marcado el CC, debía ser la valoración de la actividad de cada colectivo/célula y el debate sobre las prioridades. Durante los siguientes meses se desarrolló este cometido, pero también la participación en diversos lugares en candidaturas de confluencia para las elecciones municipales.
El IV Pleno del CC se celebró en abril de 2015. En el mismo se valoraron los informes de los colectivos en relación a las prioridades que habían provocado discrepancias de importancia en el anterior Pleno y a pesar de incidir en las posturas discrepantes, esta vez el debate se solventó con la aprobación de la línea propuesta por el Secretario General y los miembros de UP. En la resolución, emanada del Informe Político se manifestaba que todas las opiniones de los colectivos manifestadas coincidían en desplegar un mayor trabajo teórico-político, pero que las opiniones de palabra tenían que manifestarse en la práctica porque todos éramos partidarios de combinar la teoría y la práctica, “sin embargo, se aprecia en general una preocupación mucho mayor por mantener nuestra actual participación en los movimientos de masas que por definir nuestra labor teórico-educativa hacia ellas”, y teníamos que definir de un modo completo y sistemático el contenido de esa intervención. “La educación de las masas por nuestro partido debe consistir principalmente en explicarles y convencerles de la necesidad del socialismo y de las condiciones para su consecución”, y que no podemos olvidar “que no es nuestro objetivo final ni intermedio desarrollar su conciencia y organización sindicales, sino únicamente su conciencia socialista”. En la resolución se señalaba que debíamos desplegar la labor teórico-política, pues era “el instrumento fundamental que a nuestro partido le falta por construir. Si lo conseguimos en el presente curso político, el próximo será el de la edición de un periódico genuinamente leninista, el de la plena realización del plan de intervención en el movimiento obrero, y el de la conquista y organización de nuevos efectivos para extender el PTD por los lugares más importantes de la geografía española”. Después de las diversas batallas dentro del CC, estos eran elementos aprobados. Parecía que se habían mitigado las discrepancias y el partido se emplazó para preparar una Conferencia-Escuela de Movimiento Obrero, además de intensificar la labor para crear los medios de la organización.
En el V Pleno, celebrado en junio de 2015, parecía también que se iba siguiendo la línea aprobada. De esta manera se siguió con la planificación insistiendo que la “prioridad número uno en la relación con las masas obreras es ahora mismo resolver –sobre todo prácticamente- el contenido de nuestra comunicación con ellas y los medios materiales de su realización” [52]. Además, después de los ‘triunfos’ de las candidaturas de confluencia en las elecciones municipales, era el momento de ilustrar a las masas “sobre la vacuidad del programa democrático pequeñoburgués ante los problemas que acucian a las masas trabajadoras (…), la necesidad inmediata del socialismo y el camino de acumulación de fuerzas que permita alcanzarlo”. Parecía que la línea iba estando clara, pero, después de aprobado el Informe Político, se presenta una propuesta contradictoria con el mismo, y también con la resolución aprobada en el anterior CC. De nuevo el camarada Cm presenta una propuesta de intervención de la organización en las próximas elecciones generales [53]. En esta propuesta se pedía la participación activa en el proceso electoral y en el mejor de los casos “postulando candidatos al Congreso de los Diputados y al Senado como fórmula para poder articular campañas de propaganda alrededor de los candidatos propuestos”, incluso “tal vez plantearnos la postulación de algunos a las primarias en el caso de una fórmula de candidatura de unidad popular para las generales o, incluso, en el interior de Podemos”. De nuevo florecían las discrepancias sobre la línea política, esta vez con la aparente asunción del informe principal, y sacándolas a la luz en un informe secundario. Algunos camaradas de UP ya nos habíamos autocriticado por haber estado durante meses gastando energías y esfuerzos participando en candidaturas de ‘unidad popular’ en las elecciones municipales (aunque la intensidad de esa participación no podía compararse con la realizada por buena parte de los miembros más ‘jóvenes’), y habíamos criticado a los demás camaradas por lo mismo, ya que estos acontecimientos habían relegado las actividades prioritarias marcadas en la línea política aprobada. Y de nuevo la propuesta del dirigente de los antiguos UJC-M iba encaminada a paralizar la línea política. Después de un nuevo enconado debate, la propuesta no fue aprobada. De todas formas, ya antes de la celebración del Pleno del CC, se estaba trabajando en Usera de nuevo en la conexión con el movimiento democrático buscando postularse para las primarias como vocales de Ahora Madrid (lo mismo se propuso hacer el colectivo Barrios Norte después del CC, oponiéndose a ello el Secretario General como miembro de dicho colectivo). El mismo camarada Cm decía que “concentrar efectivos en este movimiento en Madrid podría venirnos muy bien” [54]. Posteriormente al Pleno, se seguía contradiciendo los acuerdos del CC, volviéndolos como no prioritarios, y así se expresaron las dos líneas. Por un lado, el Secretario General mantuvo que lo que había que hacer era: “1. Concentrar nuestras fuerzas en la construcción de vínculos del PTD con el movimiento obrero (sobre todo sindical) y en el despliegue de una educación política revolucionaria y socialista de las masas obreras; 2, seguir apoyando a la democracia pequeñoburguesa, pero de manera más condicionada y desde fuera, a la vez que desplegamos en el movimiento democrático una lucha de dos líneas que responda al desafío griego que las masas tienen en mente” [55]; por otro lado, el camarada Cm planteaba que “no debemos arrastrarnos por la dinámica de la democracia pequeñoburguesa, pero a su vez no dejo de temer que perdamos una oportunidad para trazar vínculos con el movimiento democrático que ya empieza a reconocernos” [56]. Las dos líneas se confrontaban otra vez, la primera, basada en la planificación de las prioridades, poniendo como centro la clase obrera y la educación socialista, a la vez que se desarrolla la lucha frente a las tendencias pequeñoburguesas del movimiento democrático; y, la segunda, de aprovechamiento de las oportunidades, centrando la prioridad en el movimiento democrático sin todavía tener influencia entre la clase obrera.
Poco después de la Conferencia-Escuela de Movimiento Obrero y Sindical [57], que generó una cierta ilusión de unidad de criterios, se produjeron nuevos episodios de discrepancia entre los miembros de la antigua UJC-M y los miembros de UP. Desde finales de julio hasta principios de agosto se produjo un hilo de debate sobre la participación en Ahora en Común, en el cual el camarada Cm volvía a sacar el plan proactivo desechado en el Pleno del CC, no comprendiendo la diferencia entre actuar limitadamente en lucha de líneas con las propuestas pequeñoburguesas (que no gastaría energías para afrontar las prioridades) y su propuesta de implicación en las elecciones dentro del movimiento pequeñoburgués (que retrasaría nuestro trabajo prioritario de cara a avanzar en la reconstitución del Partido Comunista) [58]. Y, otra vez, los dos grupos se conformaban: nosotros, los de UP, que queríamos seguir la línea aprobada basada en la planificación de la reconstitución; y los antiguos dirigentes de la UJC-M que optaban por una línea basada en la oportunidad, en la sobrevaloración de los fenómenos eventuales, en la espontaneidad y en la apariencia. Sobre estas bases nació el conflicto acerca de la participación en la Fiesta del PCE, donde hubo también el alineamiento por grupos de procedencia [59]. En el fondo las posiciones fueron: por parte de UP se manifestaba que lo fundamental era la difusión del socialismo, del marxismo-leninismo y de sus textos, por eso había que preservar además del presente de la AAHS, el futuro de la participación en la Fiesta; para los UJC-M, lo principal era difundir las siglas del PTD y sus textos, y si no, no merecía la pena ir a la Fiesta. Esta era una nueva incomprensión de la línea política y de las prioridades marcadas por la misma, pues teníamos que preservar la difusión de la esencia con el vehículo de la AAHS en un medio que podría llegar a ser ‘hostil’.
Cuando se celebra el VI Pleno del CC [60], la quiebra ya es muy grande, pero, aun así, el Secretario General insiste en su Informe en la necesidad de seguir la línea política de la que se ha dotado al partido. Por eso asevera que “…nuestro papel elemental ha de ser el de educadores de las masas. Por eso, no es suficiente, puesto que seguimos cumpliendo poco y mal este papel, además de perder mucho tiempo en ir a las masas fabriles sin saber qué decirles y sin distinguir suficientemente entre propaganda y agitación, entre vanguardia y masas. Está bien rechazar la concepción metafísica mecanicista del proceso de reconstitución que separa de manera absoluta las distintas fases del mismo. Pero tampoco debemos caer en el error del holismo, de pretender hacer todo a la vez, sin orden ni concierto”. E insiste en las propuestas de los últimos CC celebrados, cuando sitúa que “…debemos ante todo educar sistemáticamente en el marxismo-leninismo a los obreros industriales más avanzados” priorizando “la elaboración y difusión de buenos materiales de propaganda”. En definitiva, la línea ya aprobada que tiene que repetirse ante los quebrantos provocados por la lucha de líneas y las discrepancias ideológicas que se vienen sucediendo desde la discusión de la Motivación Política en septiembre de 2014. En este Pleno, en el que se discuten las últimas discrepancias concretas, se vuelven a repetir las ‘maniobras de evasión’ por parte de algunos de los dirigentes de la antigua UJC-M, cuando solicitan que no se cierre en este Pleno el Informe Político o negando que estén siguiendo en la práctica una línea espontaneísta. De nuevo, y por última vez, la línea política es aprobada.

Estalla todo por los aires

Hay que reconocer que en esos momentos la quiebra parece importante, después de un año y medio de confrontación por la línea política, de confrontación de dos concepciones contradictorias de la reconstitución partidaria. Por eso, en los CC había lucha de opiniones con dos grupos perfectamente alineados de acuerdo a su cultura militante; por eso, no cejaban las contradicciones entre la línea aprobada, emanada de los miembros de UP y la práctica realizada por los dirigentes de la antigua UJC-M; y, por eso, las disputas entre Pleno y Pleno eran permanentes relacionadas con la acción práctica. En consecuencia, después del último CC siguieron los conflictos: sobre la publicación de un artículo [61] de un simpatizante que fallaba en las formas, pero acertaba en el contenido de unas necesarias críticas, y que los UJC-M forzaron a que no se publicase a causa de las formas; sobre la valoración de la ciencia burguesa, en el que nosotros exponíamos que no se podía sobrevalorar las estadísticas burguesas, ni su ciencia [62]; y un nuevo conflicto en el Comité Regional de Madrid causado, entre otras cosas, por el acoso sistemático a la Responsable de Organización de Madrid y por las sesiones de lo que llamaron “formación de formadores” que en la práctica se parecía mucho a la creación de un régimen clientelar dentro de la organización, al igual que el practicado en el PCPE.
Fue entonces, después de agotar al máximo las posibilidades de entendimiento, cuando decidimos aplicar la ‘cláusula de garantía’ del Documento de Organización de la Conferencia de Unidad, para intentar salvar la unidad, salvar al PTD, sobre la base del reconocimiento de las discrepancias ideológicas y abrir el debate en lucha de líneas abierta y sincera. Pero tampoco lo conseguimos, pues los dirigentes de la antigua UJC-M pusieron en marcha la maquinaria de manipulación en una lucha de desgaste (en lugar de lucha de líneas), sin pretensión alguna de realizar el debate, tan propia del oportunismo como la línea política que practicaban.
El 16 de enero se produjo la reunión entre las tres organizaciones fundadoras, en la cual expusimos nuestros planteamientos [63], las diferencias ideológicas, de línea política y la necesidad de debatirlas con honestidad. En esa reunión acordamos abrir el debate entre organizaciones y trasladarlo a toda la militancia, ambas cuestiones a propuesta nuestra; que seguiríamos practicando conjuntamente lo que acordásemos por consenso; y, también, acordamos que en el plazo de un mes los miembros de la UJC-M presentarían una antítesis y que el Responsable de Comunicación (miembro de UP) presentaría una propuesta de línea editorial para Redpress a fin de redirigir el espontaneísmo de ese medio. La propuesta de línea editorial [64] fue presentada en el plazo acordado, pero lo que debería ser la ‘antítesis’ no se presentó hasta casi tres meses después. Tres meses se habían perdido y tres meses de paralización de la organización. Además, como ya dijimos más arriba, cuando recibimos su documento [65] comprobamos que no es una antítesis sino un libelo. A partir de ahí, todo lo relatado en el primer capítulo, demuestra la conexión entre la línea practicada, la concepción del mundo y la forma de hacer política de los antiguos dirigentes de la UJC-M, cuya conexión con el comunismo es muy frágil.
Los miembros de UP llevamos muchos años luchando contra todo tipo de oportunismo y, ciertamente hemos cometido muchos errores, incluso en este período dentro del PTD hemos cometido errores, pero siempre hemos llevado la honestidad y la búsqueda de la verdad objetiva por delante. Hemos luchado contra el revisionismo del antiguo PCPE, hemos luchado contra el teoricismo sectario del MAI, hemos peleado contra oportunistas de derecha (PCE-ML) e izquierdistas (nuevo PCPE) y, salvo raras excepciones, nos hemos enfrentado a ‘comunistas’ honestos que confrontaban con nosotros exponiendo realmente sus opiniones (aunque nosotros considerásemos que eran oportunistas). Pero, en esta ocasión la lucha de líneas ha sido sucia, marcada por la deshonestidad, pues nunca expusieron los dirigentes de la antigua UJC-M abiertamente sus posiciones. Lo máximo que hicieron fue, en los primeros CCs, confrontar parcialmente o transversalmente y casi siempre practicaron lo opuesto a lo que decían. Y sobre todo en este último año, que con dilataciones, discusiones sobre formas, maniobras, manipulaciones y mentiras, se negaron totalmente a debatir las discrepancias [66].
Los camaradas de Unión Proletaria hemos hecho todo lo que pudimos, al menos todo lo que supimos, para desarrollar una línea política marxista-leninista en el PTD. Hicimos todo lo que pudimos para llevar al PTD por la línea bolchevique de reconstitución del Partido Comunista en España. Aportamos, entre otras cosas, toda nuestra experiencia, nuestros Balances, nuestros programas de formación en el marxismo-leninismo, el Programa Político, la Táctica-Plan, una parte importante del Documento de Organización, toda la línea política para la reconstitución partidaria que se presentaba y aprobaba en el CC, el Plan de Comunicación con la planificación, desarrollo, línea y puesta en marcha de los medios de comunicación de la organización (la web del PTD, La Fábrica de Ideas como página teórica, Redpress como página agitativa), el Plan del periódico leninista, cómo hacerse periodista del partido, un boceto de plan de ediciones, nuestros estudios sobre la Unión Soviética, la parte ideológica del documento de movimiento obrero, los resúmenes de El Capital, estudios sobre las diversas elecciones, estudios sobre la cuestión nacional, artículos de muy importante valor teórico, de los que han tenido mayor seguimiento, como: Para qué necesitamos el Partido Comunista, El deterioro de la clase obrera: causas y soluciones, Podemos y la clase obrera, La república democrática y el socialismo, El fenómeno Podemos y su esencia Post, etc., etc., etc. Por eso, nosotros considerábamos que el PTD tenía mucho de nosotros. Todo esto se ha truncado, el PTD se ha truncado como embrión del futuro Partido Comunista. Ahora corresponde sacar lecciones y estudiar las bases teóricas y políticas de la línea oportunista que ha apuñalado por la espalda a la organización.

