24 abril 2017

El PCPE se rompe, carta de la fraccion asturiana

Hoy es el día en que, para tristeza de quienes amamos este proyecto y para alegría de quienes lo odian, el PCPE damos espectáculo gratuito en Facebook. Tenemos todos los ingredientes: dos direcciones, dos páginas web, acusaciones cruzadas de fraccionalismo, traición, trostkismo, socialdemocracia y carrillismo. Enhorabuena: hemos conseguido ser una caricatura de nosotros mismos
A todos los que tienen la idea de que pertenezco a una fracción que trata de destruir el Partido –y más ahora que lo escribo con mayúsculas- les aconsejo que dejen de leer aquí. Con esto les basta y les sobra.
Políticamente, mi día comenzó con una noticia inesperada: Ástor García, nuevo Secretario General del Partido. Una hora después, nota informativa en la otra página, desmintiendo y anunciando expulsiones.
Yo, según vi la primera noticia, la subí a mi muro. Un camarada me recriminó esta publicación: se hace desde una página distinta. Sí, pero sea como fuere, respondí, es un camarada en el que tengo plena confianza. No porque sea asturiano, sino porque le conozco desde hace más de 10 años y he visto su desempeño militante, dirigiendo el Área de Internacional y miembro de Comité Ejecutivo y Secretariado en épocas anteriores.
La confianza es algo relativo. La confianza de un comunista es en el Partido, dicen los manuales. Pero una vez que el Partido ha tomado una decisión, los cuadros lo deciden todo, añaden. Y cuando el Partido está inmerso en una guerra interna, también. Y es que, yo que he estado muchos años en máximas responsabilidades, cuento con algo más que confianza: tengo memoria, cierto criterio y conservo información. Por eso me hace gracia, por decirlo de algún modo, comentarios en facebook cargados de ira por parte de camaradas de tierna edad, en que se acusa de trostkismo, fraccionalismo, carrillismo o traición porque… lo ha dicho una nota informativa.
Al camarada le dije que yo no pretendía posicionar a nadie, pero que en base a confianza e información, tenía mi propio análisis sobre cómo se habían desarrollado los acontecimientos. En principio, me iba a mantener callado, con el temple frío bolchevique que corresponde. Pero como aquí todos se han convertido en los secretarios generales de su muro de facebook, esta vez no me voy a callar.
Aparentemente, según dicha nota, tenemos a 13 camaradas que deciden abandonar una reunión del Comité Central para fundar su propio órgano. Si así fuera, la resolución sería simple: 13 camaradas se oponen a un comité nombrado por el Congreso, que es la voluntad mayoritaria de la organización.
Pero me gustaría recordar algunos datos. En primer lugar, que antes del Congreso, se bloquearon decisiones del Comité Ejecutivo, con cinco camaradas votando contra dos (curiosamente, el Secretario General y el de Organización) e impidiéndose la aplicación de las decisiones por parte de esta minoría. En segundo lugar, que del Comité Central elegido en el X Congreso, varios camaradas fueron excluidos de asumir responsabilidades y que el informe político situó la acusación, ya entonces, de que había camaradas que bloqueaban la toma de decisiones y que estaban bajo dirección de otro partido (lease, el KKE). En tercer lugar, que la voluntad mayoritaria de la militancia en Madrid no se respetó, cuando en su conferencia, se trató de imponer una lista de candidatos. De hecho, la militancia de Madrid propuso otra lista con respaldo mayoritario y, en ese momento, la dirección central canceló la conferencia y decidió expulsar a varios militantes madrileños, excluyendo de hecho a 2/3 de la militancia y, además, a los CJC de Madrid. Una situación con ciertas similitudes a la de Catalunya.
Y finalmente, lo más importante: la Juventud. Los CJC han estado sometidos a una presión constante, con una campaña interna de desprestigio por parte de algunos dirigentes del Partido. No es nada nuevo. Yo, como antiguo Secretario General, conozco bien este tipo de maniobras a las que acostumbran algunos dirigentes. No es raro, por tanto, que los cuatro exsecretarios generales de los CJC hayamos decidido firmar una carta dirigida a la dirección del Partido, en la que trasmitimos al máximo órgano nuestra preocupación por la situación de la Juventud y apoyamos a su actual dirección. Sin respuesta, por cierto.
Y por todo ello, no es raro, que hace semanas los CJC decidieran por unanimidad en su Consejo Central suspender las relaciones con el la dirección del PCPE.
La situación es un poco distinta, por tanto. Tenemos dirigentes que incumplen los acuerdos, que no respetan las decisiones mayoritarias de los militantes de base y que están enfrentados al conjunto de la Juventud, numéricamente mayor que el Partido y a buena parte del Partido.
¿Quién se está enfrentando al proyecto? Y sobre todo, ¿qué es el proyecto del PCPE?
El PCPE nace como partido de unidad de comunistas que rompen con el eurocomunismo y tratan de recuperar el proyecto marxista-leninista en España. La contrarrevolución en la URSS y el “Congreso de los Almendros” debilitan al aún naciente partido. Una dirección anquilosada dirigida por Juan Ramos apenas es capaz de hacer que el Partido tenga en alto las banderas, pero sin salir de la trinchera. Comunistas sin masas, que es como decir un coche con motor pero sin ruedas.
Yo entro a militar en 2002, hace 15 años, teniendo yo 16. Hay quienes tratan de presentar lo que está sucediendo actualmente en el Partido como una situación de fraccionalismo o, incluso, entrismo. Sí, desde luego, llevo 15 años esperando este momento. Soy un infiltrado de la Cuarta Internacional, como todos imaginaréis…
En realidad, el PCPE de entonces y el de hoy se parecen poco. El PCPE y los militantes que formamos parte de él, fuimos madurando progresivamente, en función de la realidad, de intervenciones acertadas y erróneas, del estudio autocrítico y, sobre todo, de unos principios que la mayoría militante siempre hemos compartido. Así se llegaron a conclusiones como el abandono del “frenteizquierdismo”, volcar al Partido en la intervención en conflictos obreros, el intento de conformar la unidad obrera por encima de siglas sindicales, el abandono de tesis etapistas o una mayor claridad ideológica.
Últimamente se está sugiriendo desde Unidad y Lucha que el PCPE es hijo de los prosoviéticos y las prosoviéticas y poco más que ahí se acaba la historia. Pido disculpas por no haber nacido antes, aunque no estoy seguro de si es más valiente levantar la bandera de la hoz y el martillo, no cuando la URSS marcaba el camino para el proletariado de todos los países, sino cuando la bandera roja lleva diez años sin ondear en el Kremlin.
