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15 enero 2017

La debacle de los comunistas en la Iran islamica y antiimperialista

El Tudeh y la política del frente popular
La tradición comunista en Irán se remonta a los comienzos del siglo XX. Antecedido por una relación prolongada entre trabajadores inmigrantes iraníes y bolcheviques rusos en los campos petrolíferos de Baku y el desarrollo de una tendencia narodniki, el Partido Comunista Iraní se fundó en junio de 1920 y participó en el Congreso de los Pueblos de Oriente realizado en Baku en septiembre de 1920. Desde el comienzo tuvo importantes diferencias internas pero finalmente siguió el proceso de estalinización del conjunto de la Internacional Comunista.
En 1941 el Partido Comunista y cambia su nombre por Tudeh (Masas), en el que la tendencia mayoritaria era la estalinista prosoviética que convivía con alas nacionalistas, oficialmente no se pronunciaba por el socialismo sino por la conformación de una “alianza antifascista”, siguiendo la línea de la burocracia de Moscú. Por lo tanto la tradición de la izquierda iraní es la del estalinismo, con su teoría de la revolución por etapas y su consecuente colaboración con sectores burgueses nacionalistas.
El Tudeh estuvo en la oposición durante el gobierno del Frente Nacional de Mossadeg, pero había construido una extensa red entre los oficiales del ejército, que fue descubierta y desmantelada luego del golpe de estado de 1953. Bajo la dictadura de Pahlevi el partido Tudeh fue ilegalizado y reprimido.
En 1976 planteaba la necesidad de una alianza amplia y policlasista que incluía a “el clero, la burguesía nacional, y aun algunos de los miembros de los que Kianuri (secretario del comité nacional NdelR) consideraba la ‘gran burguesía’” . En un artículo Kianuri se refería a las fuerzas “progresistas” y “patrióticas”, planteando que “la revolución de Irán se encuentra en su etapa inicial, es decir, antiimperialista y democrática” y que había que aliarse con “las fuerzas sociales de Irán que, aunque muy alejadas de la izquierda, aun de cualquier tendencia democrática, están ansiosas por acabar con el régimen actual” .
En la revolución de 1978-79 el Tudeh mantuvo su línea frentepopulista y apoyó al gobierno de Khomeini. Una vez más esta capitulación a la “burguesía nacional” en pos de una etapa “antiimperialista” de la revolución se demostró criminal. Como los comunistas eran uno de los principales críticos de los grupos guerrilleros radicalizados, “los jomeinistas se valieron del apoyo del Tudeh para acabar con sus oponentes y facilitar las relaciones con Moscú. A principios de 1983, el gobierno le dio la espalda al Tudeh y arrestó a varios de sus miembros (…) El partido fue acusado de espiar para la Unión Soviética y de planear el derrocamiento del gobierno. Sus oficiales del ejército fueron ejecutados en tanto que sus ideólogos como Ehasan Tabari y Nureddien Kianuri fueron encarcelados. Aparecieron entonces en la televisión pidiendo perdón y clemencia, condenando su pasado, dando a entender que su partido formaba parte de una red de espionaje para los soviéticos y afirmando que el chiismo era superior al marxismo” . Estas “confesiones” habían sido arrancadas bajo tortura. También fueron arrestados los militantes de la mayoría de los fedaiyines, aliados al Tudeh. Ambos partidos fueron ilegalizados en 1983 .

1 comentario:

Eduardo dijo...

Dice el autor: "la tradición de la izquierda iraní es la del estalinismo, con su la tradición de la izquierda iraní es la del estalinismo, con su teoría de la revolución por etapas y su consecuente colaboración con sectores burgueses nacionalistas y su consecuente colaboración con sectores burgueses nacionalistas".

Si leo esta Web, es porque se declara Stalinista, por lo cual no comprendo tan grosera calumnia de lo que es el Stalinismo.

Lo que hace el autor, se llama "escolástica", que en algún debate, Stalin lo explica: leer como un escolar.
En efecto, como dice Lenin, hay que ir de lo general a lo particular. Y no se puede tomar como general (la estrategia del Tudeh que explica el autor, si aceptamos como verdadero lo expone), y tomarlo como general.

En efecto, fuera de la lectura escolar de la estrategia del Tudeh, hay mucho más. En Latinoamérica es más dificil caer en el error del autor, ya que el más insigne marxista de esas tierras, Mariátegui, dijo que el socialismo no será calco ni copia, sino creación heroica.
Por lo tanto, lo que se examinaría es si el Tudeh hizo calco y copia de lo que en algún momento fue estrategia de la tercera internacional, o si hizo creación heroica.
En términos leninistas, si la estrategia del Tudeh provino de un estudio materialista y dialéctico, o provino de, como dice el autor, de una copia de la tercera internacional.

Ahora bien, decir que copiar y calcar (teoría de la revolución por etapas) es Stalinismo, es una calumnia muy grave.
Una definición así, que si pilla desprevenido a un honrado Stalinista y la acepta como cierta, causa los más enormes daños.

Como dijo Stalin, el Stalinismo no existe, todos somo hijos de Lenin. Y la estrategia de un partido se formula utilizando la dialéctica, cosa que Lenin explicó en su opúsculo "sobre la dialéctica"
Un partido stalinista debe realizar un estudio sobre sus propias fuerzas y todas la demás fuerzas existentes en el país, para de allí deducir el "desenlace" posible. Si el Tudeh no hizo eso, actuó como un insignificante diletante, no como un Stalinista.
Quien sabe si la estrategia del Tudeh, que según dice el autor resultó igual a alguna de la Tercera internacional, era lo mejor que se podía hacer. Pero descalificarla solo por eso, es absurdo; si alguien publica una estrategia, jamás se podría volver a usar, porque se le acusaría de "copiador".

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En otra arista, una estrategia que para algunos es exitosa, para otros puede parecer locura. Es lo que ocurrió con Lenin versus Zinoviev y Kamenev en 1917.

En resumen, una estrategia será o no Stalinista (Leninista), por la forma en que fue generada, no por su contenido.

Y que sea una buena estrategia, no solo depende del procedimiento, sino de la genialidad o incompentencia de quienes la diseñen.

Para dar otro ejemplo de incompetencia, a fines de la segunda guerra mundial, Togliatti lo tenía todo para asumir el control de Italia, pero no se atrevió. Lamentablemente, en Italia había un Zinoviev y no un Lenin