III RÁICES DE LAS DISCREPANCIAS

“…todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella significa fortalecer la ideología burguesa.” [67]
Hemos relatado en el primer capítulo los hechos más cercanos, los comportamientos y las acciones. En ese capítulo hemos desenmascarado las mentiras con las que se ha provocado la ruptura del PTD. Estos acontecimientos delatan una forma de practicar la política que nos dan unas claves ideológicas. Relatar los hechos, las acciones y sus significados no es suficiente para comprender lo que ha pasado en el PTD; necesitábamos analizarlos históricamente (dedicamos el segundo capítulo a ello), contemplar todo el proceso para que se puedan comprender los vínculos entre los últimos fenómenos acontecidos y las líneas políticas contradictorias en la teoría y en la práctica; las conexiones entre el tratamiento de las discrepancias y la lucha de líneas mantenida durante dos años. Resulta importante la observación y el análisis del proceso en su conjunto y no como fenómenos aislados; así se esclarecen las dos líneas políticas confrontadas. Aun así, resulta insuficiente. Necesitamos conocer la esencia de esas discrepancias; necesitamos conocer por qué se desarrolla una línea oportunista dentro de la organización, qué raíces ideológicas y políticas tiene.
En la reunión de enero de 2016 [68], pusimos sobre la mesa las discrepancias, y expusimos que éstas no eran simples problemas de entendimiento o desconexión entre los grupos a la hora de poner en práctica los acuerdos, sino que correspondían a dos visiones muy diferentes del marxismo-leninismo, a dos concepciones del mundo distintas. Las discrepancias tenían profundas raíces ideológicas; ese era el motivo por el que durante todo el proceso chocaron dos líneas políticas contradictorias. El debate que debería haberse afrontado, era un debate ideológico para intentar cohesionarnos en el marxismo-leninismo. Si no alcanzábamos esa cohesión, sería imposible conseguir la unidad orgánica. La lucha en el plano teórico-ideológico se volvía fundamental para poder construir una línea política revolucionaria; en ningún caso se podría llegar a una componenda ecléctica, nosotros nunca traficaríamos con los principios. En varias ocasiones nos acusaron los antiguos dirigentes de la UJC-M de que reclamábamos nuestra ‘superioridad teórica’ y que no aceptábamos las críticas que nos hacían. No comprendían ni admitían que nosotros teníamos una dilatada experiencia en la lucha política, en la formación marxista-leninista, en el trabajo teórico y práctico de cara a la reconstitución del partido comunista y en la lucha contra todo tipo de oportunismo, lo que nos dotaba, no de ‘superioridad’, sino de unas profundas convicciones comunistas que nos impedían realizar componendas ideológicas y desvíos oportunistas en la línea política. Entregábamos en bandeja nuestra experiencia y no querían tomarla. Tampoco querían comprender que nosotros hemos estado siempre abiertos a las críticas; hemos realizado a lo largo de nuestra historia diversos balances autocríticos de nuestra experiencia y los hemos expuesto al público para la experiencia colectiva. No querían comprender que “los ‘ortodoxos’ no rechazan la crítica en general, sino sólo la ‘crítica’ de los ‘eclécticos” [69].

¿Qué es lo joven y qué lo viejo?

En la comunicación de nuestra expulsión del PTD se referían a nosotros diciendo que “el sectarismo se ha consolidado en vuestra línea” [70]. No era una novedad en todo el proceso de unidad que nos achacasen el término de ‘sectarios’. Ya en el CC de septiembre de 2014, el ‘contrainforme’ del camarada Cm lo repetía insistentemente y, después, en el de diciembre del mismo año, y en otras diversas discusiones con posterioridad. Eran acusaciones recurrentes debidas a nuestras críticas a su espontaneísmo. Tan sectarios éramos nosotros y nuestra línea que fuimos nosotros quienes hicimos todas las propuestas de ir a las masas, ir a la clase obrera, principalmente a la clase obrera industrial para llevarle el marxismo-leninismo. Más aún: empezamos a luchar contra el sectarismo en los años 90 y, a lo largo del último decenio, desarrollamos esta lucha de una manera consciente y sistemática, estudiando la experiencia histórica y apoyándonos en ésta para guiar nuestra actividad en el movimiento obrero y comunista. El problema es que los antiguos dirigentes de la UJC-M, interpretaban la ‘fusión’ del socialismo con el movimiento obrero como una cuestión de seguir al movimiento y ‘aprovechar las oportunidades’ que brindaba el campo democrático, haciendo propaganda y agitación no socialista, sino tradeunionista y democrática. Por eso, consideraban que éramos unos ‘sectarios’, que queríamos dirigirnos a la ‘caverna’, que poníamos la teoría por encima del “’campo de batalla’ que la realidad nos impone” [71] y diversos epítetos que resultaría largo comentar [72]. Ante nuestras propuestas y nuestras críticas reaccionaban igual que los ‘economistas’ contra Iskra, los mencheviques contra los bolcheviques, los socialdemócratas contra los comunistas y la Unión Soviética, la URSS de Kruschev contra la crítica de los comunistas chinos o los eurocomunistas contra los que querían recuperar el marxismo-leninismo. No cabe duda que los ‘viejos’ de UP teníamos un plan de reconstitución del Partido y una línea política desde antes de la Conferencia de Unidad, que fuimos desarrollando en lo concreto sobre la base de la lucha de líneas con los antiguos dirigentes de la UJC-M; línea que era la aprobada en el PTD, era la línea del PTD. Y tampoco ahora nos cabe duda de que los ‘jóvenes’ de la UJC-M tenían un plan y una línea desde antes de la Conferencia de Unidad, que, a pesar de los acuerdos del CC, no dejaron nunca de practicarla [73] hasta la ruptura.
Efectivamente, los miembros de UP tenemos un plan para la reconstitución del Partido Comunista en España. Un plan que se ha ido construyendo a través de una larga experiencia política, en la cual el objetivo de la ‘reconstitución’ lo contemplamos como el elemento fundamental. Para conseguirlo, estábamos convencidos, de que la ‘ortodoxia’ en la teoría marxista-leninista era determinante. En este camino de la ‘ortodoxia’ y de la ‘reconstitución’, nos desviamos en diversas ocasiones: unas veces para mantener las esencias, para estudiarlas; otras para salir del ‘monasterio’ y lanzarnos a las masas. Pero la experiencia enseña, y hoy podemos decir que todo este camino fue necesario: tanto la necesaria prioridad de la teoría, estudiando profundamente el marxismo-leninismo y trabajando por levantar el edificio teórico y práctico de la ‘reconstitución’; como la posterior construcción de las herramientas necesarias para la ‘fusión’ del socialismo científico con el movimiento obrero y la experiencia dentro del movimiento obrero y sindical. Todo esto nos ayudó, sin duda, a desarrollar un plan y una línea basados en las prioridades, en las necesidades concretas para avanzar en la ‘reconstitución partidaria’. Por eso, podemos decir que UP quiso, y quiere, caminar por la ‘ortodoxia’ bolchevique y el marxismo-leninismo consecuente.
Efectivamente, los miembros de la UJC-M también tenían un plan. Un plan construido sobre la base de su experiencia política, más o menos dilatada, pero ésta entronca sus raíces con sus vivencias dentro del PCE/UJCE y, después, del PCPE/CJC (corta experiencia), sin constituir su independencia política hasta su expulsión o salida de esta última organización. En la UJC-M luchaban contra el revisionismo del PCE y estudiaban el marxismo-leninismo, pero ellos mismos reconocían [74] que tenían tendencias ‘practicistas’ y que éstas eran “herencia revisionista que algunos lastramos de organizaciones como el PCE, agudizados por nuestra reacción ante el sectarismo del PCPE”. Esta misma herencia conllevaba las tendencias “a sobreestimar la importancia del trabajo práctico en espacios interclasistas”. Comprendemos que esta herencia es muy fuerte y es difícil salir de ella por la experiencia acumulada y por el ansia de ‘fusionarse’ con las masas, pero de esta marca a fuego de la ‘herencia’ conformaron una práctica y la defensa de la misma durante más de dos años de PTD. En ningún momento renunciaron a la línea política de la ‘herencia’, interpretando el marxismo-leninismo de manera ‘heterodoxa’ y ecléctica, con un ánimo diferenciador y adaptativo a las ‘nuevas realidades’. Esas ‘nuevas realidades’, esos fenómenos ‘nuevos’ en los que hay que realizar la práctica, no dejan de pertenecer también a la ‘herencia’ revisionista.
El triunfo del ‘revisionismo moderno’ en la URSS provocó la división del movimiento comunista internacional. Esto ayudó, y promocionó, el desarrollo del oportunismo revisionista en los partidos comunistas de masas de occidente. La vía pacífica y parlamentaria era su nueva estrategia; la conciliación con la burguesía era su nueva táctica; el reformismo político, económico y sindical, su línea de masas; y la teoría y la práctica quebraban su unidad, dedicándose a la primera los intelectuales ‘comunistas’ o seudocomunistas universitarios. Había una aceptación del “paradigma burgués de valores universales y de conciliación de clases […]. Fueron los momentos en que, a falta de lucha de clases en el terreno de la teoría, los intelectuales desencantados buscaron novedades y sofisticaciones que encontraron fuera del marxismo” [75]. Sucesivamente, Mayo del 68 y la ‘caída’ de la URSS fueron los dos nuevos puntos de inflexión donde la clase obrera quedó desamparada de su teoría revolucionaria. Ya nada de la experiencia teórica y práctica del marxismo-leninismo tenía valor como unidad doctrinal y los partidos eurocomunistas, como el PCE, además de acoger por completo la política bernsteiniana, hacían un pastiche sincrético con las ‘nuevas creaciones’ de los intelectuales de la Nueva Izquierda (Marcuse, Althusser, Foucault, Lacan, y, después, Negri, Laclau, Badiou o Zizec) y de la posmodernidad (posestructuralismo, posmarxismo, etc.). Todo ello, representaba recoger solamente del marxismo lo inocuo para el sistema capitalista, ‘desarrollar’ un marxismo adecuado a las ‘nuevas realidades’ y hacer un batido con tendencias emanadas de la ideología burguesa (’marxismo’ kantiano-positivista o ‘marxismo’ nietzscheano-existencialista). En definitiva, el eurocomunismo y las nuevas tendencias intelectuales de ‘moda’ (como la posmodernidad), tuvieron un punto de inicio común, vidas ligadas de una u otra manera y un punto de síntesis. La Universidad, las academias y los intelectuales, principalmente, fueron los lugares donde se produjo esta síntesis. No cabe duda, que hubo una resistencia considerable a las renuncias al marxismo-leninismo y, también, intentos de recuperación del marxismo-leninismo. De estos intentos provienen nuestras organizaciones. Pero para lograrlo debemos realizar una ‘limpieza’ ideológica profunda, luchar contra nosotros mismos, contra nuestra educación, vencer a nuestras ‘herencias’ [76] y cambiar nuestra concepción del mundo ecléctica por la concepción del mundo marxista-leninista.
Los ‘jóvenes’ de la UJC-M tuvieron sus raíces en la suma del revisionismo y las tendencias de ‘moda’. A pesar de sus indudables progresos e intentos de recuperar el marxismo-leninismo [77], no han logrado romper con su pasado, con su tendencia a la minusvaloración de la historia del comunismo; su concepción de la teoría marxista-leninista como algo ‘utilitario’; su sumisión a ‘lo posible’, a la ‘oportunidad’ y a las ‘concesiones’ a la ‘realidad’; su postración ante el movimiento; su deseo de desarrollar la práctica política como si fuese una ‘puesta en escena’; su ánimo de ‘superar’, de ‘desarrollar’, en el fondo de ‘conciliar’, que les conduce inevitablemente al eclecticismo; y su concepción del mundo, más ligada a las ‘nuevas’ teorías que al marxismo-leninismo [78]. Lo que aparenta ‘juventud’ se convierte en ‘viejo’ en cuanto se asume la vieja concepción del mundo burguesa; lo que aparenta ‘vejez’ se transforma en ‘joven’ cuando se asume el marxismo-leninismo, la teoría revolucionaria que permitirá el progreso histórico.

