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13 marzo 2017

M. Rodinson historiador marxista sobre el islam

PB: Su trayectoria académica y de investigación sobre temas referentes al islám tienen una particularidad, usted es de origen judío, fue durante muchos años miembro del Partido Comunista Francés, reivindica el marxismo y - por el otro lado- es uno de los estudiosos occidentales más importantes del islám. ¿Usted cree que sus orígenes e ideología tuvieron algo que ver en la búsqueda por desentrañar los misterios del islám?

MR: Mis padres eran comunistas y yo formé parte de !as filas del Partido Comunista desde mi juventud. Tal vez justamente por eso me sentí atraído por la historia de la religión y leí mucho sobre el tema. Siempre me pareció que había un parentesco entre el comunismo y el islám; pensaba que se podían encontrar los mismos fenómenos. Esto fue así muy especialmente cuando escribí mi libro sobre Mahoma; pensé mucho en Stalin aunque -por supuesto- no fueron lo mismo. Yo tenía que enfrentar siempre el mismo problema de configuración transhistórica, eterna: esto es, cuando una escuela de pensamiento busca una escuela, el líder de esa escuela se convierte en un poder temporal sobre la tierra. Esto siempre me fascinó. Si bien es cierto que soy marxista. lo soy en cierto sentido, pero no en otro. No creo más en la unidad de "el marxismo" tal cual lo plantean algunos marxistas como Samir Amin. Creo que las ideas de Marx -principalmente en lo que concierne a la esfera sociológica- son muy importantes y hay que conservarlas.

PB: Uno de los temas más conflictivos al analizar a los movimientos islámicos es su interpretación histórica - aplicada también a la realidad histórica actual- de la Jihad, comúnmente entendida como Guerra Santa. Algunos, como Abdala Nimer Darwish, el líder más importante del movimiento islámico en el Estado de Israel, niegan que el islám propague la guerra y que la doctrina de Mahoma se haya expandido por la guerra.

 MR: Hay un hecho que es histórico, y es que el islám se expandió a través de la guerra, esto es una realidad histórica imposible de negar. Basta con tomar el Corán y fijarse por el índice cuándo se menciona la guerra y se verá que Mahoma hizo la guerra, que era un jefe de guerra. Cada tanto salen libros en el mundo musulmán donde se dice que esto es falso. Conozco un libro de un general egipcio titulado "Mohamed Kakaid" (Mahoma como general) donde muestra que era un genio en lo estratégico, lo que seguramente es cierto. Roger Garaudy me explicó que el Jihad no necesariamente es sinónimo de guerra santa, sino, que son las fuerzas en sí mismas. Obviamente se pueden encontrar textos en ese sentido, pero esta postura apologética es bastante común hoy en día. Se pueden agarrar los fiq, las teorías de jurisprudencia de la Edad Media, la jihad era la guerra, por supuesto que no solamente la guerra. Pero en todos los tratados del Medioevo hay un capítulo sobre la "Jihad" y en esos capítulos se tratan cuestiones de las guerras. Para la mayoría dentro del islám la Jihad quiere decir la guerra santa, la guerra para expandir la religión. Es absolutamente evidente, no importa que libro analicemos y desde que punto de vista, desde el siglo XIV de la historia musulmana esto se reitera una y otra vez.

PB: Otro tema polémico al momento de analizar a los movimientos islámicos es la actitud del islám hacia los judíos. Algunos sostienen que el islám predica el enfrentamiento con los judíos mientras que otros sostienen que esto es falso. ¿Cuál es su opinión?

MR: Como con el cristianismo la postura es ambigua. Mahoma, cuando estuvo en La Meca creyó entender que la doctrina esencial tomaba como base al monoteísmo, esto es al judaísmo y al cristianismo. Los judíos que estaban en La Meca representaban la civilización avanzada. Mahoma creyó sinceramente que le daba a los árabes el mismo mensaje esencial que Dios le había aportado a Ibrahim (Abrahán), luego a Musa (Moisés) y a Isa (Jesús). En el año 622 de la Hégira llega a Medina y se encuentra con los judíos organizados pensando que lo van a recibir con los brazos abiertos, lo que efectivamente sucede durante el primer año. Los judíos eran numerosos y estaban bien organizados en toda Arabia, pero sus comunidades eran compactas y cerradas. Judíos y cristianos despreciaban a los árabes, los consideraban salvajes que ni siquiera tenían una iglesia organizada como los pueblos civilizados. Al principio, Mujamad había sido conciliador con los judíos porque sentía respeto por la antiguedad de la revelación por ellos recibida y pretendía que lo reconocieron como un Profeta más, como Moisés o Jesús. Mahoma adopta como fiesta el día del perdón y se corta el pelo como los judíos, pero después se da cuenta de que los judíos son demasiado intelectuales; como tantas otras veces en la historia... En Medina los judíos le cuestionan la historia del Corán porque plantean que hay muchos errores respecto a su propia historia, hecho que lo deprime mucho. Mahoma no pensaba que le iba a pasar eso. Allí considera que los judíos no reconocen al verdadero Profeta y al tanzil , la verdadera revelación. Lentamente comienza a tener una mala relación con ellos aunque en Medina -un Estado donde convivían judíos, paganos y musulmanes- todos estaban de acuerdo en que la comunidad fuera única y en su defensa basada en la solidaridad. En esta comunidad se regían por la solidaridad y la venganza realizada por un precio determinado. En la época de la Hégira la venganza era un símbolo de solidaridad, cuando alguien de una familia es asesinado hay que matar a alguien de la familia del asesino. Esto funcionaba como un principio para toda la comunidad; si un judío era asesinado, entonces los musulmanes debían vengar al judío.

