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14 junio 2017

Lenin sobre el sexo en la juventud comunista

Lenin dio un irónico énfasis a la palabra modernismo e hizo una mueca al decirlo. “También he dicho que las cuestiones sexuales son el estudio favorito de vuestras organizaciones juveniles. Se supone que hay una escasez de oradores duchos en la materia. Tales concepciones erróneas son particularmente nocivas y peligrosas para el movimiento juvenil. Pueden contribuir muy fácilmente a una sobreexcitación y exageración en la vida sexual de algunos de ellos, a un derroche de salud y fuerza juvenil. Contra esto también tienes que luchar. Hay muchos puntos de contacto entre los movimientos de las mujeres y de la juventud. Nuestras camaradas tienen que trabajar sistemáticamente junto a los jóvenes, lo que supone una continuación, una extensión y exaltación de la maternidad desde la esfera individual a la social. Todo el despertar de la vida social y de la actividad de las mujeres debe alentarse, de forma que puedan desechar las limitaciones de su filisteo hogar individualista y de su psicología familiar. Pero volveremos a esto más tarde.”
“Al igual que nosotros, una gran parte de la juventud está interesada en la revisión de las concepciones y moralidad burguesas en lo que se refiere a las cuestiones sexuales. Y debo añadir, una gran parte de nuestra mejor, nuestra más prometedora juventud. Lo que dijiste antes es cierto. En las condiciones creadas por la guerra y la revolución los viejos valores ideológicos desaparecieron o perdieron su poder de cohesión. Los nuevos valores están cristalizándose lentamente, en la lucha. En las relaciones entre hombre y hombre, entre hombre y mujer, los sentimientos y las ideas se están revolucionando. Se están instituyendo nuevos límites entre los derechos y deberes del individuo y los derechos de la comunidad. La cuestión es todavía un fermento totalmente caótico. La dirección, las fuerzas del desarrollo de las distintas tendencias contradictorias no están claramente definidas todavía. Es un proceso lento y a menudo muy doloroso de decadencia y crecimiento y en particular en la esfera de las relaciones sexuales, la corrupción, la inmundicia del matrimonio burgués, con su dificultad de divorcio, su libertad para el hombre y esclavitud para la mujer, la hipocresía repulsiva de la moralidad y las relaciones sexuales llenan de disgusto a nuestra más activa y mejor gente…* 

La nueva actitud de la gente joven hacia cuestiones de la vida sexual está por supuesto basada en un principio, y una teoría. Muchos de ellos Ilaman a su actitud “revolucionaria”, y “comunista” y creen honestamente que así es. Eso no nos impresiona a nosotros los viejos. Aunque no soy sino un sombrío asceta, la llamada nueva vida sexual, de los jóvenes y algunas veces de los viejos, me parece a menudo puramente burguesa, una prolongación de los burdeles burgueses. No tiene nada en común con la libertad amorosa tal como la entendemos los comunistas. Tienes que ser consciente de la famosa teoría de que en la sociedad comunista, la satisfacción de los deseos sexuales, del amor, será tan simple y poco importante como beber un vaso de agua. Esta teoría del vaso de agua ha vuelto locos, bastante locos, a nuestros jóvenes. Ha resultado fatal para muchos chicos y chicas. Sus partidarios mantienen que es marxista. iPero gracias por ese marxismo que directa e inmediatamente atribuye todo el fenómeno y los cambios en la superestructura ideológica de la sociedad a su base económica! Las cosas no son tan simples. Un tal Federico Engels lo dijo hace mucho tiempo con respecto al materialismo histórico. 
Creo que esta teoría del vaso de agua es completamente antimarxista y además, antisocial… Desde luego, la sed debe satisfacerse. ¿Pero, es que un hombre normal en circunstancias normales bebe de los charcos en vez del arroyo, o bebe de un vaso con el borde grasiento de muchos labios? No obstante, el aspecto social es el más importante de todos. Beber agua es por supuesto una cosa individual, pero en el amor están implicadas dos vidas y surge una tercera, una nueva vida; es lo que le da su interés social, lo que genera un deber hacia la comunidad.
Como comunista no tengo la menor simpatía por la teoría del vaso de agua, aunque lleva el refinado título de la satisfacción del amor. En cualquier caso, esta liberación del amor no es ni nueva, ni comunista. Recordaras que hacia la mitad del siglo pasado en la literatura romántica ya se preconizaba como la emancipación del corazón. En la práctica burguesa se convirtió en la emancipación de la carne. Por esa época el predicador estaba más capacitado que lo está hoy, y por la práctica, no puedo juzgar. No intento predicar el ascetismo con mi crítica. De ningún modo. El comunismo no traerá el ascetismo, sino la alegría de vivir, la fuerza de la vida y una vida amorosa satisfecha ayudará a conseguirlo. Pero en mi opinión la actual hipertrofia generalizada en materias sexuales no da fuerza y alegría a la vida, sino que la quita. En plena revolución eso es malo, muy malo. 


La gente joven, especialmente, necesita la fuerza y la alegría de la vida. Deporte sano, natación, carreras, largos paseos, ejercicios corporales de todo tipo y múltiples intereses intelectuales. Aprender, estudiar, preguntar en común tanto como sea posible. Esto dará más a la gente joven que las eternas teorías y discusiones sobre, los problemas sexuales y el llamado vivir con plenitud,. iCuerpos sanos, mentes sanas! Ni monje ni Don Juan, la actitud intermedia de los filisteos alemanes. ¿Comprendes, joven camarada…? Un espléndido muchacho de gran talento y aun así tengo miedo de que no salga de él nada bueno. Titubea y vacila de una aventura amorosa a otra. Eso no lo hará durante la lucha política, durante la revolución. Y no apostaría yo por la responsabilidad, la fortaleza en la lucha de esas mujeres que confunden sus romances personales con la política. Ni por los hombres que corren detrás de cada falda y se enredan con cualquier jovencita. iNo, no! eso no cuadra con la revolución*.”

Lenin se levantó, golpeó la mesa con la mano y se paseó por la habitación durante un rato. “La revolución exige concentración, incremento de fuerzas; de las masas, de los individuos. No puede tolerar situaciones orgiásticas como las de los decadentes héroes y heroinas de D’Annunzio. La relajación en la vida sexual es burguesa, es un fenómeno de decadencia. El proletariado es una clase ascendente. No necesita intoxicarse con narcóticos 0 estímulos. La intoxicación puede provenir tanto por la exageración sexual, como por el alcohol. No debe olvidarse la vergüenza, la inmundicia, la brutalidad del capitalismo. La fuerza para luchar contra él proviene de una situación de clase del ideal comunista. Necesita claridad, claridad y otra vez claridad. Y repito, ningún debilitamiento, ni desperdicio, ni destrucción de las fuerzas. El autocontrol y la autodisciplina no significan esclavitud, ni siquiera en el amor. Pero perdóname, Clara, me he salido del punto de partida de nuestra conversación. ¿Por qué no me has llamado al orden? Se me ha ido la lengua. Estoy profundamente interesado por el futuro de nuestra juventud; es una parte de la revolución. Y si aparecen tendencias nocivas, deslizándose desde la sociedad burguesa hacia el mundo de la revolución —como las raíces de la cizaña que se extiende— es mejor combatirlas a tiempo. Tales cuestiones son parte de la problemática de la mujer.”

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