Materialismo Dialéctico no es eclecticismo

Es inevitable que habiéndose librado sólo parcialmente de los lastres de la ‘herencia’ oportunista y sin hacerse una crítica constante sobre la influencia de la ideología dominante (asimilada en la práctica social y en las academias), y de sus ‘modas’ teóricas, se formen los antiguos dirigentes de la UJC-M una concepción del mundo ecléctica. No querer reconocerlo para poder continuar desarrollándose como marxistas-leninistas, y naturalizar ese peso que llevan sobre la cabeza, solamente puede conducir a adaptar el marxismo al eclecticismo y desarrollar una línea oportunista [79].
Ya hemos visto cómo los antiguos dirigentes de la UJC-M hacían una separación metafísica de la relación entre lo teórico y lo político, a la vez que procedían a la argucia ecléctica de tomar un poco de teoría para utilizarla en un poco de política. Del mismo modo hemos señalado que practicaban la metafísica en la contradicción entre el concepto y el término en la comunicación de masas, al igual que en la teoría y la práctica (que seguiremos viendo más adelante) y entre las palabras (lo que aceptaban) y los hechos (lo que practicaban) [80]. Es realmente preocupante que unos comunistas quieran hacerse un traje a medida practicando la sofistería y a costa de la teoría marxista-leninista. Como nos enseñaba Lenin, los oportunistas suplantaban la dialéctica por el eclecticismo y la sofistería [81].
La sofistería es la falta de principios que conduce a la contradicción entre las palabras y los hechos; junto con el eclecticismo, es una variedad del método metafísico con el que se falsifica la verdad, pero esa falsificación tiene una apariencia de enfoque científico. Los exUJC-M tergiversan mediante sofismas el método dialéctico, con un chorro de verborrea sobre relaciones, contradicciones, síntesis y superaciones. Tenemos el deber de recordar que “la dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y evolución de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento” [82]. El movimiento se desarrolla con la tríada afirmación (tesis)-negación (antítesis)-negación de la negación (síntesis), y lo es así, también en el pensamiento. Los camaradas de la antigua UJC-M, a lo largo de estos años de proceso unitario, tenían una permanente ansia de sintetizar, pero sin pasar por la antítesis. El ejemplo más palmario es la presentación de las discrepancias en la reunión de enero, por parte de los camaradas de UP; los UJC-M decían que así no se podían hacer las cosas y reclamaban una síntesis superadora; nosotros insistimos, reclamando la antítesis, porque si no era imposible acometer una síntesis. No fue posible convencerles y su síntesis final fue la ruptura. Esta fue una forma habitual de entender el movimiento de una manera no dialéctica, sin afrontar la lucha de contrarios (la unidad y lucha de contrarios es la fuente del desarrollo). En su comprensión la tesis y la antítesis no las entendían como unidad y lucha de contrarios, sino como dos antinomias al estilo kantiano, o sea, como contradicción irresoluble, y como buenos oportunistas, preferían llegar directamente a la síntesis, pero ésta entendida como conciliación; eran más partidarios del sistema hipótesis-síntesis: nosotros planteábamos la hipótesis y entre los dos hacíamos la síntesis. Esto no es más que falsear el materialismo-dialéctico.
Y hablando de síntesis, dentro de las leyes de la dialéctica [83], se encuentra la “ley única de la evolución” [84] que es la negación de la negación, que no entra en “los detalles de cada proceso en particular” [85]. Resumiendo: la negación de la negación es la ley general única de la evolución (inseparable evidentemente de las otras dos leyes generales de la dialéctica) que no entra en las particularidades. Los ‘jóvenes’ exUJC-M querían hacer síntesis, llegar a superaciones, incluso con la posmodernidad [86], sin comprender en absoluto las particularidades de la negación. Realizar la negación de la negación supone conservar y superar a la vez; en términos sencillos recoger lo positivo y rechazar lo negativo. Y eso, aparentemente, es lo que quería el autor. El marxismo-leninismo no tiene que hacer una síntesis superadora con la ideología reaccionaria de la posmodernidad. El marxismo-leninismo está en un rango mucho más amplio (es la teoría antagónica al conjunto de las teorías burguesas) y ya es la negación de la negación de las teorías burguesas en general. Lo que corresponde en la particularidad de la negación en la lucha de clases teórica y política es vencer a toda ideología burguesa que tenga influencia en las masas, en primer lugar, en la vanguardia obrera, tal como nos enseñaba Lenin: “…la primera tarea histórica (atraer a la vanguardia consciente del proletariado al Poder soviético y a la dictadura de la clase obrera) no podía ser resuelta sin una victoria ideológica y política completa sobre el oportunismo y el socialchovinismo” [87]. La manera de entender la dialéctica de los dirigentes de la UJC-M sólo puede conducir al eclecticismo. No sería extraño que por miedo a esta comprensión falseada de la ley de la negación de la negación, Stalin y Mao (a diferencia de Marx, Engels y Lenin) no la incluyesen dentro de las leyes generales de la dialéctica.
Parecidas tergiversaciones de la dialéctica materialista utilizan los UJC-M en la teoría del conocimiento científico. Hemos visto que el entendimiento falso de la negación de la negación conduce al eclecticismo, a introducir en el marco teórico comunista lo ‘bueno’ de las teorías antagónicas del enemigo; de igual manera, en la comprensión del conocimiento, conduce a una posición ideológica y política oportunista. En primer lugar, afirman “…no puede haber más punto de partida que lo que uno puede llegar a observar y experimentar en un momento determinado” [88]. Esta no fue una idea aislada, pues no se cansaron de repetir que la experiencia directa era el medio de conocimiento. En segundo lugar, esto lo fueron rematando con el desprecio absoluto a la abstracción y el amor excesivo a los fenómenos. No cabe duda que éstas son unas posiciones antimarxistas, que entroncan directamente con los principios del empirismo, el agnosticismo y las escuelas positivistas. ¡Los hechos, lo importante son los hechos! Esto era un grito recurrente. Con una pretendida intención científica, confundían el método analítico de las ciencias, centrándose en los fenómenos y petrificándolos, con el método dialéctico, cuyo elemento clave es el descubrimiento de la esencia. Pero la esencia no es simplemente un conjunto de fenómenos, como pretendían los UJC-M (siguiendo a los positivistas) cuando llegaban a conclusiones sobre la base de la unión de cifras y descripciones (generalmente después de esta labor su ‘esencia’ era acusar a alguien); la esencia es el conjunto de todos los elementos internos e indispensables y de sus vínculos con el o los fenómenos. Y la esencia, que no se da inmediatamente en la experiencia, solamente puede conocerse a través del pensamiento abstracto. Si se desprecia la abstracción, será imposible el conocimiento, provocando una separación entre el fenómeno y la esencia, independizándolos entre un elemento cognoscible y el fundamental incognoscible. ¿Por qué optan por el kantismo? Por una razón de importancia, porque en su obsesión por el practicismo como base de la organización, es necesario envolverlo en el plano teórico con la consideración de lo exterior e inmediato como lo verdadero. De nuevo la ligazón del eclecticismo y la sofistería con el oportunismo. Y, en tercer lugar, es importante apuntar la idea de los antiguos dirigentes de los UJC-M de priorizar lo particular a lo general. En el documento para el debate sobre las prioridades (poniéndolo como referencia, pero también era un planteamiento recurrente) se apuntaba que “algunos camaradas criticaron que la ponencia definiera las prioridades partiendo de las necesidades generales y no de nuestras condiciones particulares” [89]. Nuevamente tienen una concepción extraña al marxismo-leninismo. Lo general determina lo particular y lo particular es una forma necesaria de manifestación de lo general; entonces, si no partimos de las necesidades generales, cada particularidad quedará aislada sin nexo político y teórico. Por ejemplo, en nuestro caso, si no partíamos de la unificación ideológica, de la construcción del aparato teórico-político, ¿cómo iba a ser posible atender las particularidades de nuestro trabajo en el movimiento obrero? Verlo a la inversa significaría dar prioridad a nuestro trabajo en los movimientos particulares sin una teoría y una política revolucionaria unificada al mando. Otra vez espontaneísmo, igual que el clásico revisionismo que alega la necesidad de revisar los principios generales porque el mundo empírico (lo que llaman ‘realidad’) tiene otro aspecto que no concuerda con aquéllos.
Una plasmación viva del método dialéctico se halla en la definición del eslabón fundamental de la cadena de acontecimientos o fenómenos intervinculados. Pongamos el ejemplo de nuestro proceso en uno de los aspectos fundamentales de nuestras discusiones. En la línea política planteada en los CCs por los miembros de UP, se consideraba como fundamental para poder seguir avanzando, la priorización en nuestra práctica del trabajo teórico-político durante un tiempo [90], indispensable para dar el salto hacia la educación política de las masas en el marxismo-leninismo [91]. Que se aprobase este planteamiento costó meses de discusiones, la bajada a la militancia de las diferentes posiciones y, al final, la no asunción en la práctica de las prioridades por parte de los antiguos dirigentes de los UJC-M. Éste es un aspecto esencial que llevó a la ruptura y a la definición de dos cosmovisiones contradictorias, que resultaron antagónicas. Los UJC-M nos acusaron de idealismo, de querer volver al MAI, de sectarismo, etc. [92], y esto era debido a la falta de comprensión de la relación entre teoría y práctica en cada momento o etapa concreta; a la falta de comprensión de la aplicación práctica del método dialéctico en el proceso de reconstitución partidaria, la que nos sirve para poder influir en el proceso de desarrollo. Ellos planteaban que no se podía dar prioridad en ningún momento a ninguno de los dos aspectos del binomio teoría-práctica, sino que tenían que ir a la par y que teníamos que considerarlas de igual importancia. Pues bien, no viendo ni la etapa concreta ni la situación del PTD, desconociendo la aplicación práctica del método dialéctico, en realidad, con esos planteamientos, se hundían en el enfoque metafísico al agarrarse a todos los aspectos a la vez y viendo la contradicción como un elemento estático, sin movimiento. En el fondo, su interés real, al plantear el ‘50%-50%’ en la dedicación de la organización, era continuar con la práctica de regirse por la ‘casualidad’, o sea, por asirse a lo que acontece, a lo que va surgiendo, al movimiento espontáneo, e intervenir en él como prioridad. En definitiva, su interés era el de deshacerse hasta del 50% (que ellos planteaban) del aspecto teórico y éste que fuese solamente utilitario del ‘régimen de casualidad’. Al igual que Lenin [93], los comunistas debemos saber utilizar el método dialéctico en la lucha política, y eso representa saber encontrar el eslabón fundamental, las tareas decisivas en cada período y, en consecuencia, concentrar y organizar todas nuestras fuerzas en torno a esas tareas. Sin volcar al máximo nuestras fuerzas en las tareas teórico-políticas, ¿cómo podremos hacer la labor práctica de educación comunista de las masas?, ¿les llevamos el marxismo-leninismo o lo que ellas pidan? Definitivamente, dos concepciones del mundo confrontadas.
Los antiguos dirigentes de la UJC-M se sentían agraviados cuando les criticábamos señalando que tenían influencias posmodernas (la ideología reaccionaria de ‘moda’), llegadas tales influencias por medio de la Universidad y por el rápido despegue de Podemos. Lo negaban una y otra vez, achacando su desviación practicista no a la posmodernidad, sino a su ‘herencia’ oportunista. Ya vimos más arriba la relación entre una y la otra (entre la posmodernidad y el revisionismo), ahora, muy brevemente, relacionaremos algunas características de la posmodernidad con el pensamiento y la práctica de los UJC-M. 1) En la discusión sobre la comunicación pretendían rebajar el discurso marxista porque si no era así no nos entenderían las masas. Entonces era necesario adaptar los términos a lo que en ese momento podrían alcanzar a comprender las masas, sin renunciar al contenido [94]; usurpaban el lenguaje de Podemos para ilusoriamente pensar que podrían lanzar desde esos mismos términos un contenido revolucionario (sin tener en cuenta la dominación ideológica). En el fondo, al creer que podrían crear una realidad conceptual sin identidad con los términos, se identificaban con una premisa de la posmodernidad que señala que con el lenguaje creamos la verdad. 2) Ya señalamos más arriba que en el ‘contrainforme’ de Cm para el CC de septiembre de 2014, se planteaba el utilitarismo de la historia del comunismo a conveniencia de lo que necesitemos hoy [95]. Esto se engancha directamente a otro de los fundamentos de la posmodernidad que desprecia el pasado y el futuro en favor del presente. Este es sólo un ejemplo, pues en todo el recorrido del proceso, los camaradas de la UJC-M han contemplado esta premisa: en la ‘batalla’ de las prioridades el presente es prioritario; entre la planificación y lo espontáneo, el presente (el movimiento espontáneo) es lo primero; entre la construcción de organización comunista y una oportunidad (por ejemplo, electoral), el presente (la oportunidad) es lo primero; etc. En su visión, el ‘hoy’ es lo trascendente, y el pasado y el futuro son relativos. Nunca se han preocupado de observar el movimiento de los procesos históricos. 3) En toda su práctica se acogen a la premisa posmoderna de la apología al movimiento espontáneo (aunque esta premisa también coincide con el oportunismo revisionista); 4) La prisa por el éxito inmediato de las acciones, cueste lo que cueste (la cultura del ‘pelotazo’), es otra característica de la posmodernidad que nuestros ‘jóvenes’ de la UJC-M acogen con entusiasmo. Podemos verla en la ‘táctica Podemos’, en la campaña electoral de Alcorcón, en las ideas sobre primarias y táctica electorales, en la maniobra para conseguir una liberación,…, o en el proceso de nuestra propia expulsión del PTD. Podríamos comentar más acercamientos [96] a la cultura de la posmodernidad basados en su propia práctica, pero creemos que con estos pocos se hace una muestra suficiente para demostrar la influencia en ellos de la posmodernidad, al igual que influye en otras organizaciones oportunistas.
Como hemos podido observar en este apartado, la concepción del mundo de los antiguos dirigentes de la UJC-M, se aleja mucho del materialismo-dialéctico. Está impregnada de eclecticismo y sofistería. No es de extrañar, entonces, el tratamiento que le dan al marxismo-leninismo, como una teoría utilitarista y pragmática. Con esta concepción teórica, tampoco extraña su afán de ‘demostrar’ leyes en la práctica cotidiana y de ‘desarrollar’ el marxismo-leninismo; un ‘desarrollo’ que con esta concepción del mundo convertirá la teoría revolucionaria en más ecléctica y cada vez menos marxista-leninista.

