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31 diciembre 2016

1936, Nacionalistas vascos vs comunistas en Pasaia

el artículo más esclarecedor sobre el ambiente prerevolucionario en Pasaia sea el que apareció en la editorial del periódico nacionalista, El Día, el 12 de enero de 1936, en el que el articulista llega poco a menos que pedir la evangelización, mediante misioneros, del barrio trintxerpetarra. Además, nos
ofrece algunos datos sobre el nivel de sindicación en el pueblo, si bien lo hace dentro de las habituales discusiones y diferencias entre sindicatos, buscando El Día corregir o rebajar el protagonismo comunista en Pasaia. Recordemos que el alzamiento fascista se produce en medio de una huelga de gran envergadura en el puerto pasaitarra.


TRINTXERPE, EL ESCANDALO DE GIPUZKOA

¿Es la meca del soviet rojo?
Nuestra campaña surge sus efectos. En el campo católico y en el campo rojo. Se notan los primeros síntomas de que la desolación de Trintxerpe llega a inquietar a algunos corazones de temple y a algunas inteligencias que saben medir las consecuencias del abandono en que a tanto obrero se deja.
También parecen haberse alterado los nervios en las huestes comunistas.
“Euskadi Roja” nos regaló con las galas de su vocabulario más pintoresco. No llegan a inquietarnos sus pronósticos, ni nos hieren sus calificativos.
Sabemos cuánto hay de eficacia en sus palabras. Nos lo demostraron las épicas jornadas de la antigua Academia de declamación Vasca.
Aquellas fieras y tremebundas actitudes que amedrentaban a toda Donostia quedaron desvanecidas en cuanto unos propagandistas se decidieron a enfrentarse con los jerifaltes comunistas.
Ya iremos, en ocasión oportuna, poniendo de relieve lo que de realidad y verdad hay en la propaganda comunista que ahora han vuelto a iniciar. Qué es de su vasquismo, nacionalismo y obrerismo lo aquilataremos sin rebozos. Pero, seremos nosotros los que escojamos el momento.
Por hoy, ciñámonos a Trintxerpe. Juzgábamos nosotros que el predominio
sindicalista era un hecho en ese barrio pesquero. “Euskadi Roja” se apunta para sí la hegemonía obrera de Trintxerpe. Y se revuelve porque nuestras cifras no eran exactas.
No se alteren los jefes comunistas. Rectificamos a placer de ellos. Según sus estadísticas, el censo obrero afiliado a sus organizaciones se eleva a 1.183, distribuido en la siguiente forma: sección de marineros, 600; fogoneros, 250; patrones y maquinistas, 30; marineros a la parte, 80; rederos, 78; pescadería y descarga, 85; chóferes, 60.
Tal vez estas cifras parezcan a los sindicalistas y solidarios como aquellas del Gran Capitán y merezcan alguna incrédula sonrisa.
Nosotros las damos por buenas. Así verán los comunistas, que cuando estamos equivocados, rectificamos.
Ni nos extraña lo más mínimo que en Trintxerpe hayan podido hacer tantos prosélitos. Porque, y en estos estamos también de acuerdo con los comunistas, se ha explotado al pescador por algunos armadores, más que ahora en los comienzos de la flota pesquera; nadie se ha cuidado de
construir casas baratas y numerosas para los pescadores, con el fin de acomodar dignamente a sus familias, ni ha existido la asociación social cristiana ni en la acción católica la más mínima preocupación por dignificar la suerte de esa muchedumbre de pescadores abandonados.
¿De qué pueden quejarse los timoratos al ver que esos obreros en masa desertan de la religión si con ellos no se han cumplido los dictados de la justicia social?
La necesidad del Apostolado cristiano En Trintxerpe urge realizar un apostolado social. En Trintxerpe es más necesario, todavía, realizar un apostolado cristiano.
Un barrio de cuatro mil almas está totalmente abandonado. Apenas el 7 por ciento de los habitantes de Trintxerpe oye misa los domingos, o sea que el 93 por ciento de los pescadores y sus familias no tienen el menor roce con Jesucristo y con su Iglesia.
¡Evangelización de las tierras paganas! ¿Acaso no lo es ya Trintxerpe?
Esto a las puertas de Donostia ¿no constituye un oprobio y una vergüenza para nosotros, los católicos? ¡Que en un barrio de cuatro mil almas, más de tres mil quinientas no tengan contacto alguno con la fe cristiana y esto a menos de dos kilómetros de Donostia!
En nuestra ciudad son numerosas, numerosísimas, las organizaciones de apostolado y proselitismo cristiano. Algunas de ellas procuran ejercitar cierta bienhechora influencia procurando que el elemento femenino de Trintxerpe suba hasta el Alto de Miracruz en busca de instrucción
religiosa.
Pero, lo doloroso y amargo es que no exista un plan serio, ni una preocupación efectiva, ni que a nuestras reiteradas llamadas presten atención las organizaciones cuya esencia es desarrollar la acción católica.
Ningún campo de más urgente cultivo para esas entidades obligadas a realizarla.
Sólo un puñado de 250 fieles acude cada domingo a oír el santo sacrificio. Son tan pocos y, sin embargo, se esfuerzan inútilmente por caber en un pobre recinto angosto y reducido; en una escuelita, fundada y sostenida por un alma generosa en deseos pero pobre en recursos
económicos.
Un joven apóstol, tres veces por semana, congrega a ciento cincuenta niños del barrio pesquero en esa escuelita para enseñar el catecismo.
Los niños se revuelven inquietos contra las paredes agobiantes que los encajonan. ¡Ni unas láminas para el catecismo, ni un aparato de proyecciones, ni unos regalos para estímulo de los niños!
Tantas y tan numerosas limosnas para el sin fin de obras de celo y de asistencia social. Y ni un sólo céntimo para una capilla de un barrio de cuatro mil almas.
Es necesario que no se retarde ni un día más el reparar este olvido y este abandono.Trintxerpe debe tener su Iglesia, su catequesis, sus comedores económicos, sus cantinas.
Cuando Jesucristo haya tomado posesión de Trintxerpe en una capilla en que puedan cobijarse dignamente los católicos practicantes de hoy y los que mañana han de venir, será el día de iniciar una campaña social.
Cuando Donostia repare para con la Iglesia la gran deuda de Trintxerpe, Jesucristo hará brotar de entre sus pescadores vocaciones de apóstoles.

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