PB: Según lo que usted plantea la amenaza no es una construcción imaginaria, es real.

 MR: Una amenaza siempre le viene bien a los hombres políticos para producir miedo y lograr que la gente se encolumne detrás de ellos; eso es normal. Pero objetivamente existe una amenaza islamista, de eso, no hay dudas. Hay mil millones de musulmanes, todo el mundo puede acceder a la propaganda islamista porque -a veces- está bien hecha y todos los musulmanes pueden ser muy sensibles a esa doctrina. No hay que olvidar que existe una especie de paranoia musulmana -justificada en gran parte como todas las paranoias- de una población que estuvo injustamente maltratada, despreciada, olvidada. Por esta razón muchos musulmanes están a la expectativa de que surjan ideas que representen un futuro ligado al Islám. Hace muchos años dicté una conferencia en Túnez, en la que fui bastante moderado en mis expresiones; a la salida algunos comenzaron a gritarme "el islám vencerá". Por supuesto tienen ganas de que efectivamente gane, es totalmente normal. Entonces, si mil millones de personas adhieren a una tendencia que implica que todo el mundo se convierta al islám o sea musulmán del tipo de ellos, esto es peligroso.

PB: Usted no piensa que los movimiento islámicos puedan ser una barrera frente a la hegemonía de los Estados Unidos en esta nueva configuración mundial posterior a la desaparición de la Unión Soviética?

 MR: Efectivamente, porque en el mundo musulmán está la idea de igualdad, el rechazo a ser serviles. Los movimientos islamistas son movimientos en los cuáles se ubican las tendencias revolucionarias que protestan contra la situación de miseria y dependencia. Al no saber de qué manera protestar, toman el ropaje de los movimientos islámicos. De la misma manera que en otros momentos para luchar contra la miseria y la dependencia miles de personas se incorporaban a los movimientos nacionalistas árabes al nasserismo, a los grupos militares opositores o a los movimientos socialistas. Pero todo esto ha desaparecido. Nasser no pudo vencer al pequeño Estado de Israel y la gente no cree en los socialistas; entonces, la gente busca otra panacea. Ahora es el islám, una nueva mercancía. Por otra parte, vale la pena recordar que en el pasado hubo acuerdos entre algunas agencias de los Estados Unidos y movimientos islamistas; el caso más claro es Afganistán donde no cabe la menor duda de que la CIA intervino. En 1950, estando en el Partido Comunista escribí en "Verdadera Democracia" -la revista de política internacional del partido- un artículo titulado "¿Alá es norteamericano?". Eran los tiempos en que los norteamericanos intentaban tejer una alianza con el islam en contra de Nasser. En esa época en las calles del Cairo se escribían consignas del estilo "el bloque del islám es el bloque de capitulación" porque el nasserismo tenía posturas revolucionarias -o por lo menos contestarias- respecto a los Estados Unidos. Desde Washington se había trazado un eje que, en nombre del Islám, unía al Sha de Irán, al rey Hassan de Marruecos y a Habib Bourguiba en Túnez. Desde el punto de vista del Islám era completamente ridículo porque el Sha no tenía nada que ver con el islám y Bourguiba era ateo. Los movimientos islamistas tienen una respuesta militante y mobilizadora, pueden convocar a participar de ciertos organismos que tienen algo de éxito. Además, en el oriente musulmán las reacciones de protesta contra la hegemonía occidental apelan al recurso ideológico de lo que se podría denominar "historia santa" del islám, que consiste en una narración simplificada, a veces deformada del islám. Esta visión ideológica exalta al máximo las proezas militares políticas y culturales de los ancestros y llevan a una visión de un mundo encantado, de un pasado radiante, glorioso, exitoso, cuyo mérito es atribuido a la ideología que dominaba entonces, la religión, la doctrina y su fundador. El islám puede ser una respuesta para movilizar a la gente por un tiempo, tomando objetivos concretos y logros en algunos aspectos limitados, pero los movimientos islamistas no tienen un programa social o político que represente una verdadera respuesta a los problemas de hoy en día. No es para nada verdad que tengan una respuesta social, es lo que ellos hacen creer. pero no es cierto. Roger Garaudy también dice que el islám tiene una respuesta desde lo social, "que hay que ser justo y equitativo". Es cierto, pero con eso no está resuelto el problema; si todo el mundo fuera justo y equitativo -sea con el islám, con el cristianismo o con lo que fuera- no habría problemas. Pero hasta ahora nadie encontró la solución para construir una sociedad justa e igualitaria de manera permanente; quiere decir que, por ahora, es idealismo, todo queda reducido a las palabras.

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