Dos tácticas antagónicas

Las raíces discrepantes sobre la concepción el mundo fueron saliendo a la luz a través de la aplicación práctica de la línea política aprobada y a través de las discusiones para el desarrollo de la misma. Tanto la aplicación práctica, como las discusiones sobre la línea política iluminaron las discrepancias, aunque unos (los de UP) las decían abiertamente y los otros (los UJC-M) querían disimularlas. El objetivo de todo el PTD era abrir el camino hacia la reconstitución del Partido Comunista en España, colocar los cimientos de ella. Todos asumíamos la definición de Lenin sobre lo que es el Partido Comunista: la ‘fusión’ del socialismo científico con el movimiento obrero espontáneo. Y esta definición solamente tiene una interpretación. Esa ‘fusión’, que representa una contradicción, tiene dos componentes, el socialismo científico y el movimiento obrero espontáneo; y el aspecto principal de esa contradicción es, sin lugar a dudas, el socialismo científico (el marxismo-leninismo). No fue por casualidad que Lenin definiese al Partido Comunista como el movimiento del socialismo científico (de los comunistas organizados) hacia el movimiento obrero y no a la inversa, pues el movimiento obrero espontáneo para que se independice de la ideología burguesa y se torne en movimiento obrero consciente, está condicionado a elevarse hacia la ideología comunista, y eso sólo pueden hacerlo los comunistas agitando y propagando el marxismo-leninismo. Por tanto, el movimiento obrero consciente sólo puede ser el que desarrolla la lucha de clase por sus intereses generales [97], por la toma del poder político, o sea, un movimiento obrero comunista. El marxismo-leninismo es la parte teórica determinante y prioritaria, y la organización comunista marxista-leninista es la organización obrera determinante y prioritaria. Todo esto hay que tenerlo en cuenta para poder desarrollar la planificación de cara a la reconstitución del Partido Comunista. Esta concepción leninista del Partido no la han acabado de entender o no han querido entenderla los antiguos dirigentes de la UJC-M, al concebir la organización partidaria solamente como un vehículo para actuar en el movimiento espontáneo [98], con lo cual situaban a éste como el aspecto principal de la contradicción, y no al marxismo-leninismo como el fundamento de la lucha de la clase obrera consciente, lo que conlleva la prioridad teórico-política y la prioridad organizativa de todos sus componentes básicos para aplicar la máxima de llevar el comunismo a las masas obreras.
Dos cuestiones más que deben ser básicas para el desarrollo del plan. En primer lugar, la formación marxista-leninista. Los comunistas deben tener un profundo conocimiento de la teoría revolucionaria, ya que su función es transmitir la ideología comunista con propaganda y agitación al proletariado, principalmente. La labor de formación marxista-leninista es vital y prioritaria para poder avanzar en la ‘reconstitución’. Vital porque dará la vida al Partido Comunista, constituirá la ofensiva para ganarse a las masas y la defensa ante las penetraciones de la ideología burguesa en el movimiento obrero y en el propio Partido; prioritaria porque sin esta concienzuda labor de formación teórica y política, no se pueden dar pasos importantes en la ‘fusión’ con las masas ya que no seremos ‘portadores’ de la teoría revolucionaria y, entonces, no sabremos transmitirla o la transmitiremos deformada. Los camaradas de la UJC-M no comprendían del todo lo vital y prioritaria que es la formación. Cierto es que le daban una gran importancia, pero al no verla en toda su necesidad (como prioridad, antes de lanzarse ‘masivamente’ a la educación de las masas) para realizar una práctica comunista, se quedaba tan sólo en actos privados, que quedarían limitados por la práctica que ‘imponía’ la ‘realidad’, por la presunta ‘incomprensión’ por parte de las masas. De esta manera se produce un divorcio entre el marxismo-leninismo estudiado y la práctica espontaneísta llevada a cabo. En segundo lugar, poner la política al mando. Esto tiene que ver tanto con la teoría como con la práctica. El mando de la política puede entenderse de muchas maneras, pero la manera de entenderlo para los marxistas-leninistas sólo puede ser que el aspecto determinante de la lucha de clases, en última instancia, es la lucha de clases política: la lucha por el poder político, la toma del poder y la construcción socialista con el marxismo-leninismo al mando. Todo el trabajo de los comunistas de educación política de las masas en el marxismo-leninismo tiene que ir dirigido a esos objetivos. Por eso es tan importante un Programa Político revolucionario de la clase obrera: a través de él se explica la realidad del capitalismo, de la lucha de clases y los objetivos estratégicos. Su parte fundamental tiene que ser lo que llamamos el ‘programa máximo’, donde se señalan los objetivos revolucionarios; la mediación de la situación actual con los objetivos estratégicos, es el ‘programa mínimo’ [99]. Los antiguos dirigentes de la UJC-M, en apariencia, comprendían el fundamento de la necesidad del Programa de cara a la estrategia revolucionaria y la educación de las masas, pero continuamente tropezaban con la identificación del Programa que debíamos transmitir a las masas con el programa mínimo, incluso en muchos casos rebajándolo [100]. ¿Qué alegaban para ello? Pues lo recurrente: el choque que podría tener con la incomprensión de las masas, la realidad del ‘tablero político’ que nos encontramos, etc. De esta manera, el programa mínimo no podría servir de mediación para la educación de las masas en los objetivos máximos. Así, el objetivo del socialismo quedaba en la propaganda y en la agitación como una coletilla final sin explicación, y sin ligazón alguna, o se planteaba como una necesidad ética, como un ‘deber ser’ kantiano. El Programa Político debe ‘traducir’ la teoría revolucionaria para la práctica revolucionaria, repetimos, ‘teoría revolucionaria para la práctica revolucionaria’, y no rebajarlo a una parte de las propuestas de reforma para una práctica reformista. [101]
Los camaradas dirigentes de la UJC-M decían que “las tareas prioritarias de nuestro Partido se dejaron todavía sin concretar del todo puesto que quedaron en el aire dos cuestiones clave. La primera es ‘qué entendemos por elementos avanzados de la clase obrera’. La segunda, derivada de la primera, giraría en torno al ‘contenido y forma de la propaganda y la agitación’ que debemos dirigir a estos elementos obreros avanzados” [102]. Fijémonos en cómo conectan las dos proposiciones para comprender cómo entienden las tareas de los comunistas: “la segunda, derivada de la primera”; e, insisten: “La primera cuestión determina ampliamente la segunda”. Su planteamiento es determinar el contenido de nuestra labor de educación política, de propaganda, en función de definir a las masas a las que nos dirigimos. En definitiva, un discurso político ‘a la carta’. Esto entraña una incomprensión o un desprecio de la teoría y del Plan de Trabajo comunista. En vez de la actuación práctico-crítica que reivindica Marx en sus Tesis sobre Feuerbach [103], consecuencia de la comprensión del papel activo de la teoría y del raciocinio, retroceden a un materialismo burdamente determinista, contemplativo y seguidista. El marxismo-leninismo es la teoría revolucionaria de la etapa capitalista del desarrollo social, la que permite a la clase obrera cumplir su misión histórica. Entonces, lo primero no es determinar a qué individuos concretos de la clase obrera nos hemos de dirigir los comunistas, sino definir una política a través de la cual llevemos el marxismo a las masas proletarias. Lo primero es definir qué es lo que queremos decirle y propagar una política marxista-leninista consecuente y completa hacia el conjunto del proletariado. El núcleo industrial es su vanguardia desde el punto de vista de sus condiciones objetivas para dirigir a toda la clase. Pero cuando definimos y manifestamos los camaradas de UP la necesidad en el momento actual de ganar a la vanguardia obrera, no nos referimos a esto, sino a la construcción de la organización que constituya el factor subjetivo de la revolución, nutriéndose de los obreros, individualmente considerados, que asimilen mejor el marxismo-leninismo (así como, en segundo lugar, individuos de otras clases). Asimilar bien, debe entenderse como estar dispuesto a llevar la teoría revolucionaria al movimiento obrero. Tenemos que llevar una política lo más rigurosamente marxista-leninista a las masas: a las masas obreras en primer lugar, porque reúnen mejores condiciones objetivas, pero no sólo a ellas; a los obreros fabriles ante todo, por la misma razón más concentrada, pero no únicamente. Prioridad no es lo mismo que exclusividad. Lo que es necesario entender es que, en la actual etapa inicial de la construcción del partido comunista, tenemos que ‘seleccionar’ de entre las masas y organizar a quienes estén dispuestos a estudiar y aplicar el marxismo-leninismo en el seno del movimiento obrero. Es imposible saber a priori quiénes serán, aunque lo que debe preocuparnos a los comunistas es que la simiente sea abundante y, sobre todo, de calidad.
Estas eran las bases del Plan de Trabajo y de la Línea Política del PTD por las que luchamos los camaradas de UP. Podemos resumir las primeras bases del ‘Plan de Reconstitución’ para el período actual, inicial, de la reconstitución del Partido Comunista, de la siguiente manera: a) Priorizar la consolidación del marxismo-leninismo en la organización (formación marxista-leninista intensa); b) El objetivo fundamental es ‘fusionar’ el marxismo-leninismo con el movimiento obrero; c) Ir a las masas, priorizando a las masas fabriles [104], concentrar fuerzas en esta tarea porque, a través de ellas se puede llegar a otras capas de la clase obrera y otras capas populares; d) En la situación actual, la prioridad debemos dirigirla a la propaganda [105] socialista y del Programa, que conecta la realidad actual con los objetivos estratégicos; la propaganda estará dirigida a ganarse a la vanguardia proletaria; e) La agitación dirigida a las amplias masas, aunque sea ahora secundaria, debe ser abundante, concentrada en el programa mínimo, pero que sirva de enlace con el programa máximo y con la educación marxista-leninista [106]; f) Para conectar directamente la política marxista-leninista con el movimiento obrero tenemos que generar un órgano central; f) La defensa y difusión del socialismo, de su historia y de sus logros debe convertirse en una tarea fundamental; g) Los movimientos democráticos se convierten, de momento, en secundarios (aunque manteniendo los vínculos ya establecidos con ellos); nos dirigiremos a ellos con propaganda, pero no lucharemos en su interior (sólo en situaciones concretas y limitadamente), porque en este período de concentración de fuerzas en ‘las fábricas’, nuestra lucha por la ‘democracia’ debe ser entre los obreros industriales [107]; h) Lucha permanente contra el oportunismo de todo pelaje desde dentro y desde fuera del movimiento obrero.
Ya teníamos las bases, ahora necesitábamos marcar las prioridades del Plan de Trabajo para que el camino señalado pudiese llevarse a cabo. Había que volcar todas las fuerzas de la organización durante un tiempo en la labor teórico-política para lanzarnos a la ‘fusión’ con las masas fabriles. Este era el eslabón fundamental de la cadena para que la línea y el resto del Plan se pudiesen llevar a cabo. Era lo imprescindible en el momento actual, sin lo cual el camino de la reconstitución del Partido Comunista se atascaría. Las fuerzas había que concentrarlas al estilo de ‘círculo de propaganda y estudio’: El estudio del marxismo-leninismo, la elaboración teórica y propagandística, lucha teórica contra el oportunismo y las ‘nuevas’ teorías pequeñoburguesas, la especialización, la propaganda del socialismo, la difusión con la creación y distribución de hojas y octavillas, creación de los medios de la organización (webs corporativa, teórica y de agitación, redes sociales),…, caminando hacia la puesta en marcha del órgano central [108] de la organización, el periódico propagandista, agitador y organizador, y hacia la ‘fusión’ del socialismo con el movimiento obrero. Pero no se dejaba de lado la práctica de masas: entrar en los sindicatos, contactar con los obreros fabriles, crear círculos obreros de estudio, participación en los movimientos, etc. Aunque el máximo de fuerzas y de tiempo deberíamos dedicarlo a la construcción teórico-política, porque de otro modo, la labor práctica se vería lastrada y nos hundiríamos en el movimiento espontáneo [109]. Esto era una Táctica-Plan comunista, a la cual, los antiguos dirigentes de la UJC-M, llenaron de críticas y bloquearon en aspectos fundamentales.
