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22 junio 2017

¿Por qué el supercapitalismo y sus políticos promueven el feminismo de “género”?

El feminismo de género, también denominado “feminazismo” echó a andar de la mano de las fundaciones Ford y Rockefeller, es decir, el ultracapitalismo (aprovecharon un movimiento previo para crear una versión amarillista para sus fines, que luego veremos).
En 1995 la ONU celebra la primera Conferencia de Pekín (Cumbre
de Beijing 95) para abordar la situación de las mujeres en el mundo, su problemática, todo lo concerniente a las mujeres y, “casualmente” ambas fundaciones también se hicieron notar…
En España el Gobierno Aznar, siguiendo los pasos del gobierno “socialista” de Felipe González (que pasará a la Historia por haber importado el invento, y ser el principal promotor de la ideología de genero en España, creando el Instituto de la Mujer…) y plagiando al Partido Republicano estadounidense, continúa con las directrices de la ya mencionada conferencia de la ONU, y profundiza en el camino emprendido por el socialista Felipe González y su partido…
El “popular” Aznar lo amplia luego a bombo y platillo, y con su gobierno se consolidan los diversos Institutos de la Mujer en las diversas regiones (léase “comunidades autónomas”) y se sientan las bases para la futura “ley integral contra la violencia de género” y demás leyes de apartheid y de discriminación “positiva” contra los varones…
Comienza a ponerse en marcha un enorme tinglado, una gran ubre, de mega subvenciones para grupos “de mujeres” que surgen por doquier, como setas, y cuyo último objetivo es la financiación fraudulenta de los partidos, sindicatos, y ONG-lobbies que están detrás de los mencionados grupos de mujeres…
Algunas de las consecuencias de la implantación del feminismo de género, en Europa y en el Tercer Mundo, están siendo entre otras la desestructuración de las familias, el control de la población y la desestabilización de las sociedades, enfrentadas en guerras de sexos, así como la erradicación de las culturas locales de los países pobres, en especial los de África y Asia.
En esencia el fascio-feminismo de género considera a un 50% de la población –las mujeres- “minoría discriminada”, y por tanto merecedora de cuantiosas subvenciones y ayudas (“deudas históricas” y cosas similares, lo denominan los neo-marxistas e izquierdistas “políticamente correctos”…)
Desde el año 2000 se vienen poniendo en funcionamiento en España de manera acelerada las Políticas de Género basadas en la agenda de la Unión Europea. Coincidiendo con este periodo, tres de los cuatro principales cargos en el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional han sido ocupados por tres españoles con la aprobación y complacencia de quienes controlan y financian tan importantes instituciones promotoras de las Políticas de Género.
España se convirtió en el líder mundial de referencia en la aplicación de Políticas de Género, con la aprobación en 2004 de la denominada “Ley Integral contra la Violencia de Género”.
Dicha Ley consagra el Derecho Penal de Autor, es decir discrimina entre hombre y mujer estableciendo diferentes tipos de sanciones para un mismo delito, en función del sexo del autor y de la víctima. No existe precedente mundial de una ley similar.
Por poner un ejemplo, en España existen en la actualidad asociaciones “de mujeres” que reivindican la Prisión Provisional automática para cada orden de alejamiento dictada contra un hombre, lo que conllevaría el ingreso en prisión de varias decenas de miles de personas. E incluso llegan a exigir que se establezca que tres policías se turnen para proteger a cada mujer presuntamente maltratada.
Aparte de cualquier otra consideración, y desde un punto de vista estrictamente económico, estas posturas disparan mortalmente contra la línea de flotación del sistema social español, dado que los recursos sociales, simplemente son limitados y escasos.
La consideración de una simple denuncia, como documento acreditativo de la condición de Mujer Maltratada a efectos de recepción de ayudas, es una realidad legal ya plasmada en los distintos Boletines Oficiales de España.
Somos muchos los que pensamos que la conculcación del Derecho a la Presunción de Inocencia y la presunta malversación de fondos públicos, son práctica común en nuestro país…
