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16 enero 2017

La “homofobia” marxista

Por empezar, fueron los mismísimos ideólogos del comunismo los queabominaron de la sodomía y el propio Friedrich Engels, en carta dirigida en 1869 a su amigo y camarada Karl Marx, sobre el problema homosexual se refirió en los siguientes términos:

 “Esto que me cuentas son revelaciones contra la naturaleza. Los pederastas comienzan a multiplicarse y a darse cuenta de que ellos forman un poder dentro del Estado. Sólo les faltaba una organización, pero según esto parece ya existir en secreto. Y como se están infiltrando en todos los viejos partidos e incluso en los nuevos, desde Rösing a Schweitzer, su victoria es inevitable. Por suerte, nosotros somos demasiado viejos para tener miedo de ver su victoria, y tener que rendir tributo en cuerpo a los victoriosos (¡!). Pero las nuevas generaciones… De cualquier modo, solo en Alemania es posible que un hombre como éste aparezca y convierta el vicio en una teoría. Desafortunadamente, no es todavía [Karl Heinrich Ullrichs][1] suficientemente valiente para confesar abiertamente ser ‘eso’ y todavía tiene que operar de tapadillo.
Pero espera a que el nuevo código penal del Norte de Alemania reconozca los ‘derechos de culo’, esto cambiará bastante. Hasta para pobre gente como nosotros, con nuestra infantil atracción por las mujeres, las cosas están yendo mal. Si uno pudiera tomar contacto con el tal Schweitzer, probablemente nos enteraríamos de la personas de las altas esferas que practican la pederastia; no sería difícil para él porque se mueve en esos ambientes”[2].

No era la primera vez que Marx y Engels se refería con desdén al asunto. Engels condenó la homosexualidad en distintos pasajes de su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), describiéndola como “moralmente deteriorada”, “abominable”, “despreciable” y “degradante”[3], en tanto que Marx respaldó el enfoque apoyándose en el sentido común: “la relación de un hombre con una mujer es la relación más natural de un ser humano con un ser humano”[4] .
Y si bien tras la revolución  rusa de 1917 la homosexualidad fue a regañadientes tolerada en los primeros tiempos, el propio Lenin desconfiaba mucho de la misma:

Me parece que la superabundancia de teorías sexuales (...) surge del deseo de justificar la propia vida sexual anormal o excesiva ante la moralidad burguesa y de suplicar por tolerancia hacia uno mismo. Este velado respeto por la moralidad burguesa me es tan repugnante como arraiga en todo aquello que tiene que ver con el sexo. No importa lo rebelde y revolucionario que pueda parecer, al final del análisis es completamente burgués. Es, principalmente, un hobby de los intelectuales y de las secciones más próximas a ellos. No hay sitio para ello en el partido, en el proletariado consciente de las clases y luchador[5].
(Lenin, 1933)

Pero a medida que Stalin relevaba en el poder de Lenin  la sodomía pasó a ser no sólo despreciada por la doctrina sino combatida por la praxis:

 “En la sociedad soviética, con sus costumbres sanas, la homosexualidad es vista como una perversión sexual y es considerada vergonzosa y criminal. La legislación penal soviética considera la homosexualidad castigable, con excepción de aquellos casos en los que sea manifestación de un
profundo desorden psíquico” sentenciaba la Gran Enciclopedia Soviética[6], en consonancia con el Código Penal Soviético, el cual penó la homosexualidad en su artículo 121 con al menos cinco años de confinamiento en los Gulags: entre 1934 y 1980 fueron condenados cerca de cincuenta mil homosexuales.

Stalin impuso un nuevo rigorismo moral, como expresión de la ética proletaria del trabajo, y se prohibió la homosexualidad”[7]. Dentro de esta última perversion, hubo un caso particularmente publicitado, en el cual se encarceló al director de cine Sergio Paradjanov —condenado en 1974.

Debido a su calvario, el diputado italiano Angelo Pezzana, organizó en su defensa una conferencia de prensa el 29 de noviembre de 1977 en Moscú, con el fin de protestar contra el despiadado trato que el
totalitarismo soviético infligía a los homosexuales[343]. Finalmente, esta normativa represiva para con la sodomía se mantuvo vigente por décadas y  fue levantada en Rusia en 1993, durante los tiempos de Boris Yelstin.

A pesar de todo esto, es notable como muchos homosexuales durante todo el Siglo XX adhirieron o se afiliaron al Partido Comunista de sus respectivos países  tal el caso del argentino Héctor Anabitarte, fundador de “Nuestro Mundo”, una de las primeras pandillas sodomíticas locales
creada en los años 60´. Fue en esta contradictoria militancia cuando la Federación Juvenil Comunista vernácula envió al susodicho a Rusia en representación y participación de los festejos que se darían con motivo del 50° aniversario de la revolución de octubre. En ese contexto, el ansioso emisario tomó contacto con Fedotov, sexólogo oficial de la burocracia moscovita y, al preguntarle sobre la homosexualidad, el facultativo ruso respondió secamente: “En la URSS no existe la
homosexualidad”[344]. Anabitarte volvió cabizbajo y compungido a la Argentina. Poco después tuvo que abandonar su militancia partidaria al advertir que sus apetencias personales no tendrían lugar en ella.

[1] En la epístola, Engels se refiere a la falta de valentía del teórico homosexual Karl Heinrich Ullrichs.
[2] Werke, German. Engels to Marx. Edition vol.32, p. 324/325 (1869, 22 de Junio).
[3] Engels, F. The Origin of the Family, Private Property and the State. New York, International, 1972, pp.61–62.
[4] Marx, K. Early Writings. New York, McGraw-Hill, 1964, p. 154. En: Economic and Philosophical
Manuscripts. Third manuscript, section on private property and communism. P. 154.
[5] Reminiscences of Lenin (1934): Zetkin, C. Lenin on the Woman Question. New York, International, p. 7.
[6] La Gran Enciclopedia Soviética, es una de las más extensas publicadas alguna vez en ese idioma eslavo. 
[7] Lozano, Álvaro. Stalin, el tirano rojo. España, Nowtilus, 2012, pp. 460-461.
[8] La anécdota es relatada en Bazán O. Historia de la Homosexualidad en la Argentina. De la conquista de América al Siglo XXI. Buenos Aires, Marea Editorial, 2010, p. 336.

2 comentarios:

Lauburu Mari dijo...

Polémica en Internet: Un joven de barrio obrero explica su particular transición de la extrema izquierda a la ultraderecha
No tiene desperdicio

Iona Yakir dijo...

Le parecen de "extrema derecha" las citas de Marx, Engels, Lenin?