Durante ‘la polémica’ los exUJC-M reclamaban “un plan concreto” [110]. Deberían haber reclamado no ‘un plan’, sino ‘otro plan’ distinto al que estaba aprobado en el PTD para desarrollar la línea política. Durante más de dos años rechazaron la línea leninista (la Táctica-Plan) trazada en el PTD, tanto en los debates como en la práctica (después de grandes debates aceptaban la línea, pero sólo de palabra, porque después la rechazaban en la práctica). Siempre salía en el movimiento espontáneo alguna ‘oportunidad’ para dejar de lado el Plan. El ‘otro plan’ tenía siempre unas mismas claves: primero vamos al movimiento, a lo que vaya surgiendo, vemos lo que hay allí y decidimos entonces qué hacer, cómo transmitir, qué agitación o propaganda hacer y qué decir en él. Se quería ir al ritmo del movimiento, creciendo según marque el movimiento: la clásica y oportunista Táctica-Proceso . Pero los UJC-M no se atrevían a ponerlo por escrito, escondían lo que realmente pensaban y sólo lo reconocían en pocas líneas, de palabra, y en la práctica. Un joven camarada, que pensaba como ellos, se atrevió honestamente a situar muchas de estas cuestiones en un artículo [111]. Allí explicaba el valor actual para los comunistas de los movimientos democráticos y la necesaria implicación en ellos. También señalaba la necesidad de hacer una política independiente solamente después de confluir con los reformistas para acercarnos a las masas (“Y con quien sí debemos integrarnos es con las masas: aprovechemos los aspectos más positivos del reformismo, aquellos puntos en los que podamos confluir, para acudir al encuentro de las masas, para estrechar nuestros lazos con ellas. Una vez lo hayamos logrado, podremos empezar a desarrollar una política independiente, revolucionaria, en consonancia con la realidad que nos rodea”). Pero lo más significativo era la explicación de la prioridad de la práctica de masas y del replanteamiento de la labor teórica, incluso, el replanteamiento del marxismo-leninismo. Según él, “el marxismo no es sino la formalización teórica de unas ideas y conceptos que estos camaradas [se refiere a los activistas sindicales] ya han extraído de sus realidades particulares” [112]. Llamando a la superación de la etapa del círculo de estudio, dice: “Ello implica la necesidad de abrir la organización, de acudir a las masas, de contraponer la teoría general con la realidad particular y aprender de las transformaciones que se vayan realizando; se extrae de aquí la conclusión de que, en el ciclo de conocimiento marxista, no podemos lógicamente replantearnos la teoría general sin haber operado previamente una transformación”. Como vemos, la intención es ‘acudir a las masas’, al movimiento espontáneo, y éste nos dará las claves para ‘replantearnos la teoría general’, sin comprender en absoluto que la ‘teoría general’, las leyes del marxismo-leninismo, ya están demostradas y es innecesario ‘contraponerlas’ con la realidad particular. Lo pertinente es llevar la ‘teoría general’ marxista-leninista a las masas y transformarnos nosotros y al movimiento obrero espontáneo con ella; y no ‘contraponerla’ o ‘replantearla’. No conforme, nos explica para qué sirven la labor teórica y el marxismo-leninismo hoy: “En el paso del círculo de estudio al Partido, la labor teórica se centra por tanto en la contradicción particular, en las distintas luchas y procesos en los que se implique la organización, con el apoyo y sustento de la teoría general, del estudio de la contradicción universal, obtenida durante la etapa previa y mantenida a lo largo de la reconstrucción del Partido; pero no puede en ningún momento plantear la vuelta al círculo de estudios, detener la transformación iniciada, ni puede pretender buscar en cada proceso, en cada síntoma, una transformación general, porque ello nos encadena al relativismo teórico que desequilibra de forma sostenida la balanza dialéctica hacia la teoría”. ¡La teoría y la práctica hay que ponerlas en una balanza que mantenga el equilibrio! Y gana el fortalecimiento del espontaneísmo. Según esta versión, la teoría debe dedicarse a las particularidades, dejar fluir el movimiento en parcelas aisladas y no conducirlo a ‘una transformación general’. Nuestro camarada joven no comprende la función del Partido Comunista ni tampoco la de la teoría revolucionaria. Pero, éste no era un pensamiento aislado de un camarada joven, sino que los antiguos dirigentes de la UJC-M piensan igual y han influido sobre él. La diferencia es que el ‘joven’ ha sido más honesto que los ‘dirigentes’ al expresar su modo de pensar.
La Táctica-Proceso (oportunista) estaba en antagonismo con la Táctica-Plan (leninista), la táctica del PTD. Con las manos en los bolsillos, sin saber la propaganda que hay que transmitir y con idea de ‘replantear’ la ‘teoría general’, salen en busca de la vanguardia: “…sí podemos plantearnos dónde priorizar su búsqueda” [113], y la encuentran en “el/la obrero/a fabril, activista, ‘sin partido’ y simpatizante con las ideas comunistas” [114]. Un enfoque que parte de la subjetividad de los ‘candidatos’, cuando de lo que se trata es de conseguir que éstos se destaquen de entre las masas a partir de que nuestra labor entre ellas sea consecuentemente revolucionaria por venir determinada por las condiciones objetivas fundamentales. Volvemos a repetir: no se trata de definir entre quién buscar o dónde buscar, de lo que se trata es de ¿qué es lo que tenemos que llevar a las masas?, ¿qué tenemos que decirles?, ¿cómo hacerlo? y ¿con qué propaganda? La manera que proponen los antiguos dirigentes de los UJC-M significa poner por delante el movimiento espontáneo respecto del elemento consciente; pensar antes en el curso y el nivel del movimiento espontáneo que en la necesaria propaganda del marxismo-leninismo que los comunistas debemos llevar al movimiento [115]. En definitiva, para llevar a cabo la indispensable labor de los comunistas en cuanto a educar a las masas en el marxismo-leninismo, no se trata de saber a priori si al partido vendrán gentes con carnet o sin carnet, sindicados o no sindicados, que hayan leído el Manifiesto Comunista o no lo hayan hecho todavía, etc.; de lo que se trata es de decir lo que tenemos que decir en nuestra propaganda y nuestra agitación para que entre las masas se destaquen aquellos que se comprometan a llevar el socialismo científico al movimiento obrero espontáneo y a luchar contra la espontaneidad para generar un movimiento obrero consciente. Esta es la clave de una Táctica-Plan para la reconstitución del partido marxista-leninista. El resto son las excusas de los revisionistas: hacer depender la práctica de la ‘reconstitución partidaria’ de lo voluble del movimiento espontáneo. [116]
Más excusas ponen los camaradas de la UJC-M cuando se trata de hablar de qué propaganda hay que llevar a las masas. Excusas sobre la ‘correlación de fuerzas’, sobre la ‘realidad que nos imponen’, sobre que sea ‘convincente’, sobre lo que ‘entienden las masas’, sobre servir la propaganda ‘cocinada’, sobre la ‘pedagogía’. Si hablásemos en otro contexto, hasta alguna de estas cuestiones podrían compartirse. Pero no se pueden aislar de todo el proceso que hemos vivido de unidad, de las posiciones políticas y de las prácticas desarrolladas. Desde el primer momento han querido rebajar los contenidos de la propaganda y de la agitación, de hecho lo han realizado en la práctica conscientemente desde la discusión sobre el Programa del PTD, pasando por los diversos ‘contrainformes’ de los CCs, campañas electorales, vídeos de propaganda, artículos, …, hasta su primera respuesta a nuestra crítica de enero de 2016. Lenin, en su disputa con los ‘economistas’, que también ponían excusas con la ‘pedagogía’, en referencia a que los obreros revolucionarios se retrasaban del ascenso espontáneo de las masas, decía: “Y este hecho confirma del modo más evidente, incluso desde el punto de vista ‘práctico’, que la ‘pedagogía’ con que se nos obsequia tan a menudo, al discutirse el problema de nuestros deberes para con los obreros, es absurda y reaccionaria en el aspecto político. Este hecho testimonia que nuestra obligación primordial y más imperiosa consiste en ayudar a formar a obreros revolucionarios que, desde el punto de vista de la actividad del Partido, estén al mismo nivel que los intelectuales revolucionarios (…). Por eso debemos orientar nuestra atención principal a elevar a los obreros al nivel de los revolucionarios y no a descender indefectiblemente nosotros mismos al nivel de la ‘masa obrera’, como quieren los ‘economistas’, e indefectiblemente al nivel del ‘obrero medio’, como quiere Svoboda (que, en este sentido, se eleva al segundo grado de la ‘pedagogía’ economista). Nada más lejos de mí que el propósito de negar la necesidad de publicaciones de divulgación para los obreros y de otras publicaciones todavía más fáciles de entender (pero, claro está, no vulgares) para los obreros muy atrasados. Pero lo que me indigna es ese constante meter sin venir a cuento la pedagogía en los problemas políticos, en las cuestiones de organización” [117]. Las excusas sobre la ‘pedagogía’ de los UJC-M son las mismas que las de los ‘economistas’ del período de construcción del Partido revolucionario en la época de Lenin. La prioridad en la propaganda debe recaer en dirigirnos a los obreros de vanguardia y no a los obreros medios ni a la masa de obreros (sin renunciar a la agitación para todos los grados de conciencia). Cuando se entienda esto, entonces empezaremos a hablar de cómo ser más convincentes. Mientras tanto hay que hablar de desarrollar una propaganda que partiendo de los problemas políticos concretos explique la doctrina del marxismo-leninismo, el régimen capitalista, el Estado burgués, la lucha de clases, las relaciones entre las clases,…, el papel histórico de la clase obrera y del Partido Comunista, la toma del poder, la dictadura del proletariado y el socialismo,… Esa debe ser la propaganda principal, dirigida con prioridad a la vanguardia proletaria, y desarrollarla con más intensidad todavía en el actual período previo a la reconstitución del Partido Comunista.
Los camaradas antiguos dirigentes de la UJC-M no comprenden la Táctica-Plan, no comprenden la aplicación práctica de la dialéctica materialista de aferrarse al eslabón fundamental en cada momento y destinar todas las fuerzas a sostenerlo para poder hacerse con la cadena completa. No comprenden la necesidad de priorizar en este período la labor teórica-política. No comprenden el marxismo-leninismo, por eso critican este aspecto fundamental de la táctica política de los comunistas como ‘teoricismo’ o ‘teoría de fases’. Ya hemos desarrollado la explicación de que esas críticas no tienen fundamento. A la necesidad de volcar fuerzas en el aspecto principal para que las demás tareas puedan realizarse, le contraponen la igualación de peso de la teoría y la práctica en todo momento, todo por igual al mismo tiempo. Como si un motor se pudiese arreglar sin tener nociones previas de mecánica, como si se pudiese dar una lección de matemáticas sin estudiarlas previamente, como si se pudiese escribir un periódico a la vez que se aprende a escribir. Los miembros de la UJC-M no quieren dar pasos previos, porque consideran que eso es una perniciosa ‘teoría de fases’, y quieren ir al movimiento espontáneo sin teoría, sin saber lo que quieren decir, sin preparación de medios,… ¡Todo a la vez! De esa manera, no se puede llevar el marxismo-leninismo al movimiento espontáneo, no se puede luchar contra la ideología burguesa allí implantada. De esa manera, sólo queda esperar a ver lo que pasa en el movimiento y, dependiendo de ello, se decide lo que se hace y dice. A esto se le llama oportunismo y con él, los comunistas no hacemos conciliación ni ‘síntesis’: luchamos para derrotarlo [118]. La lucha contra todo tipo de oportunismo y contra toda influencia de la ideología burguesa, y sus expresiones pequeñoburguesas, dentro del movimiento obrero es una tarea fundamental y permanente de los comunistas. Los camaradas antiguos dirigentes de la UJC-M cometen unos grandes errores teóricos y prácticos que les hunden en el practicismo, como una de las formas de expresión del oportunismo [119]; unos errores que no han querido rectificar. Esperamos que la propia experiencia les ayude a rectificar esos errores. El aprendizaje profundo del marxismo-leninismo y de la historia del movimiento comunista internacional es la forma de ayudar a la rectificación de los errores y a dejar la senda del camino falso.