Si uno de los aparentes objetivos de las Políticas de Género es el combatir la Violencia Doméstica, (o al menos la denominada Violencia de Género) los resultados de la aplicación de esta clase de políticas en otros países no dejan lugar a dudas. Países “Feministas de Género” como Suecia –siempre citados como ejemplo a seguir por el Feminismo de Género- son un pésimo modelo social a imitar, pues presentan las tasas de Violencia Doméstica más altas de la Unión Europea, en oposición a Irlanda, Grecia o Italia (países supuestamente de tradición machista. Desgraciadamente Suecia tampoco es modelo socialmente de casi nada esencial – a pesar de la deformada buena imagen de éste país- pues sus tasas de suicidio y de maltrato a la infancia lo sitúan por desgracia en los primeros lugares de la lista de lo que podríamos denominar lugares donde “falta felicidad social”.
Algo especialmente destacable es que Suecia presenta una tasa de Maltrato a la Infancia que sólo es superada por Rumania de entre los países de la OCDE.
Suecia por otra parte presenta una cultura de divorcio muchísimo más desarrollada que España, sistemas de Mediación Familiar, y una aplicación extensa de la Guarda y Custodia Compartidas…
Pero, volvamos al asunto que nos ocupa: Existen algo más que sospechas, suficientes indicios que indican que el supercapitalismo (Ford, por ejemplo, mantuvo excelentes relaciones con los nazis, era antijudío y “antinegros”) ha manipulado el feminismo con claros objetivos, el más destacable es el de suplantar las tensiones sociales o lucha de clases por una lucha de sexos inducida. De esa manera la gente acaba poniendo más atención, en el hecho de que se haya producido la muerte de 60/70 mujeres por violencia intrafamiliar (todo queda en familia y se echa la culpa “a la violencia masculina/machista”, es decir, a los trabajadores varones) y le pasa desapercibido que se produzcan más de 1500 muertos durante el año en accidentes laborales o en accidentes de tráfico, en los que también mayoritariamente fallecen hombres. Por idénticos motivos, nadie habla de los más de más de 500 hombres separados que se suicidan anualmente en España tras el divorcio.
Se desactiva el conflicto social, para evitar que las grandes empresas salgan perjudicadas; se divide a los trabajadores, creando un ambiente contencioso entre sexos; se acaba con la familia nuclear para pasar a unidades minifamiliares atomizadas en las que todos son consumidores individuales (dando entrada a consumidores adolescentes y niños. Negocio redondo.
Por otra parte, se crea una sociedad donde otras creencias, como la religión, tienen menos margen de maniobra, y donde el capitalismo puro y duro campa a sus anchas, sin cortapisas ni “peros” morales.
La alianza capitalismo- feminismo; aparte del importante efecto de desviar las metas y preocupaciones de progreso hacia las luchas de género (en un mismo país la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres puede ser, por ejemplo, de 1 a 60; y entre mujeres y hombres de 1 a 1,3 y sin embargo, la machacona publicidad del feminazismo ha logrado que haya una mucho mayor preocupación social por disminuir esta última)
Otro asunto especialmente importante, es que las mujeres suelen ser más conservadoras y más “pasivas” políticamente que los hombres. Otorgándoseles más derechos y, sobre todo privando de ellos a los hombres, necesariamente aumenta la desmovilización social y el conservadurismo político (que no hay que confundir con “conservadurismo sexual”)
Por otro lado, las iniciativas de todo tipo, encaminadas a destruir lo que siempre se ha llamado “la familia”, fomentando el divorcio, familias “monoparentales”, uniones homosexuales, etc. origina una mayor descohesión social y una sociedad muchísimo más fácil de manipular. Se está creando una sociedad acéfala…
Estamos hablando de una política consistente en buscar “un problema” –lo haya o no, eso es lo de menos-, “encontrarlo” a fin de aplicar lo que les interese a determinados políticos, diagnosticar erróneamente, decretar soluciones duras e injustas y luego aplicarlas a medias…
Es necesario mirar con lupa las consecuencias de la progresiva implantación de las políticas “de género” en el mundo, es imprescindible denunciar la política de apartheid por razón de sexo, los intentos megalómanos de imponer y crear “el hombre (mujer) nuevo”,… teorías de semejante calibre siempre han producido enormes desastres.
(Este texto ha sido elaborado a partir de un amplio estudio de Eugenio Dorao)

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