Algunos dirigentes han inventado una absurda guerra de generaciones, pero yo, que no pude conocer la URSS, me siento tan orgulloso de ella como de todo lo que hemos sabido caminar desde entonces. No me siento orgulloso, eso sí, de quienes quieren desandar lo avanzado: quienes reniegan de la unidad obrera y quieren volver a las guerras de sindicatos “alternativos” (como cierto responsable de movimiento obrero), a quienes reniegan de los partidos más avanzados del Movimiento Comunista Internacional, a quienes quieren volver a abrazar la “libertad” ideológica y la “heterodoxia” (como cierto responsable ideológico que publica en Unidad y Lucha sobre las ondas largas de Mandel). Esto es volver a 2002. Es volver a la antigua sede del PCPE de Valladolid, con su famoso cuadro de Trostky. Es renunciar al proyecto.
Unas breves palabras sobre el carrillismo. Algunos camaradas ahora acusan a otros de carrillismo. El carrillismo es, en breve, la desarticulación organizativa del Partido, convirtiendo las células en agrupaciones territoriales, renunciando a la política de intervención obrera para centrarse en la electoral, abrazando el pacto y la conciliación por encima de la lucha. En realidad, creo que la acusación podría darse a la inversa.
Es curioso que se lance esta acusación a Saúl, que mantuvo la lucha obrera más larga ha conocido este Partido, consiguiendo que un pozo minero con un solo camarada se convirtiera en uno de nuestros bastiones: con célula, CUO y dos concejalías.
Es curioso que se lance esta acusación después de haber leído los informes de la Juventud y del Partido sobre los conflictos orgánicos, con las actuaciones de unos y otros.
Es curioso, en general, que quienes más hacen por llevar este proyecto a la dispersión organizativa e ideológica y por hacerle perder a más de la mitad de sus militantes, hoy se quieren proteger con la grandilocuencia de ser protectores de las esencias.
No. Yo no viví lo que vino antes, pero sí sé lo que hemos estado construyendo en los últimos 15 años. No me mueve ni el seguidismo ni el fraccionalismo. Me mueve el marxismo-leninismo.
Hay quien de Lenin escoge lo que quiere leer y hay quien estudia el leninismo. Centralismo democrático no es procedimentalismo. Procedimentalismo es una teoría burguesa: todo lo que sale de un parlamento escogido democráticamente es legítimo y democrático. Según el procedimentalismo, Rajoy es un gobernante democrático, por ejemplo, aunque el resultado de sus decisiones sea contrario a la mayoría del pueblo, que es la clase obrera.
Por analogía, todo lo que sale de un Comité Central escogido en Congreso es política comunista. Incluso el carrillismo, supongo, del que tanto gusta hablar a algunos.
Los leninistas en Rusia fueron la parte mayoritaria de un congreso y por eso eran conocidos como bolcheviques (mayoritarios). Lo relata Lenin en “Un paso adelante, dos pasos atrás”, del que quizás muchos hayan prescindido.
Igualmente, una mayoría de nuestro Partido ha aprobado la política del 9º y 10º Congreso y, entre ella, difícilmente se puede encontrar nada de lo que la dirección ha llevado a cabo en los últimos meses. En ningún lugar de lo que votó la militancia aparece la prioridad política de hacer apología de nuestro pasado pro-soviético y, en cambio, sí sobre potenciar el movimiento obrero. Sin embargo, tenemos abundante literatura reivindicadora de nuestros años mozos y ningún CUO nuevo. Otro tanto podría decirse sobre los plagios a Mandel y el apoyo a la Juventud o sobre el enfoque del trabajo feminista y el trabajo formativo.
Una mayoría bolchevique –con los principales cuadros obreros y juveniles- necesita una dirección bolchevique. Por eso estoy con el PCPE y con la dirección que hoy encabeza el camarada Ástor.
Y, sin embargo, soy plenamente consciente de que éste es un proceso difícil, traumático y contradictorio, donde influyen muchos factores. Entre los camaradas que no compartan mi opinión, buena parte son lo que puedo calificar auténticamente como camarada. Algunos incluso amigos personales también.
A ellos simplemente les digo que si la dirección a la que siguen es lo que ellos creen que es, nos veremos en la lucha. Y si no, pronto se darán cuenta. También, que no pienso convertir esto es una guerra personal, entre otras cosas porque creo que la realidad de este conflicto está en unos niveles de dirección en los que ni yo ni ellos jugamos ningún rol o, en otras palabras, que esto no va con ellos, al menos así lo entiendo.
No acepto a los amantes del insulto y la provocación y, a todos en general, os pido que este conflicto interno dejemos de “hooliganearlo” en redes sociales. Si hay solución, el partido pondrá los medios orgánicos para debatirlo y, si no, que cada cual tome su camino y no rompa todos los puentes, por si acaso ;)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Para quienes no conozcan la historia reciente del comunismo español, es indispensable recordar que el PCPE ya necesitó para nacer en 1984 la ayuda económica y organizativa del PCUS y nunca alcanzó la masa crítica política ni numérica para sobrevivir a la caída de la URSS. Una parte importante del partido, con su Secretario General Ignacio Gallego al frente, se reunificó con el PCE y los que quedaron dentro se empeñaron en mantener una vida precaria pero, eso sí, autoconvencidos, sin la menor base objetiva, de ser la vanguardia de la clase obrera. Hace unos años encontraron un nuevo protector, el Partido Comunista Griego (KKE), que también les apadrinó económica y organizativamente. De nada ha servido ese padrinazgo porque el hermano mayor griego, insatisfecho tras el rotundo fracaso institucional, político y social de sus protegidos, se ha cansado de la actual dirigencia y ha teledirigido una escisión cuyo futuro es tan poco prometedor como su pasado. En mi modestísima opinión de comunista con una militancia de casi medio siglo a las espaldas, una y otra fracción deberían reflexionar sobre si tiene sentido prolongar, unidos o por separado, la agonía un proyecto sin viabilidad objetiva ni subjetiva o si sería más conveniente considerar la posibilidad de integrarse en la única organización comunista española que, con todos sus defectos e insuficiencias, tiene una entidad política, institucional y social signficativa: el PCE. Salud y República