Una Conferencia.

Cuatro días después de nuestra expulsión del PTD, el grupo de camaradas que se hacían llamar ‘la plataforma’ (en el que estaban al completo los antiguos dirigentes de la UJC-M), envía en la penumbra interna un documento [120] que habían prometido desde julio de 2016. Y, al mismo tiempo, convocan por su cuenta una Conferencia del PTD, cuya base a discutir será su propio documento. Queda claro que esperaron a expulsarnos irregularmente para maniobrar con su documento y hacer una Conferencia a medida. Ya hemos comentado cómo fue el proceso de unidad, cuáles fueron los hechos, a qué se debieron, las esencias ideológicas y las discrepancias políticas. Creemos que es suficiente como balance de la experiencia vivida en este frustrado proceso de unidad y que, como hemos hecho siempre, le daremos luz para que pueda servir como aprendizaje colectivo. Pero no queremos desaprovechar la ocasión de dejar aquí unas breves notas críticas sobre el documento nuevo de los antiguos dirigentes de la UJC-M.
Tenemos que decir que en el documento para esa Conferencia hay muchas ideas correctas trasplantadas directamente de los principios generales del marxismo-leninismo. Esto no cabe ninguna duda, y no nos esperábamos menos. También toman muchos de los elementos teóricos y de línea política que los camaradas de UP aportamos en la construcción del PTD, incluso utilizan alguna cita de la Táctica-Plan (esa Táctica-Plan con la cual discrepaban en los hechos) que fue elaborada por el que fue Secretario General (miembro de UP). Bien, pudiera ser que hayan recapacitado y avanzado ideológicamente. Pero son sólo apariencias. Las mismas apariencias que generaron estos últimos años; la misma apariencia de verdad de los sofistas, que en realidad son argumentos falsos. El ‘documento conferencial’ tiene un carácter general: un embrollo teórico. Recordemos que el oportunismo tiene generalmente un carácter indefinido, confuso y, muchas veces, inaprensible, y en esa confusión se mueve el ‘documento’ con una suma de muchas palabras del lenguaje marxista-leninista, unidas a una especie de dialéctica (dialéctica que a veces se mete en unos líos de los que no puede salir) y, entre tanto léxico, esconde el desconocimiento del materialismo-dialéctico, el eclecticismo, la táctica-proceso y el oportunismo. Sobre esas bases quiere construir un plan de reconstitución.
El ‘apartado 1’ se mueve en un terreno de muchos planteamientos correctos, pero acaba dejando a la teoría exclusivamente subordinada a la práctica concretísima. El ‘apartado 3’, que ocupa casi la mitad del documento, es el relato exhaustivo del método de organización (basado en “Carta a un camarada”) que sólo demuestra el ansia de reglamentar y de afanarse en los aspectos puramente administrativos; además de la extraña creación de dos poderes dentro de la organización (CC y OC) [121]. No haremos más comentarios sobre estos dos apartados pues lo que más nos interesa es el ‘apartado 2’ que se titula “Por un plan para reconstituir el Partido Comunista”.
Este ‘plan’ es una joya del despropósito desde el punto de vista marxista-leninista consagrando los aspectos que ya hemos señalado en los apartados anteriores. Para no extendernos sólo señalaremos algunas cuestiones:
1) Dice que hay que estudiar el marxismo-leninismo y que hay que llevarlo a las masas, pero que tanto el uno como el otro hay que situarlos en un plano de igualdad porque “no se trata de que… vayamos a mostrar la Verdad al movimiento obrero”, haciendo una ridiculización del concepto de verdad, con el cual niegan la verdad objetiva y la lucha por ella que contiene el marxismo-leninismo. Claro que no se creen la verdad del marxismo-leninismo porque demuestran en todo el texto un deseo irrefrenable de ‘desarrollarlo’, de ‘hacerlo evolucionar’. Lo repiten incesantemente, tanto como lo repetía Bernstein o los seudomarxistas de la ‘Nueva Izquierda’. No se preocupan en desarrollar una estrategia y una táctica marxistas, pero sí tienen el afán de ‘desarrollar’ el marxismo-leninismo. No se preocupan en aplicar el marxismo-leninismo, pero sí en ‘hacerlo evolucionar’. Habrá que pensar seriamente qué les preocupa del marxismo-leninismo o ¿se creerán que estamos en una etapa histórica nueva? Podemos ir comprendiendo algo cuando dicen que “debemos estudiar el M-L y llevarlo a la práctica conjuntamente con la clase obrera analizando los hechos vivos”. Efectivamente, ya se va reduciendo el marxismo-leninismo a instrumento de análisis, a método, negándolo como teoría, con leyes y verdades inapelables. Algo más comprendemos cuando habla del estudio de los textos m-l ‘in vitro’ e ‘in vivo’, como si la sociedad tuviese partes cerradas. Pero en cierta medida ya va diciendo a dónde quiere llegar. Seguimos: “se trata de que nosotros, estudiosos del ML, creemos las condiciones más apropiadas, las circunstancias idóneas, seleccionando a los elementos más avanzados del movimiento obrero, eligiendo los textos más cercanos o apropiados, para alcanzar una síntesis evolutiva, un avance en el desarrollo del trabajo político revolucionario”. Ya queremos hacer una síntesis, una evolución, eliminando la antítesis, la lucha y la ruptura. No se quiere practicar la lucha necesaria contra el espontaneísmo de las masas [122]. La labor del Partido Comunista es luchar contra la espontaneidad y convertirla en conciencia. Pero claro, de lo que se trata, según el ‘documento’, es de “facilitar el desarrollo del marxismo-leninismo en su medio de base, insuflándole el oxígeno proletario que necesita para recuperar su fuerza revolucionaria”. O sea, que el ‘oxígeno’ que necesita el marxismo-leninismo viene de la mano de la conciencia espontánea. De nuevo nos encontramos con Bernstein y ahora parecen sus nietos revisando, reformulando el marxismo-leninismo para que vuelva a las viejas concepciones del mundo. Más adelante, vuelve a insistir, pero todavía más concreto, hablando de los Círculos obreros de estudio, cuando plantea que los militantes estudian con los obreros (según el ‘documento’ los militantes ya sólo estudiarán el marxismo-leninismo junto con obreros no militantes, eliminando lo que consideran viejas concepciones de tener un estudio más metódico y profundo del marxismo-leninismo dentro del partido), “al tiempo que aportan (se refiere a los obreros sin partido) su interpretación y punto de vista sobre los textos aportando el necesario vector obrero al socialismo científico: es necesario enfocar la tarea formativa no desde la perspectiva apostólica, sino desde la perspectiva dialéctica, aprender de la clase obrera, revivir el marxismo-leninismo como comprensión proletaria del mundo”. ¡Qué tiene esto que ver con el marxismo-leninismo! La visión del mundo de los obreros en la actualidad es una visión burguesa, la única posibilidad de tener una concepción del mundo proletaria es asumiendo el marxismo-leninismo. El ‘vector obrero’ de este planteamiento es solamente introducir la ideología dominante en el marxismo-leninismo. Esta es la conclusión de todo el planteamiento: ‘evolucionar’, ‘desarrollar’ el marxismo-leninismo haciéndolo ‘revivir’ con la conciencia espontánea, con la ideología burguesa. Más honesto hubiera sido decir: hay que revisar el marxismo-leninismo porque la realidad ha cambiado, necesitamos de nuevo el revisionismo.
2) Un segundo aspecto que nos gustaría señalar, pues es muy significativo y acorde con la crítica realizada en los apartados de más arriba, es cuando dicen que hay dos tendencias “erróneas, que contraponen práctica y teoría, como si fueran elementos contrarios cuando son complementarios”. El curso más bajo de materialismo-dialéctico se quedó viejo. Resulta que teoría y práctica no son contrarios que forman una unidad. Resulta que son complementarios, pero no sabemos si en el sentido lingüístico o en el de la lógica. Si se refieren, siendo generosos en la comprensión del texto, a que pueden existir el uno con el otro, podríamos estar de acuerdo. Pero sí representan una contradicción y dialécticamente, para la táctica política hay que observar en cada momento cuál es el aspecto principal de la contradicción. No repetiremos lo que ya hemos dicho más arriba. Lo que va quedando bastante claro es que en todo el documento se desprecia la lucha: no hay lucha teórica, no se contempla con seriedad el papel de la crítica ni el de la lucha contra el oportunismo, no existe la lucha contra la espontaneidad,… En cambio, todo es ‘evolución’ y ‘síntesis’ sin lucha, complementariedades, conciliaciones y hasta concesiones [123]. Hay que recordar lo que decía Lenin: “La unidad (coincidencia, identidad, equivalencia) de los contrarios es condicional, temporal, transitoria, relativa. La lucha de los contrarios, que se excluyen mutuamente, es absoluta, como es absoluto el desarrollo, el movimiento” [124]. Al igual que se desprecia (o se desconoce) la lucha, se desprecia la dialéctica (o se desconoce) y se desprecia a Hegel (o se desconoce), o se les ‘supera’ retornando a Kant.
3) Sólo una cuestión más, esta vez sobre la propaganda. En un momento determinado analiza el ‘documento’ a quién hay que llevarle la propaganda y la agitación, y qué son ambas cosas. De la agitación dice: “la agitación es precisamente el elemento clave en la fusión de la teoría con la práctica y del socialismo científico con el movimiento obrero”. Casi todo el ‘documento’ habla de la propaganda como lo más importante, pero, en cambio, define a la agitación como el elemento clave, además del socialismo científico, para la fusión con el movimiento obrero. De esta fusión suponemos que deberían ser los elementos clave los comunistas organizados con su práctica de masas. Rebajar tanto, hasta la agitación, el fundamento de la ‘fusión’, no nos extraña mucho después de la experiencia con los camaradas de la UJC-M durante estos últimos años. Menos nos extraña, pues confirma todo lo dicho más arriba, la calificación de los niveles de los obreros a los que hay que concienciar y organizar, señalando que todos tienden al socialismo: desde los obreros avanzados (capaces de aceptarlo), los medios (lo aceptan y tienden al socialismo) y los atrasados (con ciertas simpatías intuitivas por el socialismo). Y marcan su objetivo: “Del seno de los obreros medios descubriremos a los obreros avanzados, obreros destacados que se encuentran dispersos y ocultos entre esta capa de obreros medios”. Esta es la línea que no querían decir y que ocultaban durante estos últimos años, es la línea de los ‘economistas’ y los mencheviques. Y se acercan más a todos estos cuando exponen y conciben la propaganda y la agitación a la manera de Martinov que criticaba Lenin en el “¿Qué hacer?”. Martinov decía: “Nosotros entenderíamos por propaganda la explicación revolucionaria de todo el régimen actual o de sus manifestaciones parciales, indiferentemente de que se haga en una forma accesible sólo para algunas personas o para la multitud. Por agitación, en el sentido estricto de la palabra, entenderíamos el llamamiento dirigido a las masas para acciones concretas, la ayuda a la intervención revolucionaria directa del proletariado en la vida social” [125]. Lean ustedes la respuesta de Lenin a esta declaración de divorcio entre la teoría y la práctica (declaración dirigida a dar rienda suelta a una práctica reformista).
No vamos a seguir abundando en más cuestiones, lo dejaremos para otro momento, y dependiendo que cómo resulte la redacción final del ‘documento’ después de la ‘conferencia’, haremos un análisis más pormenorizado. El nuevo PTD, si se acaba rigiendo por este documento, habrá dado un gran paso atrás en relación a la Línea Política y al Plan de Trabajo que hasta ahora contemplaba en sus documentos.
*****
El proceso de unidad en el PTD iniciado en 2014 ha concluido de manera traumática. Después de más de dos años de lucha de líneas, las discrepancias no han conseguido resolverse fortaleciendo la unidad ideológica. Los camaradas antiguos dirigentes de la UJC-M han preferido no someter a debate las diferencias. Ahora es necesario aprender de la experiencia. Lo que es seguro es que los miembros de Unión Proletaria nos sentimos liberados para poder desarrollar la Línea Política que construimos dentro del PTD, que fue la del PTD. Seguiremos el rumbo y, como siempre, con el compromiso de expresarnos abiertamente, el compromiso de estudiar, defender y aplicar el marxismo-leninismo, el compromiso de luchar por la clase obrera, por su revolución, por el socialismo y contra todo tipo de oportunismo. ¡Salud!
UNIÓN PROLETARIA

Documentos adjuntos

Notas

[1] Lenin: “Carta a E. D. Stasova, F. V. Lenguik y otros”. OC, tomo 46, pág. 450. Ed. Progreso. Esta carta es de 1904, y en ella se refiere Lenin a los mencheviques que dieron un “golpe de estado” en el POSDR después del II Congreso y también a Trostky.
[2] “El Príncipe”, capítulo XVIII.
[3] Podemos leer a William James o a John Dewey.
[4] Comunicación por correo electrónico del 15 de septiembre de 2016, sin firma, aunque enviado por Rv
[5] Correo electrónico enviado a la lista de correo del PTD el 25 de septiembre de 2016, titulado “Carta de la militancia del PTD a los camaradas de UP” y firmado por 24 afiliados, entre ellos los dirigentes de la antigua UJC-M, en el que nos expulsan del PTD unilateralmente y hacen efectivo el “golpe de estado”.
[6] Creemos que la comunicación era de una Plataforma de ‘opinión’ que se había creado sin documento u opinión alrededor de la cual constituirla.
[7] En la que llamaron “Carta de la militancia del PTD a los camaradas de UP”, del 25 de septiembre, se decía textualmente “…en un contexto de crisis interna que vuestro grupo desató hace nueve meses” y vuelven a lanzar la piedra en la “Convocatoria Conferencia Octubre”, del 29 de septiembre, después de haber sido ya expulsados.
[8] “Sobre la indispensable unidad ideológica en nuestro partido”.
[9] “Fundar y consolidar el Partido significa fundar y consolidar la unión de todos los socialdemócratas rusos; pero, por razones ya indicadas, esa unión no puede ser lograda por medio de un decreto, no puede ser impuesta por acuerdo exclusivo de una asamblea, por ejemplo, de representantes; esa unión hay que crearla. Es preciso crear, en primer lugar, una firme unidad ideológica que excluya la divergencia y el confusionismo que reinan actualmente -¡seamos sinceros!- entre los socialdemócratas rusos…”. Lenin, “Declaración de la redacción de Iskra”. O.C. Ed. Progreso, tomo 4, pág. 376.
[10] Comunicación del 15 de septiembre de 2016, que han repetido en la carta de expulsión y antes, durante el verano.
[11] “Carta de la militancia del PTD a los camaradas de UP”, del 25 de septiembre.
[12] Lucha de Clases, junio 2016, pág. 7.
[13] En otro capítulo explicaremos las razones que motivaron la constitución de esa plataforma sin opinión.
[14] Ellos alegaron que se constituía la plataforma en torno a un documento que estaban haciendo, pero en ningún momento ni siquiera explicaron brevemente cuáles eran las bases de tal documento. No es casualidad que ese tan famoso documento anunciado infinidad de veces haya salido a la luz justo después de nuestra expulsión.
[15] Desde hace muchos años nosotros opinamos que es legítimo organizarse en una fracción si se trata de defender el marxismo-leninismo, de hecho apoyamos a los UJC-M cuando se organizaron en fracción dentro de los CJC, y posteriormente les expulsaron, porque creíamos que estaban defendiendo los principios comunistas. Pero organizarse de esa manera exige tener unas ideas y un planteamiento de las mismas, no puede hacerse simplemente por generar una corriente de enemigo común desconociendo u ocultando los motivos ideológicos.
[16] En comunicación del 22 de julio.
[17] Carta del 15 de septiembre.
[18] Comunicación, supuestamente de ‘la plataforma’ del 23 de julio.
[19] De la carta en la que formalizan el ‘golpe de estado’ de 25 de septiembre.
[20] Excepto el del Pleno del CC de Diciembre de 2014 que se llevó a toda la militancia. Hablaremos más tarde de ello.
[21] En su línea de manipulación estudiada escribían, en la comunicación de 15 de septiembre, que ellos habían hecho el documento de abril (en teoría de respuesta a nuestras críticas en el cual no había ninguna respuesta a las mismas) para tratar “de salir de la confusión ideológica y de la espontaneidad en su construcción, que ha caracterizado este tiempo atrás”. Cuando la realidad es que solamente ellos practicaban la espontaneidad y querían ligarse a la cola de las masas y solamente ellos sembraban la confusión ideológica, pues se aprobaba en el CC una línea marxista-leninista y ellos practicaban una línea oportunista.
[22] Publicado en La Fábrica de Ideas el 5 de abril de 2016.
[23] Publicado en la web del PTD el 6 de agosto de 2016.
[24] No se puede mistificar el centralismo democrático, debemos aprender de Lenin y los bolcheviques.
[25] Tomado del guión de planteamiento enviado el 12 de julio de 2016.
[26] Ibídem.
[27] Dice así su comunicación: “Los miembros nominales del Comité Central (CC) estarán cubiertos provisionalmente por los camaradas que actualmente lo componen y hayan expresado, de una u otra forma, su adhesión a la línea política que regirá la estructura del PTD para su puesta en práctica”. Como vemos excluirían a todo el que fuese discrepante y como vemos ellos mismos reconocen que querían aplicar una línea política que no era la que regía en el PTD.
[28] Comunicación de los miembros de UP del 29 de julio.
[29] Comunicación de ‘la plataforma’ del 10 de agosto.
[30] “Carta a N. K. Krupskaya”, de 1900. Lenin, OC Ed. Progreso, tomo 46, pág. 38.
[31] En las discusiones sobre el Programa se tenía como base el realizado por UP. Los problemas vinieron cuando por parte de los exUJC-M se quisieron incluir conceptos como el de ‘Nuevo Poder’ o, entre otras, su pretensión de eliminar gran parte del lenguaje clasista, alegando que así sería más comprensible para las masas, rebajando el contenido para alcanzar a las masas más inconscientes.
[32] Nuestra propuesta era la de no llamar a los estallidos espontáneos, sino a la organización, a crear grupos de parados y precarios, a unirlos a la clase obrera ya organizada y, sobre todo, priorizar la reconstitución del PC; en la suya añadían el aprovechar el acontecimiento y estar preparados para el estallido espontáneo, en definitiva a perseguir lo que quiere el movimiento espontáneo, priorizando ahí los esfuerzos.
[33] En esos momentos los UJC-M (que ya se llamaban PTD) y una parte de los exCJC de Castilla La Mancha, estaban trabajando dentro de Podemos, y los primeros tenían un proyecto de presentarse a las primarias de Podemos. Nosotros no compartíamos la intervención dentro de Podemos pues considerábamos a esta organización como propia de la pequeña burguesía y de las capas intermedias, que ahí no se podría ganar a la clase obrera (sino que se priorizaban las masas del movimiento democrático sin estar en el movimiento obrero) y que si los comunistas van detrás de las masas, siempre se retrasará la reconstitución del PC. Al final, por algunos errores y por ánimo de conciliar, no nos negamos a que ellos se presentasen a esas primarias.
[34] “Carta al CC” de PS, de agosto de 2015.
[35] “Motivación Política”, publicado en el LdC de septiembre de 2014, en los medios del PTD y después sacado en folleto.
[36] Este documento tenía el título de “Sobre la propuesta de informe político del Comité Central de Septiembre 2014 propuesto por nuestro Secretario General”. Las siguientes citas están sacadas de este documento.
[37] “Reducir todo el movimiento a los intereses del momento significa especular con la falta de desarrollo de los obreros, dar rienda suelta a sus peores pasiones”. Lenin: “Una tendencia retrógrada de la socialdemocracia rusa”. OC, Ed. Progreso, tomo 4, pág. 289.
[38] “Al negar y rebajar ‘el pasado’, queriéndose desentender de él, los liquidadores se limitan por lo tanto al reformismo. En las actuales circunstancias es evidente la conexión entre el reformismo y la renuncia ‘al pasado’”. Lenin: “Marxismo y reformismo”. OC, tomo 24, pág. 3.
[39] Hay que comprender que el marxismo-leninismo es una doctrina científica y como tal no se puede obviar que, en general, la terminología contiene una identidad con el significado.
[40] El modelo del deconstructivismo y la posmodernidad.
[41] “…la socialdemocracia ha sido siempre y en todas partes, y no puede dejar de serlo, representante de los obreros conscientes y no de los obreros inconscientes, que no puede haber nada más peligroso y criminal que la especulación demagógica con la falta de desarrollo de los obreros. Si para llevar a cabo nuestra actividad nos guiáramos por lo que está ahora más directamente al alcance de las vastas masas, deberíamos predicar el antisemitismo o hacer agitación, digamos, dirigiéndonos al padre Ioann de Kronstadt”. Lenin: “A propósito de la ‘profession de foi’”. OC, Ed. Progreso, tomo 4, pág. 333.
[42] “…el olvido de los intereses y las demandas de ese sector de vanguardia de los obreros y el afán de descender hasta el nivel de comprensión de los sectores inferiores (en lugar de elevar constantemente el nivel de conciencia de los obreros) deben tener necesariamente efectos profundamente nocivos y facilitar la penetración en el medio obrero de toda suerte de ideas que no tienen nada de socialismo ni de revolucionarias”. Ídem, pág. 334.
[43] El texto se llamaba “Un año de preparativos” y fue enviado el 20 de septiembre de 2014, sin que nadie se manifestase posteriormente en contra.
[44] Correo enviado el 10 de diciembre de 2014, por el camarada Rv,, directamente implicado en la maniobra electoral de Alcorcón.
[45] Este Informe fue publicado en el LdC de diciembre de 2014, aunque modificado incluyendo las opiniones contrarias al mismo.
[46] Ambas cartas estaban redactadas en un tono inapropiado, como inapropiado fue que fuesen enviadas a todo el Comité Regional y al CC, en lugar de intentar resolver los problemas primero entre responsables.
[47] El ataque personal, los reproches y el refugio de los sentimientos eran ya entonces la forma de la lucha política que desarrollaban los UJC-M dentro de la organización. Llegaron a poner el dramático reproche de que había miembros del Comité Regional que no se atrevían a hablar por miedo a la Responsable de Organización. Para cualquier comunista resulta inimaginable que un dirigente medio de la organización no exprese sus opiniones, le gusten a los demás más o menos.
[48] Informe Político del CC de Diciembre de 2014.
[49] Esta propuesta se presentó al CC con el título “Propuesta de liberación de un camarada para el colectivo Sur durante los meses de diciembre-mayo”.
[50] Correo enviado por el Responsable Central de Organización (camarada Mr) el 28 de noviembre de 2014.
[51] En el contrainforme de acusa a los miembros de UP de “Confundir lo político con lo exclusivamente teórico”.
[52] Informe Político del Secretario General.
[53] Titulada, “Balance de la línea electoral del PTD y perspectiva de cara a las elecciones generales”.
[54] Correo del 7 de junio de 2015.
[55] Correo de 16 de julio de 2015.
[56] Correo de 22 de julio de 2015.
[57] Celebrada los días 17, 18 y 19 de julio de 2015.
[58] Esto provocó que PS enviase la “Carta al CC” en la cual explicaba resumidamente el desarrollo de las discrepancias a lo largo de la historia del PTD.
[59] Incluso algún camarada de los UJC-M que primero apoyó las propuestas de los camaradas de UP, después dio la vuelta a su primera opinión para adoptar la posición de su antiguo grupo.
[60] Realizado los primeros días de octubre de 2015.
[61] Se trata del artículo titulado “Carta abierta a Teresa Rodríguez”, en el cual critica la posición trotskista de la dirigente de Podemos sobre China, que podría servir para la educación política de las masas más conscientes.
[62] Un debate que surgió a partir de una ponencia de dirigentes de la UJC-M en la Escuela de propaganda de diciembre.
[63] “Sobre la indispensable unidad ideológica en nuestro partido”.
[64] Titulada “Borrador para la línea editorial de Redpress”, no tuvo ningún comentario de aceptación, rechazo o modificación hasta casi dos meses después de ser presentado y tras varias exigencias de su autor.
[65] “Sobre la necesidad de conectar el socialismo científico con la clase obrera y sus prioridades”.
[66] “Los jóvenes proclamaron ideas ‘nuevas’ contraponiéndolas a las viejas, pero ocultaron esas ideas con tanta habilidad y diplomacia (demostrando así que para ellos el problema de las ideas era un asunto privado), que correspondió a los viejos explicar cuál era el fondo de la discusión”. Lenin: “Carta a N. K. Krupskaya” de 1900. OC, Ed. Progreso, tomo 46, pág. 39.
[67] Lenin: “¿Qué hacer?”. Ed. Progreso. OC, tomo 6, pág. 43.
[68] Ya antes, en el Informe Político del CC de diciembre de 2014, dadas las contradicciones que nos estaban enfrentando, se señalaba que éstas “podrían expresar diferencias políticas profundas, visiones dispares sobre la construcción del partido y las tareas fundamentales para ello”.
[69] Lenin, hablando del desacuerdo entre los marxistas, decía que todos querían desarrollar el marxismo, pero los ‘ortodoxos’ querían hacerlo desde el marxismo consecuente, y los seguidores de una ‘nueva corriente crítica’ querían hacer una componenda entre el marxismo y el neokantismo: “Los primeros acusan a los segundos de eclecticismo, y según mi modo de ver los acusan con completo fundamento. Los segundos califican a los primeros de ‘ortodoxos’, y, al emplear esta expresión, no se debe olvidar nunca que se ha dado por los adversarios en la polémica, que los ‘ortodoxos’ no rechazan la crítica en general, sino sólo la ‘crítica’ de los ‘eclécticos’”. Lenin: “Una crítica no crítica”. Ed. Progreso. OC, tomo 3, pág. 691.
[70] “Carta de la militancia del PTD a los camaradas de UP”, del 25 de septiembre de 2016.
[71] “Sobre la propuesta de informe político del Comité Central de Septiembre 2014 propuesto por nuestro Secretario Genera”.
[72] “Nos hemos unido en virtud de una decisión adoptada con toda libertad, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer, dando un traspié, en el pantano contiguo, cuyos moradores nos reprochan desde el primer momento el habernos separado en un grupo independiente y elegido el camino de la lucha y no el de la conciliación. Y de pronto, algunos de los nuestros empiezan a gritar: ‘¡Vamos a ese pantano!’ Y cuando se les saca a la vergüenza, replican: ‘¡Qué atrasados sois! ¡Cómo no os avergonzáis de negarnos la libertad de invitaros a seguir un camino mejor!’ ¡Ah, sí, señores, sois libres no sólo para invitarnos, sino para ir adonde mejor os plazca, incluso al pantano, hasta creemos que vuestro sitio de verdad se encuentra precisamente en él, y estamos dispuestos a ayudaros en lo que podamos para que os trasladéis vosotros allí! ¡Pero, en ese caso, soltad nuestras manos, no os agarréis a nosotros, ni envilezcáis la excelsa palabra libertad, porque también nosotros somos ‘libres’ para ir adonde queramos, libres para luchar no sólo contra el pantano, sino incluso contra los que se desvían hacia él”. Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, págs. 10-11.
[73] Lo máximo que conseguimos fue reducir sus prioridades de hacer una práctica espontaneísta e interclasista.
[74] En su documento “Sobre la necesidad de conectar el socialismo científico con la clase obrera y sus prioridades”.
[75] “El fenómeno Podemos y su esencia post”, de PS. Primera publicación de ‘La fábrica de ideas’.
[76] “El gran número de representantes de la intelectualidad radical que figura entre nuestros marxistas y nuestros socialdemócratas ha traído y trae como consecuencia inevitable el oportunismo, originado por su psicología en los terrenos y en las formas más diversas”. Lenin: “Un paso adelante, dos pasos atrás”. OC, tomo 8, págs. 415-416.
[77] Es interesante que los jóvenes que quieran adentrarse en el marxismo-leninismo empiecen a romper con el revisionismo con textos de Gramsci, Mao o Ludo Martens, pero tienen que llegar a comprender que estos no pueden ser la base fundamental de su transformación. Para asimilar el marxismo-leninismo es preciso estudiar profundamente a Marx, Engels y Lenin, porque si no es así, si la base fundamental para la construcción del Partido se identifica, por ejemplo, con Ludo Martens y Gramsci, solamente se conseguirá tener una visión parcial y descontextualizada de la teoría revolucionaria en su práctica en una situación concreta, pero no el planteamiento general teórico y práctico que requiere la nueva concepción del mundo.
[78] “Así pues, la exigencia de que la socialdemocracia revolucionaria dé un viraje decisivo hacia el socialreformismo burgués ha sido acompañada de un viraje no menos decisivo hacia la crítica burguesa de todas las ideas fundamentales del marxismo. Y como esta última crítica del marxismo se venía haciendo ya mucho tiempo, utilizando para ello la tribuna política, las cátedras universitarias, numerosos folletos y gran cantidad de tratados científicos; como toda la nueva generación de las clases instruidas ha sido educada sistemáticamente durante decenios en esta crítica, no es de extrañar que la ‘nueva’ tendencia ‘crítica’ en el seno de la socialdemocracia haya surgido de golpe con acabada perfección, como Minerva de la cabeza de Júpiter. Por su fondo, esta tendencia no ha tenido que desarrollarse ni formarse: ha sido trasplantada directamente de las publicaciones burguesas a las publicaciones socialistas”. Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, págs. 8-9.
[79] “Con la adaptación del marxismo al oportunismo, el eclecticismo, presentado como dialéctica, engaña con la mayor facilidad a las masas, les da una aparente satisfacción, parece tener en cuenta todos los aspectos del proceso, todas las tendencias de desarrollo, todas las influencias contradictorias, etc., cuando en realidad no proporciona ninguna concepción completa y revolucionaria del desarrollo social”. Lenin: “El Estado y la Revolución”. OC, tomo 33, pág. 22.
