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26 octubre 2016

El EPL se expande a zonas de las Farc.

Fruto del proceso de paz con las Farc y del recién iniciado con el Eln, se está reconfigurando el poder en el Catatumbo y se está preparando el terreno para que más allá de ser un mermado ejército ilegal que coordina el tráfico de droga en la zona, la guerrilla del Epl se fortalezca.

Desde mediados del año pasado y sobretodo desde que el 2016 arrancó, autoridades y organizaciones que promueven los derechos humanos en esta zona de Norte de Santander han identificado cambios en la dinámica de los grupos armados que operan en la zona. De la mano de esos movimientos, se está registrando la expansión del Epl.

La expansión del Epl

El Ejército Popular de Liberación, Epl, tiene su principal centro de operación es el sur del Catatumbo, específicamente los municipios de San Calixto, Teorama y El Tarra, y según registros de prensa cuenta entre sus filas en el Catatumbo con 150 hombres. 
Debido a su tamaño y a que su principal actividad es el tráfico de coca, es considerado más un cartel del narcotráfico que una auténtica guerrilla y es por eso que el Estado ha preferido declararla un objetivo militar de alto valor a iniciar con ella un proceso de negociación. Eso pese a que en 2013 su líder de la época, el abatido ‘Megateo’, en una entrevista que le dio a Semana dijo que le gustaría hacerlo.
En los últimos meses, según tres organizaciones (dos internacionales y una nacional) que se encargan de velar por los derechos humanos y hacerle seguimiento al conflicto en Colombia, han reportado que el Epl estaría expandiéndose en la zona, y que habría pasado de los tres municipios donde tenía su principal centro de operación a moverse con propiedad dentro de La Gabarra, zona rural de Tibú al norte del Catatumbo, y estratégico corredor para el tráfico de drogas con Venezuela.
“La influencia la tenían ahí principalmente las Farc y en algunos sectores el Eln. El Epl ya se empezó a mover en toda esa zona, según los reportes que tenemos. Esa es una alerta de transición de poder”,.
 lo que estaba ocurriendo en La Gabarra sí era un indicio de que las Farc estarían transfiriendo su poder al Epl y que lo mismo podría llegar a hacer el Eln ahora que arrancó la negociación, debido a que el tránsito de ese último grupo es mucho más libre en la zona. El indicio más fuerte es que la presencia de esta guerrilla en zonas tradicionalmente dominadas por las Farc ya no es extraña.
“Tenemos evidencias de acuerdos entre el Eln y el Epl para tránsito y movilización. No vemos tan clara la transferencia de poder, pero sí los acuerdos de movilización en las zonas y la expansión”, aseguró un funcionario, que como las demás fuentes de esta historia hablaron off the record por razones de seguridad. 

Los mandos medios podrían ser el eslabón perdido

Mientras que cerca del 90 por ciento de los combatientes del EPL aceptaron dejar las armas cuando se desmovilizó esta guerrilla en 1991 y se fueron a un movimiento que denominaron Esperanza, Paz y Libertad, el 10 por ciento restante se quedó en las montañas de Norte de Santander y se apoderó del negocio del narcotráfico en ese departamento.
Paradójicamente, y 25 años después de que los disidentes del Epl le hubieran dicho NO a la desmovilización, ese grupo es el que podría fortalecerse con las disidencias del Eln o las Farc una vez lleguen a los acuerdos.
Según una de las Ong de cooperación internacional con amplia trayectoria en la zona, los mandos medios a los que no les convenza la oferta institucional de la reinserción, serían los que verían en el Epl su ‘plan b’.
Por la manera en la que el Epl se empezó a expandir no es descabellado pensar que ya pueden estar dándose acuerdos
“En todos los procesos de paz siempre hay disidentes. El caso más reciente fue el de los paramilitares y estamos viviendo sus secuelas. Ahora tenemos bandas criminales y una extrema derecha aterrorizando por el narcotráfico. Esas líneas del narcotráfico tradicionalmente las manejan los mandos medios y es muy probable que ellos prefieran continuarlas. La solución que tendrían estaría en aliarse con otros grupos y por la manera en la que el Epl se empezó a expandir no es descabellado pensar que ya pueden estar dándose acuerdos”.
Precisamente en el Catatumbo ya se han identificado vacíos de poder en las diferentes estructuras armadas y la oleada de terror que se ha vuelto a sentir en la región es muestra de que ya hay actores que empezaron a actuar como ruedas sueltas. 
Según un informe que fue publicado por La Opinión, entre el 1 de enero y el 16 de marzo en el Catatumbo fueron asesinadas 16 personas. Los móviles de esos hechos aún no se han esclarecido porque ahora las líneas de mando no están claras.
Desde esa fecha para acá se han registrado varios episodios adicionales de violencia. Solo ayer, en el Tarra un francotirador asesinó al comandante de la Policía del Municipio; en El Carmen, el Alcalde y su Secretario de Víctimas salieron ilesos de un atentado, también este fin de semana. Los dos hechos se los atribuyeron al Eln.
“Antes en el Catatumbo se sabía todo lo que pasaba, cómo pasaba y por qué pasaba. Eso era  porque los grupos guardaban un estricto control en la zona. Ahora para conocer la verdad de un hecho usted tiene que hablar al menos con dos o tres comandantes, cuando con uno solo era suficiente. Esas divisiones internas están abriendo paso a  hechos de violencia y de paso a nuevas mafias que quieren manejar minería u otros negocios”, explicó uno de los dirigentes de las ONG.
Para autoridades, y las organizaciones sociales con las que habló La Silla para esta historia, el caso de Henry Pérez, líder de La Gabarra que lleva poco más de dos meses desaparecido sin que nadie de pistas sobre su paradero, es muestra de los vacíos de poder que ahora hay en El Catatumbo como consecuencia de la transición que se está viviendo en esa región.
El caso de Henry, , es particular debido a que además de ser uno de los líderes más visibles de ese corregimiento del Tibú, ningún grupo se ha hecho responsable por su desparición, que se dio en momentos en los que lideraba la llegada de cultivos frutales como alternativa a la siembra de coca.
Ese silencio es el que deja ver que los grupos que tradicionalmente mandaban en esas zonas ya no tienen líneas de mando tan definidas.
Ese silencio, es el que deja ver que los grupos que tradicionalmente mandaban en esas zonas ya no tienen líneas de mando tan definidas, ni están cohesionados. Una desaparición sin respuesta era algo que simplemente no podía darse, porque no había una hoja que se moviera sin que los grupos armados supieran”.
Con ese telón de fondo, también entra a jugar el hecho de que esa será una región priorizada del conflicto, y que por lo menos con las Farc se está considerando una zona de concentración en Norte de Santander, que podría estar dentro del Catatumbo.
Si el Gobierno la considera, la reorganización de fuerzas y el fortalecimiento del Epl será otra variable a considerar para la estabilidad del posconflicto en esta zona.

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