Anónimo dijo...

El KKE ha publicado un comunicado que se confirma mi intuición de que el KKE (Partido Comunista de Grecia) estaba detrás de la escisión porque el secretario general de ésta era desde hace varios años responsable de internacional del PCPE.

De cualquier manera no creo que salgan ganando con el cambio porque el futuro de la copia me parece tan oscuro como el del original.

Parece mentira que un partido aparentemente tan serio como el KKE organice estos tablaos.

Por otra parte, el grado de locura al que ha llegado este asunto se demuestra en que el PCPE original de Carmelo Súarez ha buscado ahora el amparo del Partido del Trabajo de Corea del Norte, posiblemente porque la cúpula del PCPE, para sobrevivir económicamente, tiene que sustituir el oro de Atenas por el de Pyong Yang :-)

De cualquier manera allá ellos con sus estériles guerras en defensa de la supuesta ortodoxia marxista-leninista.

Aquí tenéis los enlaces:

http://es.kke.gr/es/articles/Posicion-del-KKE-sobre-los-acontecimientos-en-el-Partido-Comunista-de-los-Pueblos-de-Espana-PCPE/

http://pcpe.es/index.php/comite-central/item/2147485184-encuentro-embajador-rpd-corea-pcpe

Anónimo dijo...

El pce existe? Np se lo almorzó IU y a IU se la ha mereddado podemos?

Anónimo dijo...

Pues sí, el PCE sigue existiendo, con centenares de agrupaciones y locales en todo el país y un actividad política, sindical y social que va mucho más allá de su pertenencia a IU.

No es es que sea el partido comunista ideal que todos tenemos en la cabeza pero desde luego está a años luz de la miríada de partidos, partidillos y grupúsculos autodenominados comunistas y convencidos cada uno de ellos de ser la vanguardia de la clase obrera, algo que el PCE, consciente de sus limitaciones, no se atreve a afirmar.

Recomiendo visitar sus sitios web http://www.pce.es y http://www.mundoobrero.es/ para comprobar mis palabras