[80] “Cuando se habla de lucha contra el oportunismo no hay que olvidar nunca un rasgo peculiar de todo el oportunismo contemporáneo en todos los terrenos: su carácter indefinido, difuso, inaprensible. El oportunista, por su misma naturaleza, evita siempre plantear los problemas de manera concreta y rotunda, busca la resultante, se desliza como una culebra entre puntos de vista que se excluyen mutuamente, esforzándose por ‘estar de acuerdo’ con uno y otro, reduciendo sus discrepancias a pequeñas enmiendas, a dudas, a buenos deseos candorosos, etc., etc.”. Lenin: “Un paso adelante, dos pasos atrás”. OC, tomo 8, pág. 416.
[81] “En esto precisamente estriba, en los aspectos teórico y filosófico, la suplantación de la dialéctica por el eclecticismo y la sofistería”. Lenin: “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”. OC, tomo 37, pág. 347.
[82] Engels: “Anti-Dühring”. Editorial Ciencia Nueva, Madrid 1968; pág. 157.
[83] Las tres leyes de la dialéctica son: ley de la unidad y lucha de contrarios, ley de transición de la cantidad a la cualidad y ley de la negación de la negación.
[84] Ibídem.
[85] Ibídem.
[86] Tal como se plantea en “Sobre la propuesta de informe político del Comité Central de Septiembre 2014 propuesto por nuestro Secretario General.
[87] Lenin: “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo en el comunismo”. OC, tomo 41, pág. 81.
[88] “Sobre la necesidad de conectar el socialismo científico con la clase obrera y sus prioridades”.
[89] Lucha de Clases de Diciembre de 2014.
[90] “Sólo se trata de priorizar el aspecto teórico-político durante el primer año, hasta que empiecen a funcionar los medios colectivos básicos del partido”. Debate sobre las prioridades en la construcción del PTD. LdC (Diciembre 2014).
[91] “Las tareas prioritarias que debemos asegurar son las propias de un círculo: estudio del marxismo-leninismo, propaganda y crítica de las ideas burguesas y pequeñoburguesas que emponzoñan la mente de los obreros, agitación de masas, página web, hojas volantes, periódico, etc. Mientras no podamos aportar esto a las masas obreras en un grado mínimamente satisfactorio, debemos dedicar la mayor parte de nuestras energías a desarrollar este aporte y, por consiguiente, debemos evitar involucrarnos en el movimiento y en la organización de las propias masas, con una intensidad que nos impida o dificulte realizar aquella prioridad”. Ibídem.
[92] Los UJC-M acusaban al enfoque sobre las tareas decisivas de repetir “los errores del MAI y de su ‘Nueva Orientación’: una desviación idealista, teoricista, metafísica y mecanicista: primero una cosa y luego la otra”. Debate sobre las prioridades en la construcción del PTD. Lucha de Clases (Diciembre 2014).
[93] “Cualquier problema ‘se mueve en un círculo vicioso’, pues toda la vida política es una cadena infinita compuesta de un sin fin de eslabones. Todo el arte de un político estriba justamente en encontrar y aferrarse con nervio, al preciso eslaboncito que menos pueda ser arrancado de las manos, que sea el más importante en un momento determinado y mejor garantice a quien lo sujete la posesión de toda la cadena”. Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, pág. 173.
[94] En realidad también rebajaban hasta el mínimo los contenidos, pero esto sucedió a lo largo de todo el proceso de unidad.
[95] Decía así: “…debemos acercarnos a la historia del movimiento comunista en los elementos que nos permitan, en su plasmación práctica, acercarnos hoy a la revolución socialista; a su vez, debemos alejarnos de los elementos de la experiencia del movimiento comunista que hoy retrasarían la articulación del partido de la revolución y el avance de la conquista del poder de la clase obrera”.
[96] Podríamos recordar, por ejemplo, cómo se acercaba el camarada Cm a las teorías posmodernas (derivadas de los teóricos neoliberales) en un debate sobre el análisis del desarrollo contemporáneo del imperialismo con el PC de la Suiza Italiana, cuando apoyaba la teoría del “agotamiento del fordismo” y el “paso al toyotismo”, teorías en esencia falsas que van destinadas a quebrar ideológica y organizativamente a la clase obrera, para pasar el centro de gravedad a las capas medias, las cuales, si no es detrás de los proletarios conscientes, no generarán un movimiento de cambio social.
[97] “La lucha de los obreros se convierte en lucha de clase sólo cuando los representantes de vanguardia de toda la clase obrera de un país adquieren conciencia de que son una clase unida y empiezan a actuar, no contra los patronos aislados, sino contra toda la clase de los capitalistas, y contra el Gobierno que apoya a esa clase…”. La tarea de los comunistas “es introducir en el movimiento obrero espontáneo determinados ideales socialistas, ligarlo con las convicciones socialistas, que deben corresponder al nivel de la ciencia contemporánea, ligarlo con una sistemática lucha política por la democracia, como medio para hacer realidad el socialismo; en una palabra, fusionar este movimiento espontáneo en un todo indivisible con la actividad del partido revolucionario”. Lenin: “Nuestra tarea inmediata”. OC, tomo 4, págs. 199 y 201.
[98] “…la tarea de la socialdemocracia, consiste en combatir la espontaneidad, en apartar el movimiento obrero de este afán espontáneo del tradeunionismo, que tiende a cobijarse bajo el ala de la burguesía, y enrolarlo bajo el ala de la socialdemocracia revolucionaria”. Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, pág. 43.
[99] En la actualidad que sólo existe un objetivo estratégico inmediato, la Revolución Socialista, no podemos entender el programa mínimo como un paso necesario y obligatorio para conseguir el objetivo estratégico, sino que debemos entenderlo, en el sentido táctico, como la ‘mediación de enganche’ de las masas con el programa máximo.
[100] Podemos poner muchos ejemplos, pero baste mencionar el programa de “Ganar Alcorcón” (http://ganaralcorcon.info/programa/), del que decían que habían tenido una participación determinante, y del que se saca la conclusión de que no deja de ser un programa como otro cualquiera de una candidatura municipal pequeñoburguesa. Otro ejemplo podría ser el del artículo de propaganda “Los trabajadores de los servicios públicos antes que la deuda bancaria”, de Rv, publicado en La Fábrica de Ideas (11/04/16), cuyo centro es el programa mínimo devaluado y el socialismo el ‘deber ser’.
[101] “Nuestro Programa ofrece una formulación precisa de nuestros objetivos socialistas, de la meta final del socialismo, y, además, una formulación enfilada sobre todo contra el oportunismo y el reformismo”. Lenin: “La campaña electoral y la plataforma electoral”. OC, tomo 20, pág. 385.
[102] “Sobre la necesidad de conectar el socialismo científico con la clase obrera y sus prioridades”.
[103] En la primera tesis dice que Feuerbach “…no comprende la importancia de la actuación ‘revolucionaria’, ‘práctico-crítica’”. Marx. “Tesis sobre Feuerbach”, en Engels: “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”. Ed. Progreso, Moscú 1980, pág. 54.
[104] “…los socialdemócratas […] se dedicaron a una labor de propaganda entre el proletariado fabril, labor más modesta, pero, en cambio más seria. El carácter estrecho de esta labor fue inevitable al comienzo, reflejándose en las declaraciones también estrechas de algunos socialdemócratas. Pero esa estrechez no asustó tampoco a aquellos socialdemócratas que no olvidaban en lo más mínimo los amplios objetivos históricos del movimiento obrero ruso. No importa que las palabras de los socialdemócratas sean a veces estrechas; en cambio, es amplia su acción […] ¡pero se dirigen a la clase que es la única verdaderamente revolucionaria y contribuyen a desarrollar sus fuerzas! Esa estrechez irá desapareciendo por sí misma, pensaban, a medida que se amplía la propaganda socialdemócrata. Y así ha ocurrido realmente, en gran medida. De la propaganda fueron pasando a una amplia agitación. Esta amplia agitación, por supuesto, fue promoviendo un número cada vez mayor de obreros conscientes, de vanguardia;…”. Lenin: “Una tendencia retrógrada de la socialdemocracia rusa”. OC, tomo 4, pág. 284.
[105] “Mientras se trate (y en la medida en que se trata aún ahora) de ganar para la causa del comunismo a la vanguardia del proletariado, la propaganda debe ocupar el primer lugar; incluso los círculos, con todos sus defectos, son útiles en este caso y dan resultados fecundos. Pero cuando se trata de la acción práctica de las masas, de situar –si se nos permite expresarnos así- a ejércitos de millones de hombres, de disponer todas las fuerzas de clase de una sociedad determinada para la lucha final y decisiva, no se logrará nada sólo con los hábitos de propagandista, con la simple repetición de las verdades del comunismo ‘puro’”. Lenin: “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo”. OC, tomo 41, págs. 81-82.
[106] “…seremos nosotros, los socialdemócratas, quienes organizaremos esas campañas de denuncias ante todo el pueblo; en que todos los problemas planteados en nuestra agitación serán esclarecidos desde el punto de vista socialdemócrata firme, sin ninguna indulgencia para las deformaciones, intencionadas o no, del marxismo”. Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, pág. 96.
[107] Ver cómo lo plantea Lenin en “Las tareas de los socialdemócratas rusos”. OC, tomo 2.
[108] El proyecto de órgano central fue expuesto ya en el Plan de Trabajo, un proyecto meditado, plasmado en 7 páginas y aprobado (LdC de Septiembre de 2014). Estaba basado en el periódico de UP En Marcha. Después se lanzaron la web corporativa, La Fábrica de Ideas (teórica) y Redpress (de agitación), se hicieron grupos de especialización, se elaboró la cabecera del periódico y se realizó una guía para especializar a camaradas como periodistas, maquetadores y grafistas (“Quiero ser periodista del Partido”). Todo eran pasos necesarios para poder afrontar el lanzamiento del periódico en buenas condiciones. Pero éste no llegó a consumarse. Las importantes discrepancias en el terreno de destinar la mayoría de las fuerzas a la labor teórico-política en este período, la falta de cantidad y calidad en los otros medios y el ánimo espontaneísta impulsado por parte de los dirigentes, impidieron que este gran objetivo saliese adelante.
[109] “Cuando hablamos de la necesidad de concentrar todas las fuerzas del Partido –publicistas, organizadores, recursos materiales, etc.- con vistas a crear y dirigir debidamente el órgano de todo el Partido, no pensamos en modo alguno en relegar a segundo plano las otras formas de actividad, por ejemplo, la agitación local, las manifestaciones, los boicots, la caza de espías, las campañas contra tales o cuales representantes de la burguesía y del Gobierno, las huelgas de protesta, etc., etc. Por el contrario, estamos convencidos de que todas estas formas de actividad constituyen el fundamento de la actividad del Partido, pero si no se las unifica a través del órgano del Partido entero, todas estas formas de lucha revolucionaria pierden las nueve décimas partes de su eficacia, no conducen a adquirir la experiencia común del Partido, a crear tradiciones y una continuidad de acción en el Partido. El órgano del Partido, lejos de competir con esa actividad, ejercerá, por el contrario, una colosal influencia, fortalecimiento y sistematización”. Lenin: “Nuestra tarea inmediata”. OC, tomo 4, págs. 203-204.
[110] Comunicación del 15 de Septiembre de 2016.
[111] Lenin decía que la tendencia de los ‘economistas’ tenía el siguiente postulado: “es deseable la lucha que es posible, y es posible la lucha que se sostiene en un momento dado”; y sentenciaba: “Esta es precisamente la tendencia del oportunismo ilimitado, que se adapta en forma pasiva a la espontaneidad”. “¿Qué hacer?, OC, tomo 6, pág. 51. El artículo se titulaba “La tarea de la reconstrucción. Los y las comunistas ante ‘la segunda transición’”, y fue elaborado por el camarada Da de Madrid, uno de los firmantes de nuestra expulsión del PTD. Fue escrito en marzo de 2016 pero su autor no lo quiso publicar, ni siquiera llegó a los medios de la organización. [Los siguientes entrecomillados son de este texto].
[112] Esta concepción errónea ya había sido refutada por el artículo del Secretario General del PTD "Para qué necesitamos el Partido Comunista" (http://trabajodemocratico.es/content/para-qu%C3%A9-necesitamos-el-partido-comunista), el cual reproducía explicaciones de Lenin como ésta: "... el socialismo y la lucha de clases surgen juntos, aunque de premisas diferentes; no se derivan el uno de la otra. La conciencia socialista moderna sólo puede surgir de profundos conocimientos científicos”.
[113] “Sobre las necesidades de conectar el socialismo científico con la clase obrera y sus prioridades”.
[114] Ibídem.
[115] “…sí, nuestro movimiento se encuentra, en efecto, en la infancia; y para que llegue con mayor rapidez a la edad viril debe contagiarse precisamente de intolerancia con quienes frenan el desarrollo prosternándose ante la espontaneidad”. Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, pág. 45.
[116] “’El fin no es nada; el movimiento lo es todo’; esta frase proverbial de Bernstein expresa la esencia del revisionismo mejor que muchas y largas disertaciones. Determinar de cuando en cuando la conducta que se debe seguir, adaptarse a los acontecimientos del día, a los virajes de las minucias políticas, olvidar los intereses cardinales del proletariado y los rasgos fundamentales de todo régimen capitalista, de toda la evolución del capitalismo y sacrificar esos intereses cardinales por ventajas reales o supuestas del momento: esa es la política revisionista. Y de su esencia misma se desprende con toda certidumbre que esta política puede adoptar formas infinitamente diversas y que cada problema un tanto ‘nuevo’, cada viraje un tanto inesperado e imprevisto de los acontecimientos –aunque este viraje sólo altere la línea fundamental del desarrollo en proporciones mínimas y por el plazo más corto-, dará lugar siempre, ineluctablemente, a tal o cual variedad de revisionismo”. Lenin: “Marxismo y revisionismo”. OC, tomo 17, pág. 24.
[117] “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, pág. 138.
[118] “…¿en qué debería consistir la tarea de los que de hecho, y no sólo de palabra, quisieran ser adversarios del oportunismo? Primero, era necesario preocuparse de reanudar la labor teórica, apenas iniciada en la época del marxismo legal y que había vuelto a recaer sobre los militantes clandestinos; sin esta labor era imposible un incremento eficaz del movimiento. Segundo, era preciso emprender una lucha activa contra la ‘crítica’ legal, que corrompía a fondo los espíritus. Tercero, habría que combatir con energía la dispersión y las vacilaciones en el movimiento práctico, denunciando y refutando toda tentativa de subestimar, consciente o inconscientemente, nuestro programa y nuestra táctica”. Lenin: “¿Qué hacer?”, tomo 6, pág. 22.
[119] “En la situación actual, el fraccionamiento empieza a ejercer, sin duda alguna, una influencia perniciosa y amenaza con desviar el movimiento por el camino falso: el practicismo estrecho, divorciado del esclarecimiento teórico del movimiento en su conjunto, es capaz de destruir los lazos existentes entre el socialismo y el movimiento revolucionario de Rusia, por una parte, y el movimiento espontáneo, de otra”. Lenin: “Proyecto de declaración de Iskra y Zaria”. OC, tomo 4, pág. 342.
[120] Enviado por correo a la lista interna el 29 de Septiembre de 2016, habiéndonos excluido de ella cuatro días antes.
[121] Es significativo que el apartado 3º arranque con una reivindicación del centralismo y, acto seguido, del derecho a expresarse "sin miedo" (el camarada Cm pedía poder expresar sus opiniones sin que se le criticara por lo que había de revisionismo en ellas). A la vista de todo lo expuesto, estos "principios organizativos" del nuevo PTD vienen a promulgar la libertad del revisionismo para imponerse en el partido.
[122] Este documento conferencial enfatiza la diferencia entre el movimiento obrero y la parte consciente del mismo -el movimiento comunista-, sosteniendo que el movimiento obrero independiente del marxismo-leninismo está capacitado "para la lucha por la supervivencia". Olvida "los tremendos obstáculos" que, según explica Lenin, interpone la etapa imperialista del capitalismo "en las luchas económicas y políticas del proletariado", obstáculos que "transforman la etapa actual del desarrollo capitalista en la era de la revolución socialista proletaria" (“Materiales para la revisión del programa del Partido”. OC, tomo 32, págs. 151-152). Estas adulaciones al movimiento obrero espontáneo no hacen más que perjudicarlo.
[123] Sostienen que "... en esta época de confusión ideológica, de reflujo del movimiento revolucionario y de ofensiva ideológica burguesa, nos vemos obligados a hacer concesiones, pero estas tienen como fin allanar el camino para que la clase obrera pueda desembarazarse de los prejuicios burgueses y ganarlos para el comunismo". Sin embargo, no es posible alcanzar este fin a base de concesiones, sin lucha, sin antítesis. Lenin también tenía en cuenta los prejuicios de las masas, pero “no en el sentido de concesiones, sino en el sentido de lucha”. “El derecho de las naciones a la autodeterminación”. OC, tomo 25, a partir de pág. 271.
[124] Lenin: “Sobre el problema de la dialéctica”. OC, tomo 29, pág. 322.
[125] Lenin: “¿Qué hacer?”. OC, tomo 6, pág. 70. La respuesta de Lenin viene en las